Blog de Miguel Angel Garcia

Liderazgo Personal

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¿Tienes conversaciones de calidad? #33

 

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“Esta sociedad ha de recuperar el arte de la conversación”.

Este post #33 está basado en el libro “Conversación” de Theodore Zeldin. El autor define la conversación humana “como el encuentro de dos mentes y dos corazones que intercambian y comparten experiencia, intuición, dudas, miedos…”. Importa que te sientes a hablar con alguien, creando un proceso de conexión y confianza que se pondrá a prueba con muchos obstáculos.

Las nuevas tecnologías dominan poderosamente nuestro tiempo. Evitan de forma eficaz el contacto humano. Estamos sobreestimulados. Ha llegado el momento de parar el tiempo (metafóricamente claro  🙂 ) y dejar de lado la agresiva rutina de muchas ciudades desalmadas. Ha llegado el momento de utilizar nosotros al móvil en lugar de depender de él como si fuera una extensión de nuestro cuerpo. ¡Desintoxícate! Juntos podemos hacerlo. Fomentemos la cultura del encuentro.

Cuánta soledad disfrazada encontramos en la actualidad. Ya lo decía Macaco en su canción “Hijos de un mismo Dios”:

Luis, con el mundo, lleva una vida muy social
En la Red un millón de amigos,
Dice: No te pueden fallar
Pero en su casa hace un mes
Que nadie cruza su portal
La banda sonora: Solitaria comunidad

En una buena conversación tenemos la oportunidad de hacer preguntas inteligentes, podemos escuchar activamente prestando una atención verdadera y hallaremos silencios que lo dicen todo. Una conversación de calidad te hace sentir emociones, te aporta felicidad porque encuentras que hay otra persona con la que conectas que aprecia y valora lo que dices, igual que tú te enriqueces con sus palabras. Es una relación que en ventas se llama ganar-ganar. Las dos partes ganan.

La magia de una conversación se puede ver en un gesto, una mirada o un tono de voz. A veces no es necesario nada más. Nos da la oportunidad de practicar valores como la generosidad, la honestidad, la humildad, el valor y la discreción. ¡Cómo pasa el tiempo cuando estás a gusto charrando con alguien! Y qué largo se hace cuando escuchas siempre el mismo rollo. ¿No te parece fascinante la capacidad que tienen algunas personas para transmitirte su pasión con ingenio y mucho sentido del humor? Te ganan para su causa, sea la que sea. Aunque si somos sinceros, también hay otras que nos aburren soberanamente cada vez que nos los encontramos. (Por eso evitamos encontrarlos…)

Cuando dos personas conversan, hay dos personalidades diferentes que conectan, mentalidades distintas y formas de pensar que les transforman. Surge una visión nueva y enriquecedora del pensamiento. ¡Aprendemos de los demás!¡Abandonamos la disfrazada soledad del Whatsapp! Y nos acercamos a la tertulia del café donde el aroma de las personas, sus emociones y sus sentimientos nos impregnan de vida y libertad.

“Lo importante es tener la voluntad de pensar por uno mismo y de decir lo que se piensa”. Theodore Zeldin.

ALT #RETO47LIBROS2016

Una de las anécdotas que cuenta el autor de “Conversacion” es la del diplomático francés Talleyrand, uno de los conversadores más memorables de la historia, que padeció una infancia solitaria y una discapacidad física, a menudo, permanecía sentado durante toda una fiesta sin decir palabra pero cuando pronunciaba una frase todo el mundo decía que nunca se les olvidaba.

Hay investigaciones que indican que con cuatro minutos ya sabes si la persona con la que estás hablando va a ser amiga, amante o conocida. No sé si habrá que tener una habilidad especial para saberlo, pero las conversaciones son para disfrutarlas, no para aguantar un disco rayado ¡No alargues una conversación que te aburre, aprende a decir NO! Valora tú tiempo.

“Por muy fascinante que se considere uno mismo, existe un límite para lo que uno puede saber de sí mismo. Las otras personas son infinitamente más interesantes y tienen infinitas más cosas que decir”.

¿Con quien vas a conversar hoy y con quién no?

Gracias.

#Reto47Libros2016

Miguel Ángel García

@alienaragorn

 

El poder de los valores #32

#Reto47Libros2016

“Sin retos no podemos crecer. El miedo al fracaso mata la vida”

“Los Siete Poderes” de Alex Rovira es el libro escogido esta semana #32 para compartir con vosotros. Un relato medieval y fantástico (soy un fan de este género) que nos descubre la importancia de la actitud para lograr resultados. Hallamos el poder de los valores humanos. Convertir en realidad nuestros proyectos personales y nuestros sueños es una de las enseñanzas que encontraremos. Un viaje que empieza y acaba teniendo al corazón y al alma como protagonistas. Valores como la humildad y el coraje se ven reflejados en los personajes que nos enseñan el camino para nuestro crecimiento personal.

