Mi receta para la grandeza

Mi receta para la grandeza

“Apoyar a las personas y aun así permitirles que tengan el control sobre sí mismos promueve el desarrollo de un potencial ilimitado. Es la receta para la grandeza”. Henry Cloud.

Septiembre, Septiembre, Septiembre. ¿Cómo estás? ¿Has podido tener vacaciones? ¿Has descansado, disfrutado y desconectado? ¿Has valorado el silencio, el tiempo y esos momentos mágicos? ¿Has conectado con tu gente?

Y si no has tenido vacaciones…deseo que hayas estado más tranquilo o hayas hecho lo que te haya dado la gana. Hay mucha gente que no las tiene por muchos motivos.

Bienvenido a la vuelta al cole, a la vuelta al trabajo, a la vuelta a la ¿rutina? ¡Noooo, a la rutina no! Innovemos, cambiemos el chip, intentemos hacer cosas nuevas si las antiguas no nos daban grandes resultados. Atrevámonos a ser valientes, a arriesgar y a no tener miedo.

Este verano he combinado lecturas de desarrollo personal con novelas. Hay que tomar perspectiva para pensar y analizar las cosas desde otro punto de vista, sino al final los árboles no nos dejan ver el bosque. Conectar y desconectar, conectar y desconectar.

También he escrito dos ebooks para una plataforma de contenidos:

El primero trata sobre el equilibrio entre la vida profesional y personal. Vamos, lo que llaman conciliación laboral que tanto se publicita en algunas empresas y que en este país dista mucho de ser una realidad. Determinar qué es lo importante en nuestra vida y tenerlo claro, es esencial para nuestro presente.

En el segundo ebook, he escogido el tema del liderazgo. Un tema apasionante que pude vivir como mando intermedio en una multinacional durante muchos años y que he ido estudiando los últimos años. Aprendí de personas que tenían la capacidad de liderar a las personas. Comprobé su influencia y su capacidad para motivar. También aprendí lo que no era ser un líder y sí un jefe que utilizaba el miedo como triste arma arrojadiza a las personas. El liderazgo inspira a las personas. El liderazgo las hace crecer profesional y personalmente. Si os interesan los temas os informaré cuando los publiquen. Serán gratuitos. Me queda un tercer ebook que entregaré a finales de noviembre.

Como todos sabéis, leer mucho no te garantiza nada. Puedes aprender muchos y buenos conceptos que no te servirán para nada si no los experimentas y los trasladas a la vida real donde te relacionas con las personas. De relacionarse trata el libro de Henry Cloud titulado “El poder del otro”. El autor nos da una de las claves: “En quién usted confía, en quién no, qué obtiene de otras personas y cómo interactúa con ellas determinará todo. Usted no puede controlar a las personas, pero puede llegar a ser un experto en elegir y relacionarse con los demás”.

Lo queramos admitir o no, nuestro éxito personal y profesional, depende de cómo nos relacionemos con otras personas. La clave está en las relaciones. Cada persona es una oportunidad de aprender.

Sin duda alguna, las conexiones reales son aquellas donde las personas se muestran tal y como son, siendo ellas mismas y donde muestran su corazón, su mente, su alma y su pasión.

“El poder del otro” nos muestra la influencia que pueden tener otras personas para hacernos mejorar. Michael Jordan tuvo a Phil Jackson y uno de los mejores jugadores de golf de todos los tiempos, Jack Nicklaus, contó con Jack Grout.

Estas personas hicieron creer a estos deportistas que podían superar sus límites y que tenían la capacidad y la mentalidad para hacerlo. Les enseñaron a practicar, a esforzarse y a concentrarse como pocos lo hacían.

“Muchísimas personas han llegado más lejos de lo que creían que podían llegar porque otra persona pensó que sí podían hacerlo”. Zig Ziglar

Existen muchos ejemplos de grandeza. Personas que cambiaron el mundo con sus ideas y sus acciones. Con inventos que hicieron progresar a la humanidad. Con un gran talento y habilidades sociales para mover a millones de personas y mejorar sus vidas. Podríamos citar a Mandela, Santa Teresa de Calcuta, Vicente Ferrer, Leonardo da Vinci y muchos más.

