Sense8 y la gestión de personas.

sense8

“Que todo cambie para que todo siga igual”. Esta archiconocida frase de Lampedusa parece ser una máxima en la gestión de las personas en las empresas. Se muestra de cara a la galería acciones y grandezas de las organizaciones, grandes, medianas o pequeñas que en la mayoría de ocasiones es pura fachada, estrategia publicitaria para hacerle ver a los clientes que están ante una empresa “cuasi” perfecta e idílica donde comprar sus productos o servicios conlleva un valor añadido.

Sin embargo, la realidad “is different” y la dinámica diaria de una empresa es en muchos casos un auténtico correveidile, prisas y urgencias por hacer esto,  imprevistos continuos y poca planificación, reuniones que se alargan en exceso donde no se sacan conclusiones para concretar acciones, atención al cliente deficiente, productos que no satisfacen las expectativas creadas y servicios que distan mucho de la publicidad ¿engañosa? ofrecida.

¡Y cuánto nos cuesta sonreír! Lo vemos a diario en cualquier comercio, en la calle, en el metro. Parece el mundo al revés, en lugar de ir iluminando con una sonrisa por donde vamos lo que hacemos es oscurecer por donde pasamos. ¿No nos salen las cosas como habíamos planeado? ¿No nos hemos enterado que es gratis sonreír y que cuando lo hacemos estamos lanzando un mensaje de sinceridad y oportunidad para conectar con nosotros? Y si hablamos de personas y de negocios, ¿no son importantes las relaciones y la forma de conectar con la gente?

La mejor inversión que podemos hacer con nuestros colaboradores y la que mayor rentabilidad nos proporcionará será la formación y el conocimiento. Este mensaje no acaba de calar hondo en los responsables de las empresas (léase RRHH o Dirección) que abogan más por acortar los tiempos de formación y sus partidas presupuestarias con una visión cortoplacista. Los presupuestos mandan.

Si hablamos de innovar en la gestión de personas, de liderar a un equipo, de conseguir que la nave vuele alto y llegue a su destino, (conseguir los objetivos) me gusta esta frase de Andrés Pérez Ortega refiriéndose al partido de básquet de Gasol y compañía:

Valores como integridad, confianza, arrojo, humildad y valentía son elementos esenciales para que cualquier proyecto funcione al máximo rendimiento. Es una fantástica pócima para lograr todo aquello que buscamos con tanto ahínco. Cómo se hacen las cosas es más importante que alcanzar los resultados porque eligiendo ese camino, tarde o temprano, los objetivos se consiguen. Me dirán ustedes que los resultados son necesarios. Todo lo que no se puede medir, no se puede mejorar, pero y qué pasa con el camino para lograr esos resultados. ¿Importa o no?

Te preguntarás a estas alturas del post qué tiene que ver la serie de tv Sense8. Pues te voy a sacar de dudas enseguida.

Hay dos tendencias de gestionar personas: la antigua y la nueva, por hacerlo sencillo. La antigua es la de siempre, la que viene del Medievo, la del señor feudal, la del dueño de toda la vida que sin quitarle mérito a todo su esfuerzo por sacar adelante una empresa (hay que tener valor para emprender) su “tacto” para llevar a las personas dista mucho de la empatía, comprensión y valoración de su dignidad. La visión es un poco como:

—Esta es mi empresa y esto es lo que hay— esgrimen como argumento.

Os puede parecer del siglo pasado o quizás de la revolución industrial, pero por desgracia y por lo que escucho habitualmente, la evolución y la innovación para desarrollar profesionalmente a las personas, no ha seguido su camino en estas empresas.

La otra tendencia, la nueva,  busca otra forma de liderar a las personas, comprendiendo que el talento hay que cuidarlo y potenciarlo.  Le hace sentir importante dentro de la empresa, se le valora y  proporciona una flexibilidad horaria para poder hacer su jornada. Esta tendencia basada en la confianza y en la responsabilidad, supone una mayor implicación de las personas con el proyecto empresarial,  lo que redunda de forma muy positiva en los beneficios por empleado que se generan. La gente feliz es más productiva.

¿Y qué pinta la serie Sense8 de los Wachowski? ¡Todo!

Los que me habéis leído alguna vez sabéis que soy muy cinéfilo y seriéfilo. A lo largo del año además de leer, veo muchas series de tv. Si quitamos Juego de Tronos, True Detective, The Newsroom y alguna más, casi todas ellas están cortadas por el mismo patrón: series de policías, de superhéroes, comedias, terror, thrillers,…hay donde elegir, pero la mayoría tienen un nexo en común, te cuentan lo de siempre, más de lo mismo, son la tendencia antigua, no buscan innovar y aportar cambios, hacen lo que tienen que hacer, entretener y punto.

Diferencia

Sin embargo esta joya que estoy viendo ahora que se llama Sense8, es diferente, es innovadora, es transgresora y sobre todo explica muy bien de qué va este mundo real, no el manipulado ni el edulcorado.

Me fascina por su apuesta arriesgada y brutal. No gustará a todo el mundo.  Y la comparo con esas personas que tienen la responsabilidad de gestionar equipos de personas y son capaces de ir contracorriente, de proponer cambios, de escuchar, de liderar a sus colaboradores, de potenciarlos a pesar de los obstáculos que se encuentran en su entorno profesional. Hay que hacerlo así.

Si crees que lo que haces no beneficia a la las personas de tu equipo, no les inspiras y sólo te siguen por tu peldaño en la cadena de mandos, algo está fallando.

Muchos profesionales se automatizan, prefiriendo caer en la rutina, sin llegar a aportar apenas valor. Pero lo que me gusta de Sense8 es que ha sido capaz de sorprenderme, de envolverme y engullirme. Trata de la conexión mental y emocional que tienen 8 personas de diferentes países del mundo. La serie habla de lo que pocas se atreven a contar, por eso es tan innovadora. Temas como la identidad, la sexualidad, el género, la religión y la política componen un mosaico de sensaciones que no dejan indiferente a nadie. Como las buenas empresas y los grandes líderes, innovan y hacen mejorar a las personas, Sense8 impacta en nuestras conciencias barriendo de un plumazo los prejuicios que tenemos.

Esta es la tendencia que me gusta, la nueva, la que arriesga. No importa si gana o no, lo que importa es que se han atrevido a hacerla. Hacía falta.

Gracias por leer el post.

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