¿Eres el mando intermedio de tu vida?

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¿Eres el mando intermedio de tu vida?

Las personas estamos conectadas con nuestra responsabilidad de vivir de la mejor manera posible asumiendo los obstáculos de una vida que tenemos que sortear, como pueden ser “cargas materiales” que hemos elegido tener como hipotecas, coches, móviles, etc, disfrutar y aprovechar cada momento que nos brinda la oportunidad de desarrollarnos personalmente en un entorno que nos llene y nos haga crecer como personas.

En un plano empresarial, el mando intermedio es esa persona que conecta la dirección con su equipo de colaboradores. El mando intermedio es la conexión para que todo funcione y encaje en una organización. Para mí una de las piezas claves en una empresa. Si tienes mandos intermedios motivados, con una actitud positiva y constructiva, formados, que encuentren opciones de crecer profesionalmente, que tengan habilidades sociales y que crean en su organización, las probabilidades de conseguir un mejor clima laboral y resultados positivos aumentan en un gran porcentaje.

Cuando digo que cada persona es como un mando intermedio en una empresa, lo hago porque está justo en medio de dos niveles como en una organización. El primero es el que comentaba antes, el de asumir la responsabilidad de solucionar los problemas que encontramos en el camino con confianza y motivación, con constancia e inteligencia emocional (sería como la dirección en las empresas que te plantean objetivos que cumplir a diario)

El segundo nivel con el que estamos conectados sería con las personas de nuestro entorno, esas personas que nos importan más que nada en este mundo sin las que nuestras vidas no serían igual (piensa por un instante la felicidad que te proporcionan, aunque sea con un mínimo detalle: una sonrisa, un abrazo, un beso…) emociones como la alegría y la sorpresa que recargan cada día tu persona con mucha energía y oxitocina.

Como “mandos intermedios” de nuestra “empresa” (vida) tenemos también la responsabilidad de gestionar un “equipo de personas” (familia, amigos y conocidos). Si en una empresa tienes que rendir cuentas cada día a las personas con las que trabajas, explicando por qué has logrado (o por qué no) realizar el trabajo planificado y cómo has conseguido los resultados que se planteaban al inicio de la jornada, ante ti mism@ y ante los demás tenemos la responsabilidad de gestionar nuestras habilidades personales y recursos emocionales para dar lo mejor de nosotros mismos compartiéndolo con los demás para hacer su vida más agradable.

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Tenemos que evitar que nos pase lo que dice Borja Vilaseca en “El Sinsentido Común” respecto a los jefes y mandos intermedios: “Seis de cada diez trabajadores consideran que su jefe es «un ser humano infeliz que suele pagar su malestar con sus colaboradores», a quienes trata como «subordinados». ¡Nooo, no podemos ser así! por mucho que algunas empresas se empeñen en ese tipo de “gestión de personas/números”. Hablamos de personas, no de tuercas ni números.

Otro dato significativo es que “El 62% de los trabajadores afirma que su jefe los «controla constantemente» y les impide gozar de «autoridad y autonomía». Al creer que está por encima de nosotros, nuestro jefe a menudo se permite no tener en cuenta nuestros puntos de vista, ni empatizar con nuestras necesidades y motivaciones”.

Igual que el “mando intermedio” tiene que conocer a las personas con las que trabaja para liderar a un equipo humano, nosotr@s como personas deberíamos de mirar más en nuestro interior, sin miedo para escudriñar qué es lo que tenemos dentro, así como tener la habilidad de interesarnos de forma sincera por los demás,  aprender cómo son y de esta manera poder crear un entorno propicio para momentos que no se olvidan, para momentos de felicidad.

Y me preguntarás que en las empresas y especialmente los mandos intermedios (por experiencia) esos momentos no suelen ser muchos y que el día a día no es tan idílico como se puede desprender de estas líneas. Dependerá de la motivación que tengas en tu empresa o en tu vida, de si tienes una actitud constructiva o pasiva, de si quieres aprender cada día o dejas pasar el tiempo un día tras otro esperando al siguiente…de los retos que te plantees, del trabajo duro que estés dispuesto a realizar, de la constancia que tengas para terminar tu proyecto profesional y personal de vida.

Tendremos que utilizar también “la inteligencia práctica” para avanzar en la vida y conseguir aquello que nos proponemos. Hay que tener los pies en el suelo y ser realistas para alcanzar nuestros sueños.

Según el psicólogo Robert Sternberg, la “inteligencia práctica incluye cosas como “saber qué decir a quién, saber cuándo decirlo y saber cómo decirlo para lograr el máximo efecto”. Se trata de saber cómo hacer algo, no de explicarlo. Es un tipo de conocimiento que ayuda a leer situaciones correctamente y a conseguir lo que uno quiere.

Hay muchas personas que dependen de nuestra capacidad como persona, de nuestra bondad o malicia, de nuestros valores íntegros para gestionar (como un mando intermedio) las relaciones sociales de nuestro entorno. No podemos fallarnos a nosotr@s ni a los que nos importan.

Si queremos aprender a ser felices con nuestras vidas tenemos que ser “mandos intermedios” y gestionar eficazmente los objetivos de la “dirección” (solucionar problemas y tener proyectos ilusionantes) en consonancia con el interés de conocernos mejor a nosotros y a los demás que nos proporcione las herramientas para disfrutar de una vida de calidad y de momentos inolvidables.

“El éxito no se mide en números, sino en el crecimiento personal y en la felicidad de los que te rodean”. Eisenberg.

Gracias por leerme.

La vida continúa. Protagonízala.

El blog de Miguel Ángel García

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