Pero a mí me interesan esos héroes cotidianos, en la mayoría de los casos anónimos, que luchan cada día por salir adelante. Que no salen en los informativos y que me encuentro cada día en el metro, en la calle o en el trabajo.

Mi receta para la grandeza

¿PERO QUÉ ES LA GRANDEZA?

La grandeza es la “cualidad de la cosa o persona que es grande (en importancia, tamaño, intensidad o bondad)”.

Me interesa la importancia de las personas, su calidad humana, su capacidad para hacer el bien. La importancia de sentirse especial, único y extraordinario como ser humano.

Me interesa el tamaño de sus sueños, de sus ilusiones y de su esperanza para lograr sus metas. El tamaño de su visión para ver más allá, para innovar y creer en lo que hace, como nadie más y a pesar de los demás.

Me interesa su intensidad con cada momento de su vida, su pasión por lo que hace, su amor por los demás, su forma de hacer sentirse bien a la gente. La intensidad que le pone a su valor para superar los problemas, la resiliencia que atesora, el no rendirse nunca.

Me interesa su bondad, porque, aunque las buenas noticias no venden, creo en las personas, en su magnitud para hacer el bien, en creer que las personas tienen una oportunidad única de impactar positivamente en los demás. Creo en la bondad, porque por allá por donde he viajado, me he encontrado gente buena, amable y respetuosa, personas generosas que me han ayudado o han hecho el bien a los demás sin esperar nada a cambio.

¿CUÁL ES MI RECETA PARA LA GRANDEZA?

-Mostrarse vulnerable, mostrarse humano.

Nadie es mejor que nadie, nadie es superior ni inferior a nadie. Todas las personas tenemos 24 horas para vivir cada día. Qué hagamos con ese tiempo es cosa nuestra. La vulnerabilidad nos hace mostrarnos cómo somos, nos conecta con nuestra humanidad al tener que confiar en los demás.

Cuando negamos la mirada a una persona que vive en la calle, por vergüenza, por sentirnos superiores o por lástima, estamos negándole la dignidad como persona y quitándole la humanidad. Estamos perdiendo nuestra humanidad. Son personas vulnerables en unas circunstancias dramáticas. Si evitamos su mirada, evitamos nuestra responsabilidad como seres humanos.

-Saber el poder que tienen otras personas para hacerte mejorar.

Podemos tener pasión, ilusión, determinación y compromiso, pero necesitamos a los demás para avanzar, para romper límites y creencias, para llevarnos a donde nosotros pensábamos que era imposible llegar. Ese es el poder del otro. Esa otra persona cree en ti como al principio ni tú lo haces. Te ayuda, te guía y está cuando se le necesita. Te acompaña en los momentos difíciles y sabe el potencial que tienes. Los grandes logros lo consiguieron un equipo de personas, no una persona sola.

Mi receta para la grandeza

 

-Capacidad de análisis y autocrítica.

¿Cuál es el peor jefe que podrías tener?…tú mismo. A las personas nos cuesta mucho hacer autocrítica. Muchos nos pasamos de listillos y creemos que lo hacemos casi todo bien. Creemos que no necesitamos un abogado del diablo que nos haga ver la “realidad”. Pero la verdad es que, si queremos mejorar, si queremos realizar proyectos que busquen la excelencia y acaben siendo extraordinarios, no lo podemos hacer solos. Necesitamos opiniones externas que nos hagan ver los problemas que tiene nuestro proyecto para poder mejorarlo. Nuestra grandeza reside en aceptar otras opiniones y otras ideas.

-Ser generoso en tu esfuerzo y compromiso.

Ya lo decía Will Smith: “Si no estás dispuesto a trabajar duro, deja que alguien más lo haga. Prefiero estar con alguien que hace un trabajo horrible, pero da el 110% que con alguien que hace un buen trabajo y da el 60%”. Esfuérzate al máximo, aprecia el valor de tu compromiso. No valen medias tintas, o estás por la labor o no, o estás comprometido o no.

“El éxito personal se da cuando trabajas lo más que puedes para convertirte en lo mejor que puedas ser”. John Wooden.

-Tener mentalidad de crecimiento.

