Menos Tener y más Ser

Hay gente que tiene la necesidad de llevarse a su casa y acumular todo lo que encuentra en la calle y con el paso del tiempo, el lugar donde vive se convierte en un museo de reliquias, cosas rotas y un montón de basura donde acaban habitando todo tipo de animalillos y  donde se instala un hedor insoportable. Estas personas tienen el Síndrome de Diógenes, suele darse en gente mayor que se aísla socialmente y descuida su higiene personal. Esto lo hacen porque sufren un trastorno del comportamiento.
A la mayoría de las grandes fortunas, ex directivos de cajas y bancos intervenidos, a los políticos corruptos que utilizan su sueldo público para enriquecerse ilícitamente, a los empresarios que exprimen y amenazan a sus empleados de manera ilegal e incluso a esas personas que se dedican a estafar en cantidades pequeñas al prójimo, a toda esa tropa, lo que le gusta es acumular, amontonar y almacenar DINERO. El capital es su meta, su objetivo, su finalidad a costa de la miseria (ojo, estoy hablando de delincuentes, corruptos, ladrones e infractores) no de gente honrada que con su esfuerzo y trabajo sacan adelante sus empresas, trabajos y proyectos.
Todos necesitamos el dinero de una manera u otra para vivir, solo que hay muchas diferencias y maneras de utilizarlo y gastarlo. 
Hay quien lo utiliza para sobrevivir, hay quien lo hace para vivir dignamente,
hay quien lo emplea para mejorar la calidad de vida de mucha gente y hay quien lo destina a empeorar la forma de vida de muchos habitantes de este planeta. Todos conocemos un gran número de casos positivos y negativos sobre este tema.
Parte de la población se ha acostumbrado a tener, mientras en otras zonas se pasa gran necesidad. Dicen que un tercio del PIB mundial se encuentra en paraísos fiscales. Imaginaros lo que se podría hacer con todo ese capital. Una utopía que debería convertirse en realidad por el bien de todos. Pero seguirá siendo una utopía.
Todos los días se tira comida a la basura, se compra ropa que no se necesita, artículos de diversa índole con la intención de disfrutar de la vida (me lo he ganado pensamos muchos) y de poseer y acumular. Nuestro sentido de la propiedad es único. En muchos casos este afán de tener, puede descuidar nuestro aspecto más importante, el ser. El sentirse bien con uno mismo, el tener objetivos que ayuden y fortalezcan nuestro bienestar personal, el preocuparse por los que te rodean, por los que quieres. Una llamada de teléfono, un whatsapp, una conversación puede hacer reconfortar a quien lo necesita y tiene la contrapartida positiva de hacer sentirse a uno mucho mejor. Cuidar nuestra alma, nuestro espíritu siempre nos beneficia. Pensar en nuestras prioridades esenciales siempre nos ayudará a plantear el presente y el futuro con otro punto de vista.





El blog de Miguel Ángel García

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