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Más fuerte que nunca #35

#Reto47Libros2016

«Más fuerte que nunca: Cáete. Levántate. Vuelve a intentarlo». Brené Brown.

La verdad es que leer a Brené Brown en «Más fuerte que nunca» es un ejercicio de introspección porque ahonda en las fortalezas que tenemos las personas pero también en las debilidades. Nos muestra sin paños calientes ni edulcorantes de felicidad la realidad de los seres humanos: vivir con autenticidad, luchar por lo que te importa y aprender a levantarte cuando te caigas.

«El proceso de recuperar nuestra estabilidad emocional en medio de una batalla es lo que pone a prueba nuestro coraje y donde se forjan nuestros valores. Levantarnos más fuertes tras una caída es lo que nos hace vivir con autenticidad, es el proceso que más nos enseña acerca de nosotros mismos».

«El carácter, la voluntad de aceptar responsabilizarte de tu propia vida, es el origen del respeto hacia uno mismo». Joan Didion

Una de las claves de nuestra vida es mostrarse «humano» con todo lo que ello conlleva: no ser perfecto ni parecerlo es una opción que podemos elegir. Lo explicaba en el post sobre la vulnerabilidad -la voluntad de dar la cara y dejarse ver sin garantía alguna del resultado- es el único camino para conseguir más amor, sentido de pertenencia y realización personal.

Y es que cuando asumimos nuestra propia historia, evitamos la trampa de ser los protagonistas de una historia que está contando otro. Las personas extraordinarias son las que se enfrentan a la realidad, a la incomodidad y a la vulnerabilidad. Son capaces de contar sus historias con sinceridad, sin miedos y con confianza.

«Necesitamos personas dispuestas a responsabilizarse de sus propias historias, a vivir de acuerdo con sus valores y a seguir dando la cara».

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Eres más fuerte de lo que crees. Más fuerte que nunca diría yo. Y aunque sabes que cuando las cosas no salen como nos gustaría, cuando tropezamos y caemos, cuando nos hacemos daño, nos va a doler por mucho que lo neguemos. Nuestro reto consiste en no perder el valor y el coraje para levantarnos.

Arriesgarse no significa: «Estoy dispuesto a arriesgarme al fracaso», sino: «Sé que en algún momento fracasaré, pero sigo yendo a por todas».

¿Qué tienen en común los buenos líderes? Reconocen el poder de las emociones y no tienen miedo de afrontar el malestar. Me gusta la comparación que hace Brené Brown con el delta de un río para evitar enseñar las emociones, intentado ocultarlas para aparentar: «Muchos tenemos emociones a las que recurrimos habitualmente para enmascarar lo que realmente sentimos. Los deltas son donde los ríos se unen con el mar. Son pantanosos, están llenos de sedimentos y siempre cambian. También tienen zonas de cultivo ricas y fértiles. Es donde hemos de hacer nuestro trabajo; las principales enseñanzas surgirán en el delta».

Cuando decidimos asumir nuestras historias y vivir nuestra verdad, llevamos la luz a nuestra oscuridad.

«Sólo verás con claridad cuando puedas mirar en tu corazón. Quien mira hacia afuera, sueña; quien mira hacia dentro, despierta». Carl Jung

Gracias.

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Miguel Ángel García

@alienaragorn

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El poder de la vulnerabilidad #22

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“Nuestra voluntad de reconocer y conectar con nuestra vulnerabilidad determina la fuerza de nuestro valor y la claridad de nuestro propósito”. Brené Brown.

Mostrar vulnerabilidad está asociado a tener debilidad o parecer una persona que flaquea, que no es consistente y que no es fuerte para aguantar las embestidas de la vida. Nada más lejos de la realidad.

Esta semana me he sumergido en la lectura de un título que en apariencia para muchos no será muy atractivo, pero que para mí ha sido un descubrimiento: “El poder de la vulnerabilidad” de Brené Brown, una investigadora que ha dedicado 10 años de su vida a investigar sobre la vulnerabilidad y la vergüenza.

Y lo hice después de descubrir por casualidad su charla TEDxHouston después de buscar información para mi nuevo libro. Es lo que tiene esto, buceas, indagas, coges referencias de un autor que te lleva a otro y al final acabas viendo una conferencia que te sorprende y te impacta positivamente. Te compras su libro y lo lees.

“La vulnerabilidad es la esencia, el corazón, el centro de todas las experiencias humanas significativas”.

No está bien visto parecer vulnerable. Para mostrar nuestra vulnerabilidad hace falta una conexión importante con la otra persona, es necesaria una gran confianza, sino lo que podemos encontrar es una cara de «qué me estás contando, yo no te he pedido esta sinceridad brutal».

La esencia de este libro es: “Lo que sabemos es importante, pero lo que somos lo es mucho más. El hecho de valorar más el ser que el saber implica dar la cara y dejarse ver. Implica que nos atrevamos a arriesgarnos, a ser vulnerables. El primer paso en este viaje es entender dónde nos encontramos, a qué nos enfrentamos y adónde hemos de ir”.

Exponerte a los demás es mostrar tu vulnerabilidad. Pasas por una fase terrible que supone la incertidumbre. Y sí, asumimos un riesgo emocional enorme cuando nos permitimos ser vulnerables. Pero no nos equivoquemos, a esto no se le llama debilidad, se le llama atreverse a arriesgar.

“La vulnerabilidad es la esencia de todas las emociones y sentimientos. Sentir significa ser vulnerable”.

Vemos el temor de la vergüenza a ser personas corrientes; tenemos miedo a no sentirnos extraordinarios para que las personas se fijen en nosotros, a no ser “lo suficiente”, a no ser dignos de que alguien nos quiera o a no estar integrado en alguna parte.

