Desarrollar nuestro talