Elegir en busca de sentido

 
Cuando uno lee el ensayo “El hombre en busca de sentido” de Viktor Frankl, no puede quedarse indiferente. Ante la brutalidad humana de ser un prisionero en los campos de concentración y la falta de inteligencia, humanidad y de sentimientos que procuraban los que estaban al mando, se encontraban la frágil esperanza, la capacidad de sobrevivir y superar grandes dificultades como era estar expuesto en cada momento al exterminio.  
 
Viktor Frankl (Neurólogo y Psiquiatra)  desarrolló la filosofía de la logoterapia, que proponía encontrar sentido a todas aquellas situaciones que obligan al hombre o a la mujer a enfrentarse consigo mismo. Pensaba que la búsqueda fundamental de las personas no era la felicidad, sino la voluntad de sentido.
 
Nietzsche: “Quien tiene un porqué para vivir, encontrará casi siempre el cómo”.
 
Claro está que buscar sentido a nuestra vida es subjetivo, porque es muy personal y varía dependiendo de cada ser humano. Pero igualmente la objetividad camina por una delgada línea hacia la subjetividad, impregnada por toda la información que nos rodea y por nuestro entorno más próximo.
 
Según Frankl, en todo el tiempo que estuvo en los campos de concentración, “las circunstancias conspiran para conseguir que el prisionero pierda sus asideros”. Lo último que queda es la última de las libertades humanas, “la capacidad de elegir la actitud personal ante un conjunto de circunstancias”.
 
Se nos presentan infinidad de problemas diarios, algunos de una extraordinaria gravedad. Cada uno decide cómo son de graves sus situaciones profesionales y personales. Si extrapolamos los de salud en los que tenemos menos opciones de incidir (si realmente cuidamos nuestra alimentación y nos movemos un poquito) en el resto de problemas, está nuestra capacidad de elegir cómo vamos a afrontar ese conjunto de circunstancias.
 
 
Elegir si realmente es importante ese problema.
 
-Elegir si puedes hacer más de lo que haces para alcanzar tus metas. Por ejemplo, si buscas empleo
 
-Elegir el esfuerzo extraordinario para conseguir las cosas.
 
-Elegir sonreír a pesar de las circunstancias.
 
Elegir valorar en su justa medida a las personas que te rodean.
 
-Elegir una actitud positiva. Dejemos de lado las excusas.
 
-Elegir dar la importancia que tienen algunas cosas que al fin y al cabo solo son “cosas”.
 
-Elegir vivir los 1440 minutos del día y no dejar que se escurran sin darnos cuenta.
 
Elegir hacer el bien a los demás aunque no los conozcas.
 
 
-Elegir estar en una buena conversación.
 
-Elegir pasar el tiempo con alguien que merezca la pena.
 
 Y elegir hacer lo que quieras, lo que te guste, lo que te llene, disfrutando un día con esa pasión y emoción que cuando acaba te sientes extenuado de toda la felicidad que te ha provocado.  ¿Tienes días así?
 
¡Cambia el saber por el hacer y pasa a la acción!
 
Gracias por leer el post. Te deseo un gran día. 

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