En mi hambre mando yo: Jose Luis Sampedro

Después de ver el homenaje de “Salvados” al gran humanista, pensador y orador Jose Luis Sampedro, qué menos que escribir un post sobre sus reflexiones, sus frases y sus grandes verdades tan incómodas para muchos.

foto: encubierta.com

Políticos, banqueros e Iglesia aunaban según él la mayoría de la culpa de la sociedad en la que nos estamos convirtiendo. Un reflejo amoral donde el dinero es y será la causa principal de todos los movimientos. Si el dinero es nuestro referente, los valores morales que podrían hacer una sociedad mucho más equitativa, solidaria y justa no parecen tan importantes. Cuando lo que prevalece es la rentabilidad y el negocio, dejamos de lado la sensibilidad, la ética y el buen hacer de las personas. A los que controlan el dinero y su amplio abanico de posibilidades, les importa bien poco los daños colaterales que pueden causar: cada vez más gente por debajo del umbral de la pobreza, mayor asistencia a comedores sociales, familias sin recursos ni ningún tipo de ayuda, pérdida de poder adquisitivo, Sanidad y Educación pública en la UVI y un aumento significativo del paro…

Contaba Sampedro de que nos educaban para consumir y producir, qué razón tenía, como si fuéramos borregos que van al matadero sin oponer resistencia.
Decía el hombre que había trabajado diez o doce años en un banco, pero que en todo ese tiempo no llegó a hacer ninguna operación comercial, hacía análisis, estadísticas y discursos, lo demás nunca le interesó.
Tampoco le gustaba el poder, que le tanteó de cerca cuando daba clases en la universidad pero creo que pensaba que no le gustaba mandar, quién era el para hacerlo. Y eso que fue senador allá por el año 1978, aunque parece que fue más bien un acto altruista para asegurarse de que las leyes que se redactaban redundaran en el bien de la transición democrática y de la gente.

Relataba como por el año 1930 un cacique quería asegurarse su elección como alcalde y se acercó a la plaza donde habían unos cuantos jornaleros para darles unos duros y comprar su voto, y en eso que uno de ellos le tiró los duros al tirano y le dijo – en mi hambre mando yo- con toda la cabeza bien alta y con su dignidad por delante. Esa dignidad que tan cara está de ver en los señores y señoras que ejercen algún cargo público o que se benefician de los fondos del Estado, bien por ayudas pagadas por todos, bien por subvenciones o por concesiones y contratos…

Tambien comentaba que las personas tienen que mirar en su interior, para
sus adentros que ahí es donde el ser humano tiene que encontrarse consigo mismo y estar bien y conseguir ser un libre pensador. Decía que un preso libre pensador era más mucho más libre que el carcelero al que le han mandado que lo vigile. Que las cuatro paredes no lo hacían preso.
Que él estaba de acuerdo con la revolución, pero que al final el que estuviera en el poder acabaría siendo igual que los que hay ahora, que el poder corrompe y la silla caliente es difícil de abandonar.
Que en la Universidad nos educan para no pensar y de esa manera no pensamos libremente y no cuestionamos y no preguntamos. Nos encaminan a una sociedad donde hay que consumir.

Que la humanidad había evolucionado poco en sus relaciones, seguíamos teniendo los mismos problemas de antaño, falta de entendimiento entre pueblos, demostración de fuerza y muy poca solidaridad.
Pienso que el mundo seguirá siendo como él lo describía y también opino que
Jose Luis Sampedro lo conocía perfectamente…

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