La sonrisa contagiosa

Todos los niños que aparecen en este dibujo que ha hecho mi hija, están sonriendo. Unos juegan al fútbol, otros pasean y las niñas con los tres colores de pelo diferentes, pelirroja, morena y rubia saltan a la comba. Todos sonríen porque están disfrutando con lo que hacen. Todos sonríen porque están felices, porque de momento no necesitan nada más que jugar con sus amig@s para sentirse bien.
Es curioso el dibujo, que habiendo siete niñ@s, los haya dibujado y perfilado a todos con una sonrisa. Refleja el estado de ánimo de la ilustradora y es un tema que me gusta para este post.

La sonrisa es la manifestación gestual más característica de la alegría, el placer, la felicidad o la diversión que una persona experimenta como consecuencia de una situación agradable. Se flexionan 17 músculos alrededor de la boca y los ojos cada vez que sonreímos. ¡Y además es gratis! oye que con lo caro que está todo…

Sonreír supone dar un mensaje claro y eficaz, me siento muy bien y estoy 
en disposición de dialogar y cooperar”.

¡Qué mejor manera de empezar el día que sonreír a una persona que está a tu lado todos los días!

¡La sonrisa es contagiosa!. Imagínate en el supermercado con una cola de diez personas, la cajer@ pasando artículos casi como un robot, mira a la gente y suspira, respira y continúa con su trabajo. Las personas de la fila, algunas de ellas impacientes, otras educadas y amables y el listill@ de turno que no hace más que protestar, tiene más prisa que nadie, su tiempo es el más valioso, el de los demás parecer ser que no. Bueno, llegas a la cinta, colocas los productos y le sonríes a esa persona que lleva no sé cuanto tiempo aguantando todo tipo de saludos y frases. ¿Qué crees que pasará?, estoy seguro que en el 99% de los casos te sonreirá también. ¡La sonrisa es contagiosa, transmite emociones y buenas vibraciones a los demás! y eso la gente lo agradece. Es como un rayo de luz en plena tormenta. Como un soplo de aire fresco en un ambiente enrarecido. Es una buena manera de hacer feliz a las personas.

Consultemos un poco nuestra memoria. En el instituto, en el trabajo, cuando vas de compras, cuando te juntas con amigos para cenar, para hacer deporte o para ir al cine. Seguro que recordamos a alguien con especial cariño porque sonreía contínuamente y al mismo tiempo nos hacía sonreír a nosotros. Podemos pensar que era una persona feliz y nos transmitía esa felicidad.
Pero igualmente tendrá la misma cantidad de problemas que todos nosotros pero los afronta con la mejor de las armas, la sonrisa. 

Así que ya sabes, déjate de rollos, déjate de excusas y ¡SONRÍE!

El blog de Miguel Ángel García

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