Recursos Humanos, Recursos Inhumanos.

Joffrey+tyrion_wine-spill        Foto de la serie Juego de Tronos.

Recursos humanos, Recursos Inhumanos.

Después de leer el magnífico post de esta semana de Isabel Iglesias en su blog Descubriendo Talento, “Tú no te acuerdas de mí, pero yo de ti si” me he animado a escribir sobre el tema.

Baste decir que no pertenezco al sector de Recursos Humanos, pero 17 años trabajando en una multinacional, 15 de ellos como mando intermedio, me dieron una visión periférica y palpable de lo que puede hacer un departamento de Recursos Humanos.

A esta experiencia hay que añadir las entrevistas de trabajo por las que he pasado y la cantidad de entrevistas de selección que tuve que realizar durante ese periodo de tiempo para contratar a muchos de mis colaboradores (una función que me gustaba realizar) y el interés y la curiosidad que siempre he tenido por las personas y por entender el lenguaje verbal y no verbal, de considerar el perfil para el puesto y ante todo, la actitud de estas personas que buscaban una oportunidad profesional.

Tengo que agradecer a Recursos Humanos la cantidad de cursos de formación que pude realizar. De todos aprendí dos o tres cuestiones esenciales que me sirvieron para poder desempeñar mejor mi trabajo, me ayudaron a gestionar a un equipo de personas (aquí recupero la frase de Baltasar Gracián que encontré en el libro “Tu futuro es hoy”: “Visto un león, están todos vistos; vista una oveja, todas; visto un hombre, uno, sólo uno, y aun así, poco conocido”) con la complejidad que conllevaba y además, me facilitaron excelentes argumentos para tener una buena trayectoria profesional.

Hasta aquí ha llegado la fase de agradecimientos. Pero como en todas las balanzas, no sería justo obviar la parte menos vistosa y burocrática de Recursos Humanos.

RRHH

Desde mi posición en el organigrama de la empresa (me acuerdo de la soledad del mando intermedio) el departamento de RRHH parecía que perteneciera al planeta Júpiter. Conocía de ellos los cursos de formación que hacíamos cada dos o tres años, después vinieron los cursos online anuales. También sabía que existían por los manuales de acogida y de funciones del puesto y  algún que otro póster con la filosofía de la empresa.

La conexión entre sus responsables y el resto de los empleados era igual de distante y fría como lo era Joffrey, en ese extraordinario papel de reyezuelo pérfido, maquavélico e inhumano de “Juego de Tronos”.

Sí que es cierto, que el nombre de RRHH aparecía en algunos correos y conversaciones, pero casi siempre entre los empleados se hablaba de ellos como de un departamento externo a la empresa. 

En 15 años, nunca tuve una conversación de calidad con nadie de RRHH, y mira que me gusta escuchar a las personas y entablar buenas conversaciones.  No me dieron la oportunidad. No sería lo suficientemente importante. Preguntas típicas, tiempo justo, ya volveremos…

Seguro que hacían sus funciones, pero la más importante para mí, preguntar a tus colaboradores cómo están o cómo lo llevan y conseguir información real y de primera mano de quien está desarrollando una labor profesional en la misma empresa no la hicieron.

Si la tendencia de hoy en día es dar un giro exponencial y que los RRHH se dediquen más a Gestionar Personas, es decir, preocuparse por ellas, por su salud física y emocional y evitar una burocracia y la despersonalización tan implantada en las organizaciones,  esa tendencia debe convertirse en iniciativas reales y urgentes para desarrollar organizaciones saludables (lee un post imprescindible de Juan Pedro Sánchez sobre el tema que se llama Liderazgo saludable…¿también para las Pymes? en RHSaludable)

Las personas que desarrollan una labor profesional, necesitan comunicación, necesitan poder expresarse, necesitan ser tenidas en cuenta y no ser identificadas por los números que genera a la empresa.

La falta de interés de muchas empresas por la salud emocional, física y mental de sus colaboradores puede generar una pobre implicación de estos en la empresa y unos resultados que a un largo plazo no serán los esperados.

