Frágiles y el síndrome de Asperger


La serie de tv “Frágiles” que interpreta de un modo extraordinario Santi Millán dotando a su personaje, un fisioterapeuta, de un sentido del humor peculiar, teniendo en cuenta los pacientes con los que se puede encontrar (una mujer en silla de ruedas, un adolescente con un dolor extremo en su mano y al que nadie cree, una amiga embarazada con la enfermedad de los huesos de cristal…) se hace ver, se puede disfrutar y te hace reír. Sin olvidarse de que estamos viendo un drama, y desde el respeto por la gente que está en esas situaciones soportando un sufrimiento incalculable para la mayoría de nosotros, la mirada inusual del protagonista que empatiza rápidamente con sus enfermos debido en parte a su situación personal, enfoca de una manera diferente y a mi manera de ver positiva esta nueva serie.

La audiencia decidirá si tiene continuidad o no, pero si hay algo que también le da un valor añadido son los personajes de Ruth Núñez y Luisa Martín, que interpretan a Lola y Dolores, una chica con Síndrome de Asperger y su madre. Esta situación me parece un hecho bastante transgresor dentro del panorama audiovisual, además de muy informativo para la gente que no conoce este Síndrome, donde los que lo padecen no entienden los sentimientos de los que le rodean, no saben interpretarlos, tienen una manera de comunicarse que si el entorno no lo conoce se quedan aislados de la dinámica social. No encajan en los grupos de amigos por falta de entendimiento y normalmente suelen ser vistos como gente peculiar. Y de raros no tienen nada, simplemente no interactúan con la sociedad. No buscan comunicación recíproca. Su forma de comunicarse es diferente a la de los demás. Y su capacidad intelectual está por encima de la media. Para los que le interese el tema, os remito los cuatro enlaces sobre el Síndrome de Asperger que publiqué en su día:

Descubriendo el Síndrome de Ásperger

Carta de Mercedes

Síndrome de Ásperger lll: Diagnóstico

Frágiles 2, el Síndrome de Ásperger y las mujeres

Al principio cuando ves el personaje de Lola y ves que no conecta con casi nadie (un chico le pregunta que si quiere tomar un café y ella contesta que no sale con desconocidos y que no le gusta el café) te puedes quedar descolocado pero después te encariñas rápidamente con la interpretación de la actríz. Borda un papel nada fácil y con una gran carga emocional. Y la madre que interpreta Luisa Martín, quien renuncia a toda vida personal por el bien y el cuidado de su hija (cuántas madres estarán en esa misma situación).
Si a todos estos ingredientes, cuanto menos originales, interesantes y comprometidos, le añades una excelente banda sonora, hacen muy recomendable esta serie de tv.

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