¿Cómo llevas la envidia profesional?

Envidia

¿Cómo llevas la envidia profesional?

Como me gustaría que cuando alguien de mi entorno tiene “éxito” en alguna de sus facetas personales o profesionales, el resto de personas o compañer@s se alegraran de ello. ¿Es lo que suele suceder?

Diréis que la lógica sería hacerlo. —¿Sabes que a Silvia la han ascendido a Team Manager y sólo lleva un año en la empresa?— Ese “sólo un año” se puede interpretar como que Silvia ha sido una persona que ha sabido adaptarse a los procedimientos de la organización con rapidez y eficacia, adoptando una actitud constructiva y positiva, formándose, preguntando activamente y siendo curiosa, desarrollando y ampliando sus aptitudes. También que sus habilidades personales para escuchar, focalizar, prestar atención al ambiente del trabajo e interesándose sinceramente por los demás con una mirada realista le ha proporcionado a través de su empatía buenas amistades y capacidad de generar colaboraciones con sus compañer@s que han producido una notable evolución de su influencia personal con los consiguientes resultados positivos. Es fácil ¿no?

Siempre me gusta abordar las situaciones desde distintos puntos de vista. Hay que cambiar la perspectiva.

La otra mirada de esta situación podría ser la siguiente:

—¿Sabes que a Silvia le han ascendido como Team Manager y sólo lleva un año en la empresa?— El “sólo un año” puede denotar envidia y celos de “algún” compañer@ que piensa que lleva más tiempo en la organización y se lo merecía más que su compañera. Que ha trabajado mucho más (según su opinión) y se ha esforzado como para ser ascendido también. ¿Pero es un buen líder para gestionar personas?

Cuatro puntos sobre esto:

-Trabajar más horas no significa ser eficiente y productivo.

“La peor improductividad es dedicar esfuerzo y tiempo a hacer bien algo que ni siquiera deberíamos estar haciendo”. Yoriento.

-¿Estás focalizad@ y concentrad@ en lo importante?

-¿Cuáles son tus habilidades sociales?

oficinas

Se podrían escuchar frases como: —No sé que le han visto, los demás también podríamos hacer ese trabajo perfectamente—. También hay personas que con simpleza y desconocimiento real de las funciones de su inmediato responsable, bien por una deficiente comunicación por parte de éste o bien porque la empresa no ha definido esas funciones y responsabilidades de forma clara, podrían decir: —Cualquiera de nosotr@s podríamos hacer fácilmente su trabajo y sentarnos en esa silla de su despacho—. Estas frases no me las he inventado, por desgracia las he escuchado multitud de veces.

En las nuevas incorporaciones de las empresas, la velocidad negativa es brutal y efectiva (de problemas que surgen en el desarrollo diario del empleo como discrepancias con los sueldos e incentivos, cotilleos y chismes varios, escasez de personal, infraestructuras mejorables, etc). Inmediatamente los nuevos conocen la parte menos positiva de la organización a la que acaban de incorporarse. Sin embargo las buenas noticias, la parte agradable del sitio al que te has incorporado recientemente (opciones de evolucionar en la organización, incentivos, beneficios sociales, innovación, prestigio, un poco de seguridad laboral) tarda unos seis meses.

Por experiencia, cuando en una empresa ascienden a una persona, es por méritos propios (dejemos de lado “El enchufismo” que siempre ha existido y existirá). Estoy seguro de que esa compañera ha sabido ver muy bien su oportunidad. Ha tenido una actitud positiva y realista, ha focalizado su trabajo, ha desarrollado su inteligencia emocional para relacionarse de forma sincera con sus compañer@s y ante todo ha tenido una gran capacidad de trabajo y de esfuerzo para solucionar problemas.

“El que puede cambiar sus pensamientos, puede cambiar su destino”. Stephen Crane.

No sé por qué, tendemos a buscar culpables de lo que no hacemos nosotr@s. Son excusas que nos sirven para no tener que arriesgarnos y tomar decisiones, prefiriendo en muchos casos seguir con nuestro día a día sin mover ni un átomo diferente al del día anterior o al que vendrá mañana. Acción, haz, equivócate y aprende. Lánzate a ser protagonista de tu vida. Habla con tus superiores si quieres progresar, si quieres evolucionar en tu empresa. No esperes a que te elijan, elígete a ti mismo. No esperes más a ver cómo ascienden a una compañera. Decídete y ponte en la parrilla de salida. Si quieres y te lo propones, el siguiente puedes ser tú. Toca correr, pero correr de verdad.

Gracias por leerme

La vida continúa. Protagonízala

Deja un comentario

El blog de Miguel Ángel García

  • Crecimiento personal
  • Libros
  • Entrevistas

¡Gracias por subscribirte!

A %d blogueros les gusta esto: