Ser madre…

Recientemente unos amigos han sido padres (desde aquí os doy mi enhorabuena). Ellos saben el camino que han recorrido hasta conseguir este momento tan especial. A mí me ha servido para reflexionar sobre ese período de tiempo entre que deseas tener un hijo hasta que el vástago tiene unos cuantos años. A muchas madres todos sabemos que deberíamos de hacerle un monumento. Ellas han hecho un trabajo impagable toda su vida (la mayoría sin recibir remuneración por ello) y lo siguen haciendo. El proceso viene más o menos así ( permitidme la simplificación). En el momento que la mujer se queda embarazada pueden ocurrir diversas opciones. Todo va bien, ella tiene angustias, se siente muy cansada, necesita dormir mucho, le pueden salir varices, incluso puede engordar unos kilitos y un día después del trabajo se va a casa y por la noche se pone de parto. En la otra opción, que va menos bien,la embarazada puede pasar una temporada de reposo o incluso los nueve meses de reposo absoluto, sin poder moverse del sofá o de la cama pensando y dándole vueltas a la cabeza. (Yo creo que lo mejor para una mujer en estado es la rutina diaria, el tiempo pasa más deprisa y no está cabilando con lo que puede pasar). Luego llega ese momento tan especial, de plena felicidad que es cuando ves nacer a tu hija, después se la colocan a la madre y queda acurrucada con ella. Os podéis imaginar la foto.
Todos lo días tengo ese instante tan especial, de felicidad desbordante que es cuando mi hija se duerme entre mis brazos… 

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El blog de Miguel Ángel García

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