La dulce crisis del despido #30

La dulce crisis del despido. #Reto47Libros2016

La dulce crisis del despido. ¿Es posible convertir una crisis en una oportunidad para vivir mejor?

“El ser humano es capaz de sacar lo mejor de sí mismo en las situaciones desesperadas, tanto para su desarrollo como para ayudar a otros”.

Esta semana #30 he leído la buena novela de Ximo Salas “Dulce Crisis”. El apasionante mundo de los Recursos Humanos, de la gestión (o ausencia de gestión) de las personas con las que las empresas lidian cada día. El “Jefismo autoritario” como telón de fondo en una realidad cada día más lejos de un liderazgo eficaz donde la “innovación en la gestión de personas” no se atisba en el horizonte laboral. Las personas como piezas de ajedrez que se eliminan cuando la partida no pinta bien, cuando no somos capaces de ver las cualidades extraordinarias de los seres humanos y las posibilidades que genera la motivación de un buen desarrollo profesional y personal. La prioridad de los números frente al potencial de las personas.

“Cuando una empresa en nombre de su futuro o de cualquier otra excusa es capaz de olvidar a la personas, pierde toda su credibilidad y quema parte de su futuro”.

El eje central del libro trata sobre una crisis profunda personal derivada de un despido. Su protagonista es directora de Recursos Humanos es despedida cuando le aplican la “Teoría del máximo nivel de incompetencia” que dice que es mejor deshacerse de alguien que puede demostrar la ineptitud del jefe.

El dominio y experiencia que tiene Ximo Salas sobre el tema de Recursos Humanos, la actitud decepcionante de muchas empresas con sus colaboradores y la oportunidad de evolucionar profesional y personalmente dota a la novela de un carisma y una visión realista llena de matices.

“Dulce Crisis” es la historia de nuestra vida.  Todos tenemos crisis. Tarde o temprano todos acabamos en la calle por el motivo que sea. Las posibilidades y las facilidades con las que una empresa puede deshacerse de un “trabajador-persona” son apabullantes. Cuando pasamos por esas terribles circunstancias, primero te sientes desubicado y te preguntas ¿Qué será de mi vida sin empleo, mi modo de vida, de mis hijos y mis ingresos? Después, tu visión optimista te hace creer que en dos meses podrás encontrar trabajo como la protagonista de “Dulce Crisis”. Eres competente, tienes formación, tienes actitudes y piensas que puedes aportar mucho valor a las empresas. «Soy un chollo para cualquier organización» piensas, aunque sea cobrando un 30% menos. Crees que la experiencia es un valor añadido, que mucha gente joven no tiene. Que las ofertas del mercado laboral son muchas y variadas. «Puedo trabajar en lo que sea»…y todo el mundo también.

Poco a poco te vas dando cuenta de que has contactado con toda la gente que creías conocer. Has tirado de todos los hilos posibles. Han pasado unos meses y siempre son las mismas palabras vacías las que obtienes como respuesta. Te has apuntado a los portales de empleo y has solicitado más de doscientas posibilidades de empleo. Confías en que te llamen o se pongan en contacto contigo por lo menos dos o tres. Obtienes el silencio como respuesta. Cuando tienes 47 años te vuelves invisible.

“Para ella, después de cada contacto fallido, era como perder un poco de valor, de peso, de alma, de contenido. Era como convertirse poco a poco en un ser transparente”.

La dulce crisis del despido. #Reto47LIbros2016

Cuando nos azota una crisis de esta envergadura donde tu autoestima acaba en los suelos y tu realidad ha cambiado drásticamente, es cuando las personas tenemos que reaccionar, sacar fuerzas de donde sea para levantarnos y demostrarnos a nosotros mismos y al mundo de lo que somos capaces.

Este camino no podemos hacerlo solos, es importante tener alguien a nuestro lado, un apoyo incondicional (afortunadamente todos tenemos alguien así) que siempre está cuando se le necesita. Este personaje está reflejado en la novela en Santiago, un amigo incondicional que será el pilar donde se sostenga, el hombro donde llorar y el amigo con el que poder desahogarse y charlar.

La codicia humana como telón de fondo aparece muy bien representada en “Dulce Crisis”. Primero en forma de “jefes autoritarios e incompetentes”. La inseguridad, la falta de creer en uno mismo y la ausencia de liderazgo es la base de una nefasta gestión de equipos. La inteligencia emocional brilla por su ausencia. Conocer a los demás y a uno mismo no es una competencia que tengan. Si saben algo de las emociones es porque vieron la fantástica película “Del Revés”.

Segundo porque la codicia y el poder se ven reflejados en la corrupción que asola este país. Importa la posición, el poder y el dinero. Lo demás es secundario.

Cuando pasa el tiempo y ya no te encuentras tan perdido, comienzas a nadar entre las aguas contaminadas de esta sociedad. Pringado hasta las cejas por la falta de sensibilidad de las personas que manejan las organizaciones, y de las personas que creías que podías contar con ellas, aprendes que en esta vida, tú eres el responsable de lo que te ocurre. No hay excusas.

Tras muchos intentos fallidos de búsqueda profesional, comienzas a encontrar un camino que pasa por querer hacer algo que te apasione, que te guste y con lo que te sientas feliz. «Si crees que puedes, estás en el camino». Consideras que tu tiempo es muy valioso como para entregárselo a una empresa que ni lo paga bien, ni lo valora como se merece. Y decides creer en ti mismo y emprender, apostando fuerte por una nueva vida donde las personas importen más que los números.

Te recomiendo ver la película “La punta del Iceberg” de Daniel Cánovas, con Maribel Verdú como protagonista. Trata sobre la presión excesiva en el trabajo, el estrés (y sus consecuencias) la soledad y la falta de conciliación laboral.

Gracias.

#Reto47Libros2016

Miguel Ángel García

@alienaragorn

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