“La verdadera fuerza está en la acción, en el ensayo y en el aprendizaje a través del error. No importa cuáles sean tus talentos: sólo la acción le da vida”

Cuántas sensaciones y emociones nos perderemos a lo largo de nuestra vida por no intentarlo, por no pasar a la acción. La vergüenza, el miedo al ridículo, la inseguridad y la falta de confianza en uno mismo crean un muro que evita que consigamos nuestras ilusiones, nuestros sueños, nuestros retos.

Alex Rovira nos insta a aprovechar dos regalos que nos proporciona la vida: tiempo y libertad de elegir. Especular con cualquiera de los dos nos llevaría por el camino más difícil para encontrar aquello que realmente buscamos: vivir con momentos de felicidad. Sentirnos realizados.

La gestión del tiempo es uno de los pilares de la esencia humana. Todos podemos mejorar mucho en esta materia. Aquí habría dos cuestiones que plantear:

  • Somos conscientes. Sabemos que lo perdemos o que no lo aprovechamos al máximo,pero no hacemos nada para cambiarlo.
  • No nos damos cuenta de la vorágine diaria en la que estamos inmersos. Seguimos desaprovechándolo.

Las personas que consiguen lo que quieren son grandes gestores de su tiempo. Priorizan y aprenden a decir “No” a lo que no está en su foco, en su prioridad o proyecto.

Así que volvemos al principio: Tiempo y elección. El momento es ahora. Elígete a ti mismo.

¿Tendrás otra vida para hacerlo?

“Tienes el poder de decidir. Tú decides ser el resultado de tus actitudes, de tus acciones y de tus decisiones”.

#Reto47Libros2016

Tú determinas tu futuro dentro de los límites y las posibilidades de tu entorno. Ejemplos como el de la gimnasta estadounidense Simone Biles, ganadora de cinco medallas de oro y una de bronce en los pasados Juego Olímpicos de Río, nos indican que a pesar de tener el peor entorno posible (no conoció a su padre y su madre era alcohólica y drogadicta. Su abuela se hizo cargo de ella) se puede lograr lo que deseas. Que si tienes fuerza de voluntad y determinación puedes superar los límites establecidos y romper el techo de cristal para alcanzar tus sueños.

Concédete la libertad de fracasar. Asume la responsabilidad de tu vida. Arriésgate a luchar por aquello que crees. El camino de la sabiduría pasa por la experiencia de vivir.

Uno de los Siete Poderes es la humildad. La humildad nos permite ver las cosas como son, nos permite estar dispuestos a aprender y genera prosperidad. Ser humilde es ser generoso.

“El verdadero poder surge de los más profundo del alma de cada ser humano: es aquella fuerza que nos hace afrontar los retos, levantarnos después de caer una y mil veces y luchar por una causa justa o necesaria”.

Poder es desarrollar la capacidad para cambiar la realidad gracias a la fuerza de nuestras actitudes. La confianza es lo que nos permite asumir retos aparentemente imposibles y superarlos. El amor es el mayor de los poderes. Demostrará de lo que somos capaces y establecerá puentes con las demás personas. La cooperación es una fuerza asombrosa que nunca alcanzaremos en soledad. Conectar y conversar potencia nuestras habilidades como seres humanos y nos hace crecer día a día.

“No dejes que el temor mate tus sueños. Sueña siempre en algo que sea mayor que tú, pero trabaja para que esos sueños se hagan realidad”.

Gracias.

#Reto47Libros2016

Miguel Ángel García

@alienaragorn

10 preguntas para Vicente Ordaz

10 preguntas para Vicente Ordaz

Vicente Ordaz es una de esas personas que tiene el don de la comunicación. Se siente como pez en el agua en esa faceta que todas las personas creo que tendríamos que trabajar un poquito más: aprender a comunicar.

Lleva 20  años dedicándose a esto. Durante mucho tiempo se recorrió toda Europa como comentarista deportivo siguiendo al Valencia C.F. Paso a paso, escalón a escalón ha ido aprendiendo su profesión. Ahora es Director de Informativos de Cadena Cope en la Comunidad Valenciana donde lo podemos escuchar con su estilo inconfundible casi todos los días poniéndonos al día de la actualidad informativa. También modera un espacio de tertulia política que nos mantiene informados de lo que acontece por estas tierras.

Hubo un tiempo en el que fue presentador y moderador de “El Faro”, un programa de televisión de contenido político y de sociedad. También utiliza la prensa escrita a través del ABC para darnos su opinión con un toque de ironía, tan necesaria para aclararse con tanta información relevante y desternillante. Ha dado clases de comunicación durante más de 10 años en diversos Masters.

Vicente es una persona polifacética, tiene entre pecho y espalda una gran experiencia en el manejo de la información, las relaciones sociales, el liderazgo y una comunicación profesional y eficaz.

Gracias Vicente por colaborar en este blog.

1-Llevas mucho tiempo gestionando personas y obteniendo buenos resultados. ¿Qué crees tú que hay que tener para liderar a un equipo de personas?

Ante todo la capacidad para implicar a todos los miembros del equipo. Debes conseguir que todos sientan que forman parte del proceso, todos son importantes, todos deben aportar.  Es un trabajo del día a día en el que es clave que tu trabajes más que el resto. Si el máximo responsable es el primero que está ante cualquier  problema, todo lo demás es más sencillo.

 2-Hay personas como tú a las que se les nota que les gusta su profesión, que la viven y se implican cada día en dar los mejor de sí mismos. ¿Qué te motiva para ir a trabajar todos los días?

Cada uno tiene una motivación para trabajar. Unos lo hacen por dinero, la mayoría por obligación, algunos por competir y mejorar, otros por que deben ocupar su tiempo. Yo lo hago por todas esas razones pero sobre todo para que los míos se sientan orgullosos. Cuando algo te sale bien, me gusta pensar que mi madre, mi hermano, mi gente, mi hijo, se pueden sentir orgullosos. Es lo único que me motiva de verdad.

3-Hoy en día, tenemos una cantidad increíble de información. Es muy difícil hacer una buena selección y filtrar la que nos puede ser útil e importante. ¡Nos bombardean por todos los sitios! ¿Cuál es tu procedimiento para analizar la información y qué herramientas utilizas?

Trabajando en un medio de comunicación, el proceso es muy simple. Tu debes filtrar la información que entiendes es importante para el oyente. Información de servicio y aquello que le puede ser de utilidad. Fuentes de información desde una radio se manejan muchas, y más allá de los canales oficiales el resto forma parte de tu trabajo en el día a día.

 4-Las redes sociales hoy en día son imprescindibles para dar a conocer nuestra marca personal, ya sea como individuo o como empresa. Nos sirven para afianzar una imagen coherente con los valores que promulgamos. ¿Qué redes sociales utilizas y qué crees que aportan?

Utilizo Twitter y Facebook, y creo que no tardaré en aparecer en Instagram o Periscope. Las redes son básicas en mi trabajo, especialmente en la relación con el oyente. Ahora tenemos una información sobre sus gustos y opiniones de las que carecíamos hasta hace poco. He de reconocer  que las he tenido descuidadas, pero me he puesto porque son más que importantes, sobre todo para un periodista.

 5-Somos seres sociales. Para desarrollarnos personal y profesionalmente tenemos que conectar con los demás. Como dice el proverbio africano “Si quieres ir rápido camino solo, si quieres llegar lejos ve acompañado”. ¿A quién tienes que estar agradecido por haberte acompañado hasta dónde estás?

A todos aquellos de los que he aprendido, pero sobre todo a Sergio Peláez, que como director de Cope en la Comunidad Valenciana me dio la primera oportunidad de ponerme al frente de un equipo de trabajo. Le debo mucho por aquella oportunidad sin la que el recorrido posterior no hubiera tenido razón de ser.

6-Te apasiona la NBA. Recuerdo en los 80 los duelos entre dos cracks del baloncesto como eran Magic Johnson y Larry Bird. Dos ejemplos de líderes que marcaban la diferencia. ¿Qué líderes te han inspirado para seguir y no abandonar?

En la NBA Michael Jordan. Es el ejemplo de como a pesar de tener más talento que nadie, su competitividad, su ansia por ganar y su orgullo lo llevaba a trabajar y esforzarse más que nadie. Es la prueba de que sin trabajo y esfuerzo no se llega a ningún lado.

7-En este mundo híper-competitivo es difícil destacar y conseguir tus objetivos. Pensamos a corto plazo y a veces si no conseguimos lo que buscamos rápidamente desistimos y abandonamos. Quizás una de los secretos de las personas que llegan donde se lo proponen es planificar a largo plazo, modificando la hoja de ruta si es necesario y ser constante. ¿Qué tres claves darías a las personas que quieren alcanzar sus metas?

Paciencia, perseverancia y creer en uno mismo. Si no lo haces tu, nadie lo hará por ti, y si tienes prisa, el “tortazo” lo tienes asegurado. Y eso si, da el máximo todos los días. TODOS!!!

 8-Tengo la sensación de que hay demasiada demagogia en los mensajes de los políticos. Aunque estamos acostumbrados a creernos casi todo lo que nos dicen estos servidores públicos y luego casi nunca hacen lo que dicen cuando consiguen su sillón pertinente. ¿Qué crees que les falta a los políticos para que su mensaje sea más creíble y sea capaz de convencer?

Que bajen al nivel del ciudadano, al día a día de las personas . Estos días hemos conocido por ejemplo que sólo 26 de los diputados del Congreso han renunciado a su indemnización por la disolución de la cámara ante nuevas elecciones. Tras solo cuatro meses de legislatura lees eso, y creo que ya da igual lo que te digan… 

9– ¿Qué película recomendarías como ejemplo de valores, integridad y lucha constante para no darse por vencido?

Rocky, por su superación personal. Es la prueba de como con poco talento y mucho esfuerzo y confianza en uno mismo se pueden conseguir las metas que te propongas. O también Hombres de Honor, la historia de un marino afroamericano del ejército de los EEUU que consigue el rango de buzo de la marina a pesar de la segregación racial de aquel tiempo, y como mantiene su rango tras perder una pierna en un accidente.

 10-Ésta es la última Vicente. ¿Qué libro, blog o persona que crees que aporta un valor diferencial comunicando recomendarías?

Pues aunque no te lo creas te voy a recomendar el de un político, y no el de uno cualquiera. Las memorias de Richard Nixon. Es el único presidente de los EEUU obligado a dimitir antes del final de su mandato por el escánadlo Watergate. Pero era un comunicador puro, alguien que sacaba el máximo posible de cada comparecencia pública. Alguien que nunca dejó indiferente a nadie, que en resumen es la clave de lo que debe ser un comunicador.  

Gracias Vicente.

¿Son los valores ciencia ficción en las empresas?

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¿Son los valores ciencia ficción en las empresas?

¿Cuál sería tu respuesta?

Todas las organizaciones tienen unos valores, algunos son espectaculares y cinematográficos, con grandes adornos y efectos especiales. Sin embargo, otros son reales y coherentes que definen muy bien la filosofía de muchas empresas.

Según Salvador García y Simón Dolan: los valores son guías, principios de acción adecuados para conseguir lo que nos proponemos. Orientan las conductas en el trabajo, las relaciones entre las personas y los resultados a obtener. Los valores deben ser claros, compartidos y aceptados por todos los miembros y niveles de organización, para que exista un criterio unificado de actuación.

Hay valores que definen a una empresa. El gran problema reside en que sus colaboradores los adapten y los hagan suyos.

Como directivo o mando intermedio puedes utilizar tu autoridad para intentar conseguirlo, pero ya sabrás que la frase de “la letra con sangre entra” no es propia de un líder, ni de estos tiempos modernos. En cuanto te des la vuelta, les importará un pimiento esos valores…aunque puedes probar con un implante de última generación para personas autómatas, carentes de implicación, motivación, de innovación y creatividad. 😉

Vuelvo a la pregunta: ¿Son los valores ciencia ficción en las empresas?

“Los valores no puedes instalarlos en los trabajadores”. Eso decía Borja Vilaseca. También comentaba que “Del mismo modo que el carácter forja el destino de una persona, la cultura determina el destino de una empresa. Ahora bien, para que la cultura influya positivamente en las personas, es imprescindible contratar a personas que crean en lo que la empresa cree”.

También explicaba que: “Cuanto mejor trata la empresa a sus empleados, mejor tratan estos a su organización. Cuanto más satisfechos y comprometidos están, más eficientes y productivos son en relación con su trabajo”.

Para conseguir que los valores sean un eje principal de las organizaciones, necesitamos encontrar a personas que quieran trabajar en las empresas no solo por el sueldo que les paguen (trabajo alimenticio) sino porque les guste, sientan pasión por lo que hacen y estén comprometidas con el propósito de la organización. Contrata por ACTITUD, el resto de características del perfil como las habilidades o aptitudes siempre se pueden aprender.

CUATRO VALORES REALES DE UNA EMPRESA

Respeto.

Tratamos a los demás como nos gustaría que nos trataran. No toleramos el trato irrespetuoso o abusivo. La crueldad, la falta de sensibilidad y la arrogancia no tienen cabida entre nosotros.

Integridad.

Trabajamos con nuestros clientes, tanto actuales como potenciales, de una manera abierta, honesta y sincera. Cuando decimos que haremos algo, lo hacemos; cuando decimos que no podemos hacer algo o que no haremos algo, no lo hacemos.

Comunicación.

Tenemos la obligación de comunicar. Aquí nos tomamos el tiempo necesario para hablar con los demás…y para escuchar. Creemos que la información promueve el movimiento, que mueve a la gente.

