¿Te encuentras en un entorno tóxico y no lo sabes?

 

¿Te encuentras en un entorno tóxico y no lo sabes?

¿Te encuentras en un entorno tóxico y no lo sabes?

¿Te has mezclado en un entorno gris personal o profesional que matiza o apaga tu actitud positiva y energía vital?

Como la fábula de “la rana que no sabía que estaba hervida”, a las personas nos pasa que cuando estamos en un entorno desilusionante y mediocre, acabamos por acostumbrarnos a él y nos fundimos con el paisaje acomodándonos, para no tener que actuar, para no generar un cambio.

¿Y por qué lo hacemos? Porque crear un cambio requiere de esfuerzo, compromiso y determinación. ¿Y todos nosotros estamos preparados para aguantar los problemas que vienen cuando tomamos un nuevo camino inesperado y lleno de incertidumbre? Sí, estamos preparados y podemos hacerlo, pero no siempre estamos dispuestos a emprender esa “batalla” que nos haga romper con nuestra zona de confort, con esa vida “acomodada” en el sentido de no tener que actuar para cambiar una situación que nos deja en la zona de mediocridad, aunque esas circunstancias no nos ilusionen ni nos hagan sentirnos bien como personas y profesionales.

En el libro “Alegría” de Álex Rovira y Francesc Miralles, me encontré con la definición de lo que significa TAP, la teoría de la adaptación progresiva. Sí que había leído la fábula de “la rana que no sabía que esta hervida”, pero no conocía la teoría que daba pie a este relato. “Según la teoría de la adaptación progresiva, si te encuentras en un entorno tóxico, acabas aceptando y asumiendo que eso es lo normal hasta resignarte a que tu alegría muera”.

¿No te ha pasado en algún momento de tu vida que estabas en un entorno tóxico y poco a poco te ibas integrando en él hasta dejar de percibirlo como tal?

“Los cambios lentos, casi imperceptibles, acaban convirtiéndose en parte de nuestra realidad sin apenas darnos cuenta, pero, a la larga, pueden resultar fatales”.

En casi todas las empresas existen entornos tóxicos. La diferencia estriba en el alcance de este ambiente tan letal para el bienestar de las personas. ¿He dicho personas? Sí, porque las organizaciones las hacen triunfar o fracasar las personas. Este ambiente, puede expandirse como una epidemia en toda la organización (igual trabajas o conoces a alguna), en diferentes departamentos, sectores, secciones o incluso, a solamente un número mínimo de colaboradores.

Existen héroes cotidianos, personas valientes que no se resignan a integrarse en la selva laboral que acaba siendo este tipo de ambientes tóxicos. No se dejan arrastrar por lo que hace la gran mayoría, se atreven a discrepar, a opinar y a tener la personalidad y la dignidad de no dejarse atrapar por esa epidemia tóxica que te adormece los sentidos y las ganas de crecer personal y profesionalmente. Sin duda, va borrando poco a poco la alegría de tu vida.

¿Estás en un entorno tóxico y no lo sabes?

Pero no nos engañemos, estos héroes cotidianos, escasean en la fauna laboral. La gran mayoría tenemos que pagar facturas, y preferimos vender nuestra alma al diablo (perdón al jefazo con posición dominante y aprovechado de turno) que le importa un pimiento tu desarrollo profesional, no digamos ya tu desarrollo personal. Pronto se encargan de retirarlos del juego de la vida profesional, les pintan una diana en la espalda a través de rumores y críticas para que sepan que tienen los días contados. Existen organizaciones donde destacar con buenas ideas, valor diferencial, liderazgo e inteligencia supone un ejercicio de rebeldía contra el orden establecido. Afortunadamente, también existen organizaciones donde se fomentan el talento y las ganas, la creatividad y el sentido de pertenencia a unos valores.

Creo que la mayoría de nosotros se ha encontrado a lo largo de su vida con esta realidad tóxica, bien en su faceta personal, bien en su entorno profesional, en la que, como los camaleones, nos hemos camuflado sin darnos cuenta que nuestra vida y lo que significa vivir (ilusiones, sueños, alegría, dar, compartir, emocionarse…) se va difuminando y acaba siendo una silueta de nuestras sombras.

“Hay personas que han ido perdiendo la alegría de vivir a base de resignación, y no se dan cuenta. Como la rana que se va durmiendo en el agua caliente hasta quedar escaldada, cuando nos demos cuenta, puede ser demasiado tarde, o el tren que queríamos tomar ya habrá pasado de largo”.

“Seguimos en una relación sentimental, en un trabajo o haciendo una actividad que nos va matando lentamente en vida, para evitar hacer el esfuerzo que conllevaría un cambio. La adaptación progresiva puede llevar a una muerte lenta, física o psíquica, sin darnos cuenta”

Para no acabar como la rana, es decir muerta (según la fábula), sin motivaciones, ni alegría ni un sentido en nuestra vida, nos vendría bien poner un cable trampa y tener personas cercanas que se atrevan a hablarnos con franqueza, que hagan de abogado del diablo, que nos digan que ese entorno tóxico en el que estamos, ya sea personal o laboral, nos está dejando sin vida, o lo que es peor, nos está convirtiendo en una persona que va por la vida en blanco y negro cuando tenemos la oportunidad de disfrutar de tantos colores.

¿Te encuentras en un entorno tóxico y no lo sabes? ¿Qué piensas hacer?

Gracias

Fuente: “Alegría” de Álex Rovira y Francesc Miralles

La vida continúa. Protagonízala

Deja un comentario

El blog de Miguel Ángel García

  • Crecimiento personal
  • Libros
  • Entrevistas

¡Gracias por subscribirte!

A %d blogueros les gusta esto: