Llega el tiempo de vivir, no de sobrevivir

vivir“Estamos en una época en la que los seres humanos se automatizan, pierden parte de su esencia y se olvidan de lo que es vivir. Se alimentan de excusas porque no tienen tiempo…de nada. Ni de vivir, de sentir, de ilusionarse, de buscar sueños y de esforzarse por conseguirlos”. Capítulo 2. El tiempo de vivir. “La vida continúa. Protagonízala”. 

Llevo muchos meses viajando en metro. Voy a trabajar en él y vuelvo. Un par de viajes al día que me permiten desconectar, leer y aprender de lo que veo y escucho. Es una fuente inagotable de sensaciones si eres observador. Me gusta, porque te hace conectar con otra realidad, la de las personas del 1.0, del mundo real. Hay personas de toda índole y condición, me parece un fiel reflejo de nuestra sociedad actual. Toda esa información que recibo a diario, para mí es de un valor incalculable, te sugiere ideas y reflexiones. Te hace tener los pies en el suelo. Te hace vivir y sentir.

Zigmunt Bauman es catedrático de Sociología en Varsovia y uno de los autores que menciono en el libro “La vida continúa. Protagonízala”. Es autor con Leonidas Donskis de “Ceguera Moral, la pérdida de sensibilidad en la modernidad líquida”, un ensayo que recomiendo sobre la sociedad actual. Los autores hablan del concepto de la “adiaforización”, que es la indiferencia moral ante determinados actos. Comentan que las personas están perdiendo su sensibilidad ante los problemas de los demás. Que la modernidad líquida nos ha transformado en una comunidad global de consumidores. Que antaño estábamos en la era de la modernidad sólida en cuanto al sentimiento colectivo y la decisión moral y ahora somos una comunidad de consumidores, que están obligados a comportarse, y así se espera que lo hagan.

Indican que estamos en la era del temor y que cultivamos la cultura del temor. “Hay un temor abrumador a derrumbarse y a ser uno mismo: el temor a la insignificancia; el temor a desvanecerse en el aire y no dejar huella alguna de visibilidad y presencia; el temor de ser como los demás.”

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Y es que, viajando en el metro, uno tiene la sensación por lo que ve en el día a día, de que las personas que viajan en él no están viviendo, sino que están sobreviviendo. Creo que son dos conceptos distintos. Puede que estemos acostumbrados a sobrevivir, pero no tanto a vivir.

Ya lo decía Manuela Martínez en la conferencia de ASNIE de Valencia titulada: “Neurofelicidad, cómo reprogramar tú cerebro” que las funciones primitivas de las personas son sobrevivir y reproducirse. Que nos cuesta ser felices porque entre otras cosas es más fácil y cómodo tener excusas para no serlo. Que podemos modificar nuestro cerebro, solo hay que escucharlo y hacer las cosas que nos hagan sentir bien.

Buscar la felicidad (en el grado que sea) necesita de implicación y esfuerzo. Hay que trabajar la felicidad. No sirven las excusas (también le dedico un capítulo en el libro). Manuela, Doctora en Medicina y Cirugía, Catedrática y Directora del Departamento de Psicobiología de la Universidad de Valencia decía que lleva años sin ver los informativos, sin ver películas violentas que le hacen sentir mal, y que aplicaba una norma que me gustó y que voy a aplicar desde hoy mismo: 59 segundos. Una persona que viene con sus quejas, sus críticas y que al fin y al cabo sólo quiere hablar de sí misma y no tiene interés en escuchar, le doy 59 segundos para cambiar sus argumentos o se quedará sola hablando porque considero mi tiempo muy valioso como para andar perdiéndolo escuchando quejas que no aportan nada. (Quedan exentos de esta norma los amig@s que necesitan ser escuchados :))

Llega el momento de valorar lo que tenemos y no me refiero a las pertenencias sino a esas personas que nos hacen sentir bien, que nos hace sentir vivos, especiales. De apreciar la luz del sol, el cielo de un intenso azul, un paseo por la playa o una ruta por la montaña. Acciones que no cuestan dinero. Llega el momento de vivir, de ilusionarse con tu vida y de emprender las acciones necesarias para conseguirlo. “Comprender significa acción inmediata” Khisnamurthi.

“Deja atrás la supervivencia y vive, aprovecha cada instante de tu vida como si no hubiera un mañana”.

Busca comprender y entender a las personas, esfuérzate por empatizar con tus compañeros de trabajo, colabora, comparte y aporta valor. Actúa como un donante, sin importar hacer el bien y ayudar a los demás a conseguir sus proyectos. Pienso que quien siembra acaba recogiendo. Con el tiempo recibirás más de lo que te imaginas.

LLega el tiempo de vivir.

Protagoniza tu vida como una persona, no como un número.

La vida continúa. Protagonízala. Puedes comprar el libro aquí

Gracias por leerme.

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