Excelencia.

No estamos satisfechos si no hacemos lo mejor en cada una de las cosas que hacemos. Y continuaremos elevando el listón. Nuestra mayor alegría será para todos nosotros descubrir lo buenos que podemos llegar a ser.

“La integridad consiste en la coherencia entre las declaraciones y las realizaciones”. Anthony Downs.

Estos cuatro valores se entregaban a cada nuevo empleado que iniciaba su carrera profesional en la empresa. ¿Qué empresa era? Una pista, una multinacional norteamericana. ¿Qué hicieron sus máximos directivos con esos valores que promulgaban? Todo lo contrario de lo que les pedían a sus colaboradores. Hicieron quebrar la 6ª empresa de facturación de Estados Unidos en 2001. Y es que los valores no sólo se escriben, se tienen que promover, difundir y aplicar. Tienen que ser el motor de cualquier organización que quiera avanzar, sobrevivir y permanecer con vistas a la excelencia en el circo de los gladiadores que es la competencia en el mercado.

La fundación ÉTNOR, que promueve la Ética Económica y Empresarial y la Responsabilidad Social en empresas y organizaciones propone una lista de 10 valores éticos como imprescindibles:

alt 10 valores éticos imprescindibles en la empresa

Se pueden promover unos valores (todas las empresas los tienen) pero luego tenemos que ver si todas esas palabras que quedan tan bien escritas en un papel, en un diseño o en una pantalla tienen una vocación de publicidad y de marketing de cara a los clientes o si realmente se utilizan para mejorar y hacer crecer a las organizaciones, potenciar la calidad de vida laboral y el desarrollo profesional de sus colaboradores y conseguir a través de esos valores unos resultados.

La fórmula es sencilla:

FILOSOFÍA Y OBJETIVOS EMPRESA+VALORES+MOTIVACIÓN COLABORADORES –>   

                                    CRECIMIENTO ORGANIZACIÓN Y RESULTADOS.

¿Qué opinas, son los valores de tu empresa ciencia ficción? O por el contrario ¿Esos carteles que ves cada día colgados en el tablón o que lees en tu ordenador con los valores de tu organización son reales y se aplican?

Gracias por leerme.

Hoy es un gran día. Disfrútalo.

Fuentes consultadas: “NoMiedo” Pilar Jericó. “Qué harías si no tuvieras miedo” Borja Vilaseca. “La ética en la empresa”. Unidad 13. Mcgraw-Hill.

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¿Tu empresa es el “Jardín de Le Den”?

 

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¿Tu empresa es el “Jardín de Le Den”?

No, no me he confundido con el maravilloso “Jardín del Edén”, ni con una zona geográfica, ni con el paraíso. Tampoco con su traducción en hebreo donde significa “placer”. Me estoy refiriendo a un tipo de clima que se vive, se respira y se palpa cada día en algunas organizaciones, desde una pequeña Pyme hasta la mayor multinacional con miles de colaboradores trabajando.

Sé que estoy sacando los pies del tiesto, echando sal a las heridas, estoy mojándome con vinagre los ojos (aunque no sí me entrará algo pues mi mujer me dice que tengo estos ojillos porque no me gusta ir a comprar :)). También te adelanto que este post va a ser un poco más largo de lo habitual, pues tiene 1.547 palabras.

Leyendo el magnífico ebook de Juan Pedro SánchezConsejos para un liderazgo saludable en la nueva era empresarial” (le he cogido prestado esa definición tan peculiar para el título de este post) me encontré con un capítulo-post que se titulaba “Rompiendo mitos: Liderazgo emocional o buenrollismo” en el que hablaba de que gestionar a las personas no puede basarse en “En el mundo de Yupi” o si no recordáis esa serie, en “Un mundo feliz” donde prima el compadreo y nos encontramos con un jardín peculiar: “El jardín de Le Den” donde en algunas empresas siempre hay personas que piensan en su beneficio propio, en dimes y diretes y que no hacen más que ir a la suya, enmarañar las relaciones, crear un clima laboral denso y perjudicar el buen funcionamiento de la empresa. Donde hay ausencia de responsabilidad si no se alcanzan los resultados. Donde “El jardín de Le Den” es aquél en el que ya se apañarán los demás siempre y cuando no me afecte a mí. Y donde estas personas, no alcanzan a ver a medio y largo plazo el proyecto futuro y el desarrollo de la organización.

