¿Quién sabe lo que es bueno y lo que es malo?


¿Quién sabe lo que es bueno y lo que es malo?
Leyendo el libro “Coaching de equipos” de César Piqueras y Enric Arola me encontré este genial cuento:

En la antigua China había un campesino que tenía un hijo y un caballo. Todos sus vecinos le tenían lástima y siempre le decían: “Pobre hombre, qué mala suerte, todo que tiene es un hijo y un caballo”. El viejo campesino siempre respondía igual: “¿Quién sabe lo que es bueno y lo que es malo?”.

Un día el caballo se escapó y el campesino se quedó sólo con su hijo. Las gentes del pueblo le dijeron: “Ahora ya sólo te queda tu hijo, sin duda eres una persona desafortunada”. El campesino volvió a responderles: “¿Quién sabe lo que es bueno y lo que es malo?”.

Al poco tiempo, el caballo vino acompañado de una docena de hermosos caballos salvajes. Todo el pueblo corrió hacia su casa a felicitarlo: “Qué buena suerte la tuya, no tenías ninguno y ahora tienes doce caballos”. El anciano de nuevo respondió: “¿Quién sabe lo que es bueno y lo que es malo?”.

El viejo le pidió a su hijo que domara a los caballos salvajes, pero un día mientras lo hacía se cayó y se rompió la pierna. Las gentes del pueblo no tardaron en decir: “Qué mala suerte anciano, tu único hijo no te podrá ayudar durante mucho tiempo”. El anciano una vez más dijo: “¿Quién sabe lo que es bueno y lo que es malo?”.

Poco después llegaron unos jinetes del emperador, reclutando a todos los jóvenes del pueblo para iniciar la guerra contra Mongolia. El hijo del anciano se salvó de ir a la guerra por tener su pierna rota. Los vecinos fueron a casa del anciano: “Qué suerte tuya, viejo, el único que se ha salvado ha sido tu hijo”. El anciano respondió: “¿Quién sabe lo que es bueno y lo que es malo?”.

“¿Por qué se ha de temer a los cambios? Toda la vida es un cambio”. H.G. Wells. Escritor y filósofo.


Dudamos constantemente. Estamos en un trabajo donde pensamos que podemos evolucionar más, que podemos aportar más valor, donde podríamos generar un ambiente positivo y entusiasta que luego con el tiempo nos produciría grandes posibilidades personales y aún así, la mayoría de las veces hacemos lo que nos mandan sin salirnos del guión establecido, -es lo que me han pedido que haga-. Puede que no haya mucho margen para la innovación, ni la creatividad y que las funciones que desarrollamos sean habas contadas. Incluso que nos habituemos, que nos conformemos. Pero como decía el viejo campesino chino –¿Quién sabe lo que es bueno y lo que es malo?-.

Si no tenemos empleo, en ocasiones establecemos una estrategia. Buscamos las ofertas que están relacionadas con nuestra experiencia laboral y nos apuntamos a todas las que salen, independientemente de que se adapten o no a nuestras aptitudes. ¡Hay que probar suerte! Pero sabemos que no es cuestión de suerte, el quid de la cuestión puede que esté en nuestra forma de plantear la búsqueda, en nuestro currículum vitae obsoleto,  poco diferenciador y que aporta poco valor a los reclutadores.

El otro plan sería reinventarse, formarse, aprender de ese sector que te apasiona, que te llena, que te hace feliz. Solicitar los empleos relacionados con esa nueva etapa que quieres iniciar como profesional de un sector al que siempre has querido pertenecer, pero que nunca te atreviste a elegir.
Y aquí la pregunta del viejo campesino chino –¿Quién sabe lo que es bueno y lo que es malo?-.

“Coge una actividad cualquiera, cualquier arte, cualquier disciplina o cualquier habilidad. Cógela y llévala al límite, llévala más allá de lo que haya ido nunca, exprímela al máximo, entonces la introducirás en el reino de la magia”. Anthony Robbins. Escritor y conferenciante.

Pasan los días. Pasan las semanas. Pasan los meses. Y pasan los años.
Vivimos como si fuéramos a estar en esta tierra eternamente. 

Estamos con esas personas que nos aman, que nos respetan, que nos escuchan y que nos apoyan cuando lo necesitamos y a veces, sólo a veces no somos capaces de decirles lo felices que estamos gracias a ellos. Lo bien que nos hacen sentir, a pesar de todos y cada uno de los problemas que podamos tener. Sabemos que dan sentido a nuestra vida y que pase lo que pase, independientemente de si tienes trabajo o no, si te gusta o no, si quieres cambiar o no, si piensas que puedes hacerlo o no, si disfrutas o no, si te esfuerzas o no, si ríes o no, si lloras o no, siempre habrá alguien a tu lado.

“La medida del éxito viene por cuantas personas son más felices porque tú existes”. Raimon Samsó.

Así que como decía el viejo campesino chino: “¿Quién sabe lo que es bueno y lo que es malo?”.

Tú decides. Feliz día.

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