¿Qué nos falta para ser felices?


Una pregunta directa, ¿qué nos falta para ser felices? teniendo en cuenta claro está que no lo seamos.

Para algunos, la vida ha cambiado mucho en unas décadas, para otros su forma de vivir es la misma de siempre.

En una sociedad tan avanzada como la nuestra, donde los avances médicos y tecnológicos deberían de suponer una mejora en la calidad de vida de las personas, da la impresión de que aunque es cierto que muchos individuos ven incrementado su bienestar natural, es mucho mayor el porcentaje de habitantes que están inmersos en un malestar general.

Si echamos un vistazo al pasado, donde nuestros abuelos tenían otras costumbres y muchas menos comodidades que nosotros, parecían felices con lo poco que tenían muchos de ellos. Se dedicaban a trabajar para conseguir el sustento de su familia en una época donde prácticamente no existían derechos sociales y asumían (o no) la posición o el estatus que les había tocado vivir. Muchos de ellos aguantaban carros y carretas con tal de conseguir un sueldo para mantener a su familia. Hoy en día probablemente no aguantemos ni una mínima parte de lo que lo hacían ellos. También es cierto que hay situaciones que no deberíamos de tolerar..

Afortunadamente los tiempos han cambiado social y laboralmente ¿? y aunque la coyuntura actual no augura grandes cambios, ni se vislumbra la luz del túnel que parece nunca acabar, es cierto que nuestras posibilidades de mejorar nuestra situación (cualquiera que sea) es infinitamente superior a la que tenían nuestros antepasados.

¿Qué deberíamos de aprender de esta historia?, básicamente la mentalidad y la actitud de unas personas que aún teniendo todas las dificultades del mundo y pasando muchas necesidades, incluso básicas y de primera necesidad hacían de su capa un sayo y miraban con ilusión y optimismo un presente que esculpían diariamente a base de un gran y generoso esfuerzo.

¿Qué nos falta para ser felices?. Y hablo de nuestra sociedad, que es avanzada y de los países más desarrollados. Porque deberíamos de aprender de otras zonas del mundo, donde sin tener agua potable y alimentos que llevarse a la boca, te muestran sus mejores sonrisas y el camino a la felicidad sin un entorno propicio para ello.

¿Qué nos falta para ser felices?. A cada uno le faltará una cosa o muchas, pero está claro que la receta puede ser la siguiente:

Valorar lo que tienes y por consiguiente lo que puedes perder.

Esforzarte cada día más (como si fuera el último) para conseguir lo que quieres.

Cuando las cosas no van bien, cambiar tu actitud y tu mentalidad para mejorar tu situación.






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