Ya sabemos que si sólo nos mueven intereses económicos, sin una visión, sin valores en lo que fundamentar una estrategia definida y sin unos motivos claros, el maquillaje se va en cuanto se pone a llover. No aguantaremos ni un asalto al primer obstáculo serio que nos encontremos. Da igual las funciones que desempeñes, hay problemas a todos los niveles que hay que afrontar y resolver. Y no se resuelven si no hay voluntad de hacerlo.

¿Y qué se consigue con la actitud del “Jardín de Le den”? Pues a simple vista, desmantelar la imagen y la confianza de una empresa, lo que desmonta todos los argumentos que se han ido creando para generar un negocio. Se difumina todo el esfuerzo y el tiempo, toda la dedicación e implicación de muchas personas. Además de perder rápidamente su competitividad en el mercado y por supuesto, productividad, rentabilidad y beneficios.

Consecuencias: tener un motivo más para despedir personas. Desaparición a corto o medio plazo de la empresa.

Resultados: Menos personas, más carga de trabajo para el resto de colaboradores (puede, sólo puede que ya soportaran excesivo trabajo).

Desaparece (si es que la había) la motivación, la implicación, la proactividad, la creatividad, la innovación y se esconde o huye el talento (aunque esto sólo lo hacen los elegidos :)).

Conclusión: los colaboradores consideran que lo que hacen es “un trabajo alimenticio” cubriendo el expediente. La organización no aporta el valor añadido y diferencial que generan unos empleados motivados, creativos, con la mejor actitud para desarrollarse personal y profesionalmente. Los clientes lo perciben inmediatamente porque el producto o el servicio no es lo extraordinariamente bueno como para comprarlo sin una atención personalizada, profesional, amable y empática. Y deciden irse a la competencia. Toda una vida para fidelizar a un cliente y tan sólo unos instantes para perderlo.

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¿Va cada uno a su aire? ¿Los procedimientos son claros y fáciles de aplicar o por el contrario son ambiguos y engorrosos lo que dificulta su correcta aplicación? ¿Están bien definidas las funciones de cada colaborador, son precisas y responden a cualquier problema que pueda surgir para resolverlo?

Si hay diferentes departamentos, ¿es un Reino de Taifas donde lo único que les importa es su “Reino”, sus objetivos y sus incentivos si los tuvieran, sin tener en cuenta la globalidad, la cooperación y colaboración que beneficia a la organización?

¿Crees que vas a trabajar y te encuentras cada día con ese “Jardín de Le Den” donde hay personas tóxicas, que no sólo no suman sino que además restan todos y cada uno de los días? ¿Te contagian esa toxicidad y te queman? ¿Eres capaz de evitarlas? ¿Te preguntas por qué te levantas cada mañana para acudir a la jungla que llamas empleo, donde cada uno va a la suya y te conviertes en persona automática carente casi de emociones que no quieres ser? ¿Te compensa esa labor profesional?

¿Piensas que vas a estar siempre en ese “Jardín de Le Den”? ¿Crees que no hay otra salida? ¿Adoptas una actitud pasiva y conformista? Porque no nos quitemos las pulgas, habrá organizaciones que gestionen personas que dejen mucho que desear en cuanto a su liderazgo y gestión interna, pero la responsabilidad de actuar es nuestra. La responsabilidad de hacer es nuestra. La responsabilidad de cambiar las cosas es nuestra.

Después de este asedio de preguntas, hay algunas respuestas que sólo tú puedes responder. No obstante, la mayoría de las personas tenemos “un trabajo alimenticio” que necesitamos para pagar las facturas y en un menor porcentaje (no sabría definirte cuál) trabaja en lo que le gusta.

Así que mirando el lado positivo, ¡tienes un empleo y pagas facturas! Y también, siendo realista, entusiasta y optimista, siempre podemos mejorar, sólo hay que tener la firme voluntad de hacerlo.

“Más que apasionarnos con nuestra profesión, deberíamos profesionalizar nuestra pasión”. Arturo Pérez Reverte.

La apuesta de Zappos es sobresaliente y arriesgada. Con una gestión disruptiva y diferente, nada fácil de imitar que tiene una “arquitectura organizativa conocida como Holacracia que reemplaza a la tradicional cadena estratificada de mando y control, por círculos de colaboradores que se superponen entre sí, en función del trabajo a realizar. Bajo esta arquitectura que promueve el trabajo en equipo bajo criterios de extrema transparencia y de liderazgo distribuido a su máxima expresión, los cargos tradicionalmente vinculados a una estructura organizativa jerárquica, son ahora reemplazadas por la influencia que un colaborador talentoso puede ejercer en uno o más círculos donde este participe agregando valor en aquello que mejor sabe hacer”.

http://talentoenexpansion.com/2014/02/05/practicas-inusuales-de-gestion-de-personas-para-crear-culturas-de-innovacion/

Lo entiendo, no es fácil de implantar…

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“El trabajo no es sagrado, sólo es un recurso para tener la vida que deseas. El trabajo es un recurso para alcanzar nuestros objetivos, por eso  hay que hacerlo lo mejor posible. El trabajo no es tu vida, es lo que haces para vivir”. Andrés Pérez Ortega.