Es hora de ponerse las pilas,

Si es posible, con esta tendencia no hagamos lo que decía la frase de Lampedusa: “Que todo cambie para que todo siga igual”.

Una última frase: “Aprende a usar más las orejas y menos la boca o tu reinado será más corto que mi estatura”. Tyrion a Joffrey en Juego de Tronos.

 

4 comentarios sobre “Recursos Humanos, Recursos Inhumanos.

  • el Noviembre 11, 2014 a las 10:18 pm
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    Cuanta razón hay en tus palabras. En la mayoría de las ocasiones a los que formamos parte de “Recursos Humanos” en las empresas se nos considera como piedras detrás de una mesa a los que no nos importan las personas con las que trabajamos.
    En mi opinión, un colaborador contento es un colaborador productivo, haga lo que haga dentro de la organización.
    Suelo pronunciar que el personal del Departamento de Recursos Humanos de una empresa somos HUMANOS y en consecuencia no dudo en hablar con aquellos que acuden al despacho para preguntar o exponer algún problema. Con la experiencia aprendes a ver que la voz entrecortada, la lágrima que asoma, la risa forzada, esa ceja subida, el ceño fruncido o los labios apretados encierran la necesidad de hablar sobre algo que al colaborador realmente le preocupa y que influye en su trabajo y vida diarias. Podemos ayudar, podemos hacer sentir que son importantes, que los necesitamos y que tienen las capacidades que buscamos en ellos.
    No dudo en levantarme e ir a buscar al colaborador a entregarle documentación o a comunicarle algo en vez de esperar a que vengan algún día al despacho. Quiero que sepan mi nombre, que conozcan mi cara, que vean en mi una persona que forma parte de la cadena y que colabora con ellos.
    Se estar en mi sitio en situaciones desagradables pero si de mi depende que alguien salga del despacho con la sensación de que se le ha dado la oportunidad de defenderse o expresarse, desde luego han ido al sitio adecuado: al Departamento de Recursos HUMANOS.
    Excelente artículo. Afortunadamente los avances tecnológicos y estudios psicosociales y empresariales están haciendo que Júpiter esté a la vuelta de la esquina.

    • el Noviembre 12, 2014 a las 9:50 am
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      ¡Mil gracias Paula por tu comentario! Invertir tiempo en un comentario extenso, argumentado y sobresaliente como el que has hecho es de agradecer.
      Me ha gustado mucho tu frase:”Un colaborador contento es un colaborador productivo” Hay muchos estudios que lo demuestran y además es fácil de entender. No obstante cuando vamos por ahí como clientes ¿Qué actitud y atención solemos ver? Por supuesto no se puede generalizar, pero echo de menos alguna sonrisa y un clima menos tenso. Aquí es donde vuelvo a tu buena frase. Los Recursos Humanos deberían de trabajar más estas cuestiones. Fomentando una buena comunicación, una mejor formación y dotando a sus colaboradores de las palancas necesarias para realizar su trabajo con eficacia, pero también con una preocupación por su salud física y emocional. Tus palabras denotan una gran pasión e ilusión por Recursos Humanos. Tienes la oportunidad de aportar tu granito de arena para convertir tu empresa en una organización saludable donde la inteligencia emocional sea un eje principal de las relaciones con tus colaboradores. Un saludo.

  • el Noviembre 10, 2014 a las 8:02 pm
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    Muchísimas gracias por la mención, Miguel Ángel.

    Efectivamente, la comunicación en la empresa es un pilar fundamental. En realidad, la comunicación de calidad, asertiva y bidireccional es una de las claves del éxito de las organizaciones saludables emocionalmente inteligentes.

    Enhorabuena por tu artículo. Me ha gustado mucho.

    Un abrazo.

    • el Noviembre 12, 2014 a las 9:20 am
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      Gracias por tu comentario Juan Pedro. Como dices, esa comunicación es esencial en todas las empresas. Pero tiene que fluir en todas las direcciones, primero para que las personas sientan que pertenecen a un proyecto y se impliquen y segundo para lograr un ambiente positivo, no por ello menos eficaz(debido a esa comunicación y transparencia) que redunde en un mejora de salud organizacional. Un abrazo.

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