La Bestia y el Niño: el objetivo es hacer algo grande

La Bestia y el Niño. el objetivo es hacer algo grande

“La clave es considerar el conflicto como algo esencial. No se puede vivir solo del sol”. Ed Catmull.

En cualquier proceso de creación pueden existir dos opciones:

1-Un proyecto personal para dirigir nuestra vida a una etapa donde encontramos nuestra verdadera vocación, pasión o persona para compartir buenos momentos donde sentirnos realizados.

2-Un proyecto profesional que nos engulle velozmente, nos hace fluir y disfrutamos haciéndolo.

Encontramos dos formas de afrontar esos caminos vitales: La Bestia y el Niño. La Bestia es poderosa y hay que alimentarla constantemente. Cuando estamos inmersos en una dinámica rutinaria donde casi siempre acabamos haciendo lo mismo de todos los días en el trabajo o en nuestra vida, llevamos una inercia tan fuerte que no nos deja pararnos para pensar y reflexionar si lo que estamos haciendo es verdaderamente importante. –Hay que hacerlo así, no es momento de cambiar—nos decimos una y otra vez.

Ese hambre que tiene la Bestia no siempre es negativa, sino al contrario, nos hace estar motivados por una meta que tenemos a nuestro alcance. Nos proyecta hacia la eficiencia (no confundir con eficacia) porque con ella cumplimos nuestras obligaciones cuando tenemos que terminar en un tiempo estipulado. Nos lleva en bandeja a cumplir fechas límites que parecían imposibles y eran urgentes y utópicas. Esta Bestia nos hace ser competitivos y nos enseña a utilizar la inteligencia práctica que tan necesaria es para vivir en el mundo actual. Nos muestra un camino que hay que tomar si lo que queremos es progresar en nuestro aprendizaje diario. Si la vida nos enseña algo es que tenemos que tener la humildad para aprender.La Bestia y el Niño: el objetivo es hacer algo grande

El Niño es todo lo contrario a la Bestia, es puro e impredecible, está lleno de potencial si somos capaces de enseñarle y no de adoctrinarle, si creemos en él como vía al descubrimiento y a la innovación, como eje de una visión arriesgada de nuestros proyectos. Actuar sin miedo al resultado y como fórmula de experiencia y aprendizaje. El Niño es imaginación y creatividad, es un torbellino de ideas que pueden convertirse en algo que cambie el mundo y mejore la vida de las personas.

“Cuando no hay suficientes estímulos para proteger nuevas ideas, las cosas se tuercen y la Bestia se hace con el poder. La clave para impedirlo es el equilibrio”. Ed Catmull.

Al principio del post comentaba que había dos caminos, pero la realidad es que confluyen en uno solo: el equilibrio. Y esa es la parte difícil, parar a la Bestia cuando pensamos que nos arrastra como un río lo haría con un tronco. Decir ¡ya basta! cuando estemos desbordados y descontrolados por esa fuerza enérgica que nos arrastra sin nosotros quererlo. Creo que ahí está la diferencia entre las personas que logran lo que se proponen y las que no. Tener la templanza y la consciencia para parar y darle paso al Niño para experimentar y arriesgar con nuevas decisiones e intuiciones alimentadas por nuestro corazón y nuestra mente no está al alcance de cualquiera. De cualquiera no, pero sí de aquellas personas con un proyecto vital y profesional basado en la pasión por lo que hacen, con el foco puesto en lo que les importa y en las personas que les hacen crecer.

Logra el equilibrio entre la Bestia y el Niño, el objetivo es hacer algo grande: una vida extraordinaria.                                                         

El blog de Miguel Ángel García

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