Siempre habrá empresas con una imagen externa de “buen rollo”, de transmitir a sus clientes potenciales “la frescura y perfección de lo que ofrecemos”, para eso generan marca, para que les perciban de esa manera y para que las recuerdes y las tengas en tu mente.

También ocurre que estas empresas “ejemplares” para much@s que cuando por casualidad miras debajo de la alfombra (siempre hay que indagar)  te encuentras al legendario Gigalmesh buscando la inmortalidad y un olor nauseabundo de los proyectos rotos, de las ilusiones desvanecidas, del dolor del sinsentido que han provocado a las personas. Algunos lo llaman daños colaterales, malas prácticas. Yo lo llamo falta de ética y de valores. Pero no de las empresas que son un “ente” sino de las personas que las dirigen. Aquí habría que distinguir entre los beneficios que son necesarios (para eso se crea una empresa, además de para hacer un mundo mejor) y los valores que son imprescindibles para hacer de ella un sitio atractivo para trabajar y del que sentirse orgullos@.

Una de las soluciones que me gusta, la propone Juan Pedro Sánchez:  la mejor estrategia “es desarrollar la inteligencia emocional del equipo directivo para que sea capaz de percibir, expresar, usar, comprender y regular eficazmente las emociones, sentimientos y estados de ánimo individuales y colectivos que se dan a diario en todas las empresas”. La importancia de la comunicación.

Así que propongo cambiar el “Jardín de Le Den” por esa cultura de aportar, colaborar, sumar, compartir, proponer, crear e innovar todos a una como “Fuenteovejuna”. Dejar al lado los “Egoísmos”, “Yoísmos” y “Mimismos” para hacer crecer la empresa en la que trabajamos. Hay que arrimar el hombro. Y no como en “El mundo de Yupi” sino con responsabilidad, profesionalidad e implicación. ¡Ah, eso sí, dando lo mejor de nosotr@s! No vale excusas. Propongo “formar” las habilidades en inteligencia emocional de todas las personas independientemente de que gestionen equipos de personas o no para poder comunicar, entender, escuchar, aprender e interpretar esas emociones y sentimientos que tanta información nos dan para valorar y tomar las mejores decisiones que beneficien al proyecto empresarial (mejor gestión interna mayor percepción positiva de los clientes internos y externos)  y al conjunto de personas que integran la organización.

Este es tu momento.

¡Hoy es un gran día! Gracias por leerme.

 

 

 

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¿Qué valores te atraen más de las empresas?

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foto: morguefile

Un buen líder es capaz de saber controlar y usar de manera adecuada sus emociones. Sin emociones no se puede sacar lo mejor de las personas ni hacer que las empresas prosperen. Además, inspiran en otros energía, pasión y entusiasmo. Un líder efectivo inculca los valores de su empresa y su filosofía a su equipo, los contagia y como un timonel pone rumbo hacia los objetivos propuestos y hacia la mejora continua de la organización.

Pero lo que define a una organización y a una empresa además de ser dirigida por un líder extraordinario con visión estratégica son sus valores. Y estos valores y una filosofía diferente es lo que hace perdurar en el tiempo a las empresas.

VALORES DE LAS EMPRESAS

Hay organizaciones que buscan una constante innovación en sus productos, que son creativas, que saben adaptarse antes que nadie a la demandas de sus clientes, incluso que mejoran su calidad de vida. De ésta manera logran impactar primero con su innovador producto, crean tendencias y consiguen que mucha gente hable de él. “El que da primero da dos veces” y aunque luego vengan las copias, la rentabilidad de la innovación está garantizada. Después siempre irán creando productos nuevos.

Las que se atreven a ser diferentes mejorando y cambiando conceptos clásicos, que son capaces de evolucionar sin perder la esencia de sus valores tradicionales, consiguen con el tiempo hacerse su espacio en el complicado mundo del consumo.

Porque también es cierto que hay empresas pequeñas que se mueven, cambian y adaptan a las necesidades de sus clientes al ritmo de un elefante y organizaciones con miles y miles de empleados que evolucionan con la rapidez de una gacela. La adaptación a las tendencias con agilidad es esencial para mantener tu presencia sin que la competencia te quite parte del pastel.