Nos gusta que los demás sean como un libro abierto y que tengan una actitud sincera y transparente, pero tenemos miedo de que los demás la vean en nosotros; tenemos miedo de que nuestra verdad no sea suficiente, de que lo que ofrecemos no sea original y auténtico, sin florituras, sin correcciones, sin impresionar.

“Si queremos recuperar la parte emocional esencial de nuestra vida y reavivar la pasión y el propósito, hemos de aprender a reconocer y a conectar con nuestra vulnerabilidad, y a sentir emociones asociadas a ella”.

La voluntad de dar la cara nos hace cambiar, nos hace atrevernos a salir al escenario del mundo, nos hace ser más valientes cada vez.

Como siempre ocurre, nunca se llega lejos solo. El viaje de la vulnerabilidad necesita de apoyo, de personas que nos echen una mano para que nos levanten del suelo cuando nos derrotan en el ruedo (y si vivimos con valentía, eso sucederá).

“No soy lo que me ha sucedido. Soy aquello en lo que elijo convertirme”. Carl Jung.

Gracias

#Reto47Libros2016

Miguel Ángel García

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El “donante” y el valor de la vulnerabilidad.

 

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Debo entonar el mea culpa por no haber publicado en dos meses. Pido disculpas por no haberlo hecho. El último post que publiqué aquí fue No sigas la manada, un canto al esfuerzo, al compromiso y a la coherencia, a romper con la mediocridad, a no ser un@ más. Una elección que te encamina a la diferencia pero no porque sí, sino aportando valor y compromiso a los demás.

Aunque sí que es cierto que en el otro blog sí que publiqué hace menos tiempo 15 libros para este verano . Ahora te explicaré el motivo de mi ausencia.

He estado inmerso, focalizado y concentrado en terminar mi primer libro.  Lo pondré a la venta el mes que viene y os puedo adelantar… que el prólogo lo ha escrito César Piqueras. Me emocioné tanto cuando lo leí…es cautivador y sorprendente. Le estaré eternamente agradecido.

Si algo he aprendido en los últimos dos años, ha sido que para conocerte a ti mismo y conseguir desarrollarte como persona, es importante ver la forma de colaborar y ayudar a las personas, desde tu posición, sea cual fuere. Todo suma.

Es lo que Adam Grant llama en “Dar y Recibir” el donante. El libro que me estoy leyendo ahora y del que más adelante, en próximas publicaciones os comentaré junto con otros libros que he leído este verano.

El donante es esa persona que es plenamente feliz ayudando a los demás, pero no le importa ser reconocido por ello, ni le importan los méritos. ¿Suena raro verdad? Y más en el entorno laboral. Prefieren dar antes que recibir y se concentran en los demás y prestan atención a lo que los otros necesitan de ellos. No es fácil encontrarlos, pero te aseguro que existen. Y gracias a ellos, este mundo es un poquito mejor.

“Se sienten cómodos expresando su vulnerabilidad: les interesa ayudar a los demás, no dominarlos, razón por la cual no temen poner al descubierto las rendijas de su armadura”. Adam Grant.

Además creen que todo el mundo tiene la capacidad de brillar, encuentran el talento en todos e intentan sacar lo mejor de cada persona.

Estoy siendo vulnerable, lo sé, pero aunque hay personas que piensan que no hay que admitir nuestras vulnerabilidades y que es un signo de debilidad en este mundo tan competitivo, yo creo en el valor de la vulnerabilidad, en mostrarse cada uno como es y comunicarlo a los demás.

¿Por qué? Porque genera confianza, porque estableces un vínculo emocional con aquellas personas donde el valor de la vulnerabilidad es común a tod@s. Esas personas se quitan las capas que utilizan para protegerse de los demás porque se sienten seguros, extraen la máscara que utilizan para poder encajar en el grupo, porque ante todo, son seres sociales y quieren que los acepten. Pero el sentido correcto sería que se encuentran en el ambiente idóneo para expresarse sin temor a que alguien utilice esas confidencias en perjuicio de nadie y en provecho propio.

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Uno de los secretos de los grandes líderes es la capacidad de crear la confianza necesaria para que todo el equipo que gestiona pueda expresar sus opiniones con libertad. Puede sonar a ciencia-ficción, pero ese es el valor de la vulnerabilidad, confiar en los demás sin miedo a ser juzgado o criticado, mostrarse con naturalidad sin miedo al rechazo. Es el camino para mejorar procesos, proyectos y conseguir objetivos. Es la forma de poner el foco en lo que importa, no en las quejas y trivialidades que obstaculizan el resultado final.

Esto mismo ocurre cuando conectas con alguien con el que tienes feeling. Estableces una sincronicidad en la que te sientes a gusto y encuentras un caldo de cultivo para hablar con confianza y tranquilidad. Y empiezas a tener conversaciones de calidad. Un tema que me interesa mucho y que abordaré en el libro.

Pocas personas quieren aparentar ser vulnerables, muchos lo encuentran un signo de debilidad, porque es como ponerse una diana a la que cualquiera puede apuntar para dar justo donde más duele. En esta sociedad donde parece que tengas que dar siempre una imagen decidida y fuerte para alcanzar tus objetivos y el “éxito” que llaman algunos, no es fácil mostrarse así, transparente, tal como eres y donde los demás vean tus defectos y tus virtudes. Dependerá de ellos si utilizan lo que ven para construir o destruir. Nosotros nos mostramos como somos.

El valor de la vulnerabilidad reside en la valentía de exponerte tal como eres a los demás. Y eso genera dignidad.

“Para poder conectarnos, tenemos que dejarnos ver, ver de verdad”. Brené Brown.

Gracias por leerme. Tu tiempo es importante para mí.

Un abrazo.