¿Dónde está la felicidad?


¿Dónde está la felicidad?
¡Qué tema más complicado he escogido hoy! La felicidad. ¿O no es complicado? Parece sencillo ser feliz pero lo cierto es que si echas un vistazo alrededor es difícil ver alguna sonrisa. Y una sonrisa ya es un indicio de un momento feliz. Pero no abundan, no está el horno para bollos aunque la mayoría de nosotros tenemos todos los ingredientes para cocinar una exquisita felicidad pero en cada instante fastidiamos el plato con gran facilidad y demasiada sal.

¿Qué es para ti la felicidad? ¿En qué valores se basa?

Decía Valentí Fuster, uno de los mejores cardiólogos del mundo que “Nunca hemos vivido mejor y nunca nos hemos sentido peor”.

Ha habido mucha cultura de la obligación de ser feliz promovida por muchos medios de comunicación. ¡Usted tiene que ser feliz! ¡Si todos queremos serlo! Pero la realidad a veces nos impone otra hoja de ruta distinta. Hace que aparquemos nuestra intención de se felices y afloren otras preocupaciones y prioridades.

Pero independientemente de esos medios, las personas somos como reacias a ser felices. Como si nos costara admitir que estamos en este mundo para vivir lo mejor posible con sus grandes momentos de felicidad.

La felicidad no es constante ni eterna, ni viene, ni se esconde. No aparece por arte de magia. Ni con la lotería somos capaces de acabar siendo felices.Hay estadísticas que demuestran que un porcentaje muy alto de afortunados acaba arruinado al cabo de unos años…
“El sentido de las cosas no está en las cosas mismas, sino en nuestra actitud hacia ellas”. Antoine de Saint-Exupéry.

La felicidad la provocas tú, con tus acciones, con tu paciencia, con tu inversión de tiempo, con tu capacidad de elegir. Tienes que sembrar, mimar, educar y construir tu propia felicidad.

Al principio del post os preguntaba qué era la felicidad para ti y en qué valores se basaba. Aquí va mi respuesta: La felicidad es ese aroma que notas cuando tienes a tu lado a las personas que te importan. Es esa mirada cómplice cuando sabes que vas a ser papá. Es compartir esa comida que has hecho especialmente para alguien. Es ver crecer a tus hijos. La felicidad es recordar buenos momentos que compensan con creces a los menos buenos. Es apreciar el cariño que día a día te ofrecen los tuyos. La felicidad es tener la salud suficiente para poder caminar por la montaña y notar el aire fresco en tus pulmones. Es conseguir un reto que te has planteado y que has logrado disfrutando por el camino…

La felicidad es ser agradecido con las personas que te rodean, que invierten en ti ese tesoro que no se puede comprar: su tiempo.

La felicidad es el éxito personal entendido como la consecución de tus propios objetivos, no los que te impone la sociedad.

La felicidad también es charlar con unos amigos tomando una cerveza o un café, es escucharlos. Es disfrutar haciendo lo que te gusta, ya sea practicando un deporte, leyendo, escribiendo, escuchando música, viajando, cantando, haciendo bricolaje o preparándote para un concurso de debates. Incluso hay gente que se le ve feliz yendo de compras ¡Pues perfecto! Y trabajando también ¡Yo lo he visto! Cuando me he encontrado con una de estas personas me he dicho: Mira por donde hay alguien feliz en todo este sitio. Es fácil detectar una persona así, siente pasión por lo que hace. No pongas excusas, ser feliz es posible.
Lo bueno que tiene esto de la felicidad es que no es exclusiva de nadie, ¡Cada uno puede ser feliz haciendo las cosas que le gustan y con quien quiera!

La felicidad es tener alguien cerca que te quiere y te aguanta (va todo en el mismo pack) independientemente del dinero que puedas ganar, lo guapo/a que puedas ser, si eres alto o bajo, flaco o gordo ¡Eso da lo mismo,la felicidad es para todo aquél que quiere tenerla y que quiere saborearla!

La felicidad no te dura todo el día, porque siempre te cruzas con alguien en el trabajo, en el supermercado, en el colegio, en una cena, o donde sea que por el motivo que sea, no es feliz, y eso se nota en su cara. Entonces tienes instantes en los que no eres feliz, pero como bien sabemos, no podemos saber la felicidad si no conocemos la tristeza. No sabemos esas personas por lo que están pasando para estar así. Hay que ser justos e intentar empatizar y comprender a las personas.

¡Hay tantos motivos para ser feliz! Sin embargo, pasa que las circunstancias que nos preocupan inundan nuestro tiempo ahogando los destellos de felicidad. Esos problemas son importantes, no me cabe la menor duda, pero recuerda que los destellos de felicidad si los buscas siempre aparecerán por muy grande que sea el océano.

¡Que seas feliz!

Fotos by Morguefile.com

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