Otro de los valores fundamentales que promulgan es “la atención al cliente” “El cliente es lo primero” “El jefe es el cliente”. El cliente es el que nos da de comer, nos compra y si lo tratamos bien, puede que vuelva. Ese concepto estaba bien hace unos años, pero hoy en día, con la coyuntura económica actual, ha cambiado mucho nuestra relación con el cliente (o debería). El cliente cada día está más informado que nunca, puede incluso que cuando vaya a comprar un producto de tecnología, sepa incluso más que el propio vendedor. Es más exigente, reclama mucho más y quiere que le traten de forma extraordinaria. Sólo así conseguiremos establecer una relación de confianza y de fidelidad con nuestro cliente, buscando una relación extraordinaria.

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foto: morguefile

El problema viene (y aquí es donde se pierden algunos valores esenciales) cuando algunas empresas se olvidan de los clientes que tienen problemas con los productos. Dedican los recursos mínimos para atender grandes colas de devoluciones esperando que “sus clientes” se aburran y dificultando la devolución. Con esto consiguen “cabrear” e “indignar” a sus consumidores. Entonces tratan a “sus clientes” como borregos y éstos acaban sintiéndose así y actúan como cualquier persona, no vuelven a comprar a una empresa que les hagan sentir así.

¿Si nuestro cliente es tan importante para nosotros cómo podemos tratarlo así? Y no estoy pensando de casos puntuales de clientes complicados que siempre los hay. Voy a poner otro ejemplo.

Los teléfonos de contacto de atención al cliente, de la factura de compra o el email de contacto. Cuando te surge un incidente (Es lógico y normal cuando vendes y manejas miles de productos) el cliente busca una solución eficaz. Aquella empresa que sea capaz de gestionar estos problemas con rapidez y eficacia son las que acabarán llevándose la confianza y fidelidad del cliente. ¿A cuántas empresas hemos tenido que llamar 20 veces para que nos cogieran el teléfono o enviar 5 emails para que nos contestaran?

Cuanto más bajo sea el coste de un producto mejor precio tendrá para el consumidor final. La política de costes mínimos es uno de los valores fundamentales de cualquier empresa. Conseguir costes bajos significa un buen precio final y un margen notable de beneficio. La relación de confianza y fidelidad con los proveedores devengará en la posibilidad de ofrecer los mejores precios. Controlar el procedimiento interno para ahorrar en todos los procesos, desde el diseño, la fabricación, la manipulación, el transporte, la entrega, la recepción y la implantación, puede suponer el ahorro de mucho dinero. Y esto es muy importante para cualquier organización.

Cuidar al trabajador, creando un buen clima laboral mediante diferentes palancas como la formación y definición de las funciones que tiene que desempeñar en su puesto de trabajo, los incentivos por objetivos, las ventajas que suponen descuentos en diferentes seguros, permisos retribuidos o la posibilidad de lograr una conciliación familiar genera muchos elementos de mejora para cualquier empleado. Si a esto le añadimos la posibilidad de evolucionar y ascender en la empresa mediante el esfuerzo y el trabajo bien hecho, ofrecer el llamado “salario emocional”, conseguiremos que el trabajador sienta ese sentimiento de pertenencia a la empresa, tan importante para lograr las metas establecidas.

La cultura del esfuerzo y trabajo es indispensable si queremos lograr nuestros objetivos. Decían que Picasso pintó cuadros magníficos y extraordinarios, probablemente porque se esforzó y pintó miles y miles de cuadros, y de esa gran cantidad, salieron unos cuadros de una calidad fuera de común. Si a esto añadimos un gran talento…“Que la inspiración me coja trabajando”. Los resultados no se consiguen por casualidad, se realizan trabajando duro, esforzándose al máximo y con una estrategia clara y definida que te lleve a conseguir los objetivos establecidos. Si trabajas y te esfuerzas como un pollo sin cabeza será difícil que llegues a la meta.

Si tienes un producto genial o un servicio original y diferente que va a ayudar a tus clientes a mejorar su calidad de vida y no lo sabes comunicar, prácticamente no tienes nada porque tu consumidor no se va a dar cuenta de tu gran producto o servicio. La comunicación clara y precisa es primordial para llegar a tu cliente. En la era de la tecnología y de la información, recibimos miles de impactos visuales y sonoros cada día y sólo unos pocos nos llaman la atención. La publicidad que es capaz de comunicar y conectar con las emociones y sensibilidades de sus clientes es la que ganará el corazón de la gente y con ello su cartera y tarjeta.

Hay empresas que venden felicidad y bienestar, otras que hacen que tu vida en casa sea práctica y fácil con precios asequibles. Otras te invitan a recorrer el mundo, a que compres tecnología y así una gran cantidad de productos de los que apenas unos cuantos impactarán en tu memoria.

¿Qué valores te atraen más de una empresa?