La escalera interminable (y el esfuerzo de subirla)

¿Cómo subir una escalera tan prolongada?.
La respuesta parece sencilla y simple. Primero levantas una pierna y apoyas el pie firmemente y a continuación realizas el mismo proceso con la otra pierna. ¿Fácil verdad?, realmente lo parece si puedes andar con normalidad (un proceso que muchas veces creo que no sabemos valorar mucho) puesto que hay demasiada gente que ese inocente gesto no lo puede realizar.
 Sin embargo, la mayoría de nosotros cuando ve unas escaleras como las de la foto, lo primero que piensan es en coger el ascensor. Otros suspiran y van subiendo cansinamente peldaño a peldaño. Y los hay (me da la sensación que en menor medida) que ascienden con energía y decisión. 

Bien, si extrapolamos esta situación a nuestra vida diaria, es decir, a la manera de afrontar nuestros problemas, nos encontramos más o menos con las mismas circunstancias…

Lo bueno del ser humano es que no hay ninguno igual a otro. Que somos todos diferentes y eso nos hace especiales. Esta peculiaridad genera igualmente una forma distinta de encarar y solucionar nuestras dificultades y preocupaciones, o lo que es lo mismo ponerse delante de una escalera para iniciar su “escalada” si se me permite la analogía.
Esfuerzo y decisión
Para ser médico en este país (España) necesitas sacar un 12,546 de 14. ¿Qué significa esto?, que tienes que sacar de media sobresaliente. ¿Es lo mínimo que habría que pedirle a alguien que va a realizar una profesión tan importante  para la sociedad y tan valorada? no lo sé, ese es otro cantar, pero lo que sí sé es que va a necesitar diez años de su vida dando lo máximo de sí mismo para conseguir ser médico. Diez años estudiando sin parar, con la presión que supone aprobar exámenes y como mínimo durmiendo más bien poco (imaginaros que más sacrificios se pueden hacer durante este tiempo). 

También podríamos plantearlo como subir escalón a escalón la escalera, resbalándose, tropezándose y cayéndose; levantándose y estando al límite de sus fuerzas, poner un pie delante de otro para ir ascendiendo hacia el objetivo: conseguir ser un médico.

A veces el final está tan lejano que puedes pensar que no vas a lograrlo nunca, pero como dijo alguien muy sabio, “sin esfuerzo no hay recompensa”.
Es cierto que en ocasiones uno trabaja y se esfuerza mucho en conseguir una meta y no lo consigue. Pero una cosa está muy clara, el tesón, el trabajo y el esfuerzo tienen que ser el camino hacia el resultado.

Hay un eslogan que me gusta mucho y es el siguiente:
“No todo a lo que te enfrentas puede cambiarse, pero nada puede cambiarse hasta que te enfrentas a ello”. Así que, la mejor manera de subir una escalera por muy interminable que parezca es empezar a caminar hasta conseguirlo.











El blog de Miguel Ángel García

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