Los hijos y la educación.

Decía Kant que la felicidad era el resultado de una vida en la que hemos cumplido con el “deber”. Esta palabra se convertiría en el centro de su ética; frases como “No quieras para otro lo que no quieras para ti” y “exigirnos a nosotros lo que exigimos a los demás” podrían ilustrar un poco el sentido de la expresión. En el caso de los padres y madres a ese “deber” habría que añadirle también el de la responsabilidad, un término que define como reconocer y aceptar las consecuencias de un hecho realizado libremente.

Creo que hoy en día es necesario un análisis de lo que llamamos educación, una palabra que como la del empleo está perdiendo parte de su valor y parece estar devaluada en cuanto a su contenido. Si buscamos el significado de educación encontraremos una definición similar a ésta : ” Proceso de socialización y aprendizaje encaminado al desarrollo intelectual y ético de una persona”. En el nivel académico, influirán mucho los profesores que enseñen a nuestros hijos, pero como dicen ellos muchas veces,-la educación tiene que venir de los padres, nosotros enseñamos- aunque es cierto que ellos dirigen y encaminan a nuestros hijos, nos corresponde a nosotros fomentar sus valores éticos y morales. Que un niño entienda el valor del esfuerzo para conseguir objetivos (aprobar un examen, leer un libro o ir a entrenar porque se ha comprometido a ello) es complicado en la actualidad por la facilidad que muchos de ellos tienen para lograr lo que quieren sin haber hecho ningún sacrificio. Educar, inculcar y formar a un hijo requiere mucho tiempo, dedicación, implicación y paciencia. Teniendo en cuenta la forma de vivir de muchos de nosotros, yendo deprisa y corriendo a casi todos los sitios, al trabajo, a comprar, a hacer deporte, al colegio o al instituto, a una comida familiar…generando estrés y ansiedad continuamente, da la impresión de que no empleamos el tiempo suficiente para un hecho tan importante como la educación de nuestros hijos. “Donde hay educación, no hay distinción de clases” Confucio.
Miguel Ángel dijo una vez que ” no hay daño tan grande como el del tiempo perdido” y Hugh Mulligan (un periodista de The Boston Globe) que ” Lo que hago es importante porque estoy cambiando un día de mi vida por ello”. Dos frases que te hacen reflexionar…
Si a todo esto añadimos que en España la tasa de fracaso escolar ronda el 30% y que dobla la media europea, deberíamos de hacernos muchas preguntas…





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