El “donante” y el valor de la vulnerabilidad.

 

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Debo entonar el mea culpa por no haber publicado en dos meses. Pido disculpas por no haberlo hecho. El último post que publiqué aquí fue No sigas la manada, un canto al esfuerzo, al compromiso y a la coherencia, a romper con la mediocridad, a no ser un@ más. Una elección que te encamina a la diferencia pero no porque sí, sino aportando valor y compromiso a los demás.

Aunque sí que es cierto que en el otro blog sí que publiqué hace menos tiempo 15 libros para este verano . Ahora te explicaré el motivo de mi ausencia.

He estado inmerso, focalizado y concentrado en terminar mi primer libro.  Lo pondré a la venta el mes que viene y os puedo adelantar… que el prólogo lo ha escrito César Piqueras. Me emocioné tanto cuando lo leí…es cautivador y sorprendente. Le estaré eternamente agradecido.

Si algo he aprendido en los últimos dos años, ha sido que para conocerte a ti mismo y conseguir desarrollarte como persona, es importante ver la forma de colaborar y ayudar a las personas, desde tu posición, sea cual fuere. Todo suma.

Es lo que Adam Grant llama en “Dar y Recibir” el donante. El libro que me estoy leyendo ahora y del que más adelante, en próximas publicaciones os comentaré junto con otros libros que he leído este verano.

El donante es esa persona que es plenamente feliz ayudando a los demás, pero no le importa ser reconocido por ello, ni le importan los méritos. ¿Suena raro verdad? Y más en el entorno laboral. Prefieren dar antes que recibir y se concentran en los demás y prestan atención a lo que los otros necesitan de ellos. No es fácil encontrarlos, pero te aseguro que existen. Y gracias a ellos, este mundo es un poquito mejor.

“Se sienten cómodos expresando su vulnerabilidad: les interesa ayudar a los demás, no dominarlos, razón por la cual no temen poner al descubierto las rendijas de su armadura”. Adam Grant.

Además creen que todo el mundo tiene la capacidad de brillar, encuentran el talento en todos e intentan sacar lo mejor de cada persona.

Estoy siendo vulnerable, lo sé, pero aunque hay personas que piensan que no hay que admitir nuestras vulnerabilidades y que es un signo de debilidad en este mundo tan competitivo, yo creo en el valor de la vulnerabilidad, en mostrarse cada uno como es y comunicarlo a los demás.

¿Por qué? Porque genera confianza, porque estableces un vínculo emocional con aquellas personas donde el valor de la vulnerabilidad es común a tod@s. Esas personas se quitan las capas que utilizan para protegerse de los demás porque se sienten seguros, extraen la máscara que utilizan para poder encajar en el grupo, porque ante todo, son seres sociales y quieren que los acepten. Pero el sentido correcto sería que se encuentran en el ambiente idóneo para expresarse sin temor a que alguien utilice esas confidencias en perjuicio de nadie y en provecho propio.

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Uno de los secretos de los grandes líderes es la capacidad de crear la confianza necesaria para que todo el equipo que gestiona pueda expresar sus opiniones con libertad. Puede sonar a ciencia-ficción, pero ese es el valor de la vulnerabilidad, confiar en los demás sin miedo a ser juzgado o criticado, mostrarse con naturalidad sin miedo al rechazo. Es el camino para mejorar procesos, proyectos y conseguir objetivos. Es la forma de poner el foco en lo que importa, no en las quejas y trivialidades que obstaculizan el resultado final.

Esto mismo ocurre cuando conectas con alguien con el que tienes feeling. Estableces una sincronicidad en la que te sientes a gusto y encuentras un caldo de cultivo para hablar con confianza y tranquilidad. Y empiezas a tener conversaciones de calidad. Un tema que me interesa mucho y que abordaré en el libro.

Pocas personas quieren aparentar ser vulnerables, muchos lo encuentran un signo de debilidad, porque es como ponerse una diana a la que cualquiera puede apuntar para dar justo donde más duele. En esta sociedad donde parece que tengas que dar siempre una imagen decidida y fuerte para alcanzar tus objetivos y el “éxito” que llaman algunos, no es fácil mostrarse así, transparente, tal como eres y donde los demás vean tus defectos y tus virtudes. Dependerá de ellos si utilizan lo que ven para construir o destruir. Nosotros nos mostramos como somos.

El valor de la vulnerabilidad reside en la valentía de exponerte tal como eres a los demás. Y eso genera dignidad.

“Para poder conectarnos, tenemos que dejarnos ver, ver de verdad”. Brené Brown.

Gracias por leerme. Tu tiempo es importante para mí.

Un abrazo.

 

El blog de Miguel Ángel García

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