En mi receta para la grandeza, no podía faltar la mentalidad de crecimiento. Por una parte, tenemos la mentalidad fija que se basa en el talento y la inteligencia, habilidades naturales con las que nacen muchas personas. O las tienes o no la tienes. Se enfoca en el resultado y en la preocupación por si les juzgan cuando fracasan, cuando los resultados no son buenos. Culpa de los errores a los demás.

Por otra parte, está la mentalidad de crecimiento que cree que el talento puede desarrollarse. Cree en el poder transformador del esfuerzo para desarrollar habilidades y para transformarnos como personas. A las personas con mentalidad de crecimiento les encantan los retos y afrontan los problemas con confianza.

En un próximo post trataré el tema de la mentalidad de crecimiento y el extraordinario libro de Carol Dweck “Mindset: la actitud del éxito”

-Ganas de aprender cada día.

La curiosidad es un motor que siempre ha de estar en marcha decía Cesar Bona, Maestro nominado al Global Teacher Prize. No se puede tener grandeza sin la curiosidad de aprender cada día. La curiosidad es la semilla de la aventura. No importa lo que aprendas, importa tus ganas de aprender. Un hábito saludable para la motivación es alimentar la curiosidad. Levantarte cada día con la intención y la humildad de aprender te pone las pilas, es un motivo más para afrontar el día con ilusión. Rodéate y aprende de grandes personas.

-El poder de las relaciones.

Somos seres sociales y necesitamos relacionarnos, pertenecer a un grupo y sentirnos parte de algo, apreciados, valorados y respetados. El poder de las relaciones determinará nuestro éxito personal y profesional. La grandeza de las personas se basa en sus valores y habilidades sociales para relacionarse. En tener empatía y asertividad. Esas relaciones se cuidan, se miman y se fortalecen con frecuencia. Son un dar y recibir, un win to win donde las dos partes ganan.

-Cada persona es una oportunidad de aprender.

Da lo mismo si eres un director general, una CEO de una multinacional, un vendedor o una asistente de compras. Da lo mismo si tienes dos carreras y dos Másters, si solo tienes la educación básica porque tuviste que ponerte a trabajar demasiado pronto. Da lo mismo el cargo que ocupes, lo que importa es cómo te sientas tú con el cargo que tengas, sea mayor o menor. Importa tu autoestima, tu confianza, tu pasión y tu esfuerzo diario para progresar.

Cada persona que te cruzas por la calle, que atiendes en el trabajo, que te encuentras en el metro, haciendo deporte, en una bibilioteca o que acabas de conocer, es una oportunidad de aprender. Por sus valores, por su entrega, por sus habilidades personales. Todo el mundo puede aprender de todo el mundo. Siempre habrá alguien que sepa más que tú, que sea más listo, más inteligente, que se esfuerce más para conseguir lo que quiere, que aprenda más rápido o que tenga una gran capacidad para relacionare con los demás. Cada persona es una oportunidad de aprender.

-Tener el valor de la autenticidad.

Si quieres ser una persona con grandeza, tienes que tener autenticidad. Tienes que ser coherente con tus valores. Tienes que tener integridad. Tienes que ser tú mismo dentro y fuera de las redes sociales, dentro y fuera del trabajo, dentro y fuera de tu entorno familiar y de amistades. La autenticidad es un valor increíble en una época de sucedáneos. La autenticidad se demuestra con hechos.

“Vivir con autenticidad lo defino como implicarnos en nuestra vida con dignidad. Significa cultivar el coraje, la compasión y la conexión”. Brené Brown

Los valores son nuestros tesoros interiores

Los valores son tesoros interiores que guardamos las personas, que nos definen y nos mueven. Son nuestras creencias más profundas y poderosas. El amor mueve al mundo. La humildad nos hace aprender. La bondad y la generosidad nos hace felices y hacemos felices dando y compartiendo con los demás. Es otra muestra de la grandeza de las personas. La confianza nos proporciona la tranquilidad de contar con las personas. El compromiso y la determinación nos hacen continuar hacia nuestras metas a pesar de las dificultades. El respeto, la tolerancia, el esfuerzo y la honestidad también son pilares para la grandeza de las personas.

¿Qué más añadirías para la receta de la grandeza? ¿Qué crees que falta?

Te deseo un día increíble.

Gracias por leerme.

La vida continúa. Protagonízala.

Sácale partido a tu vida.

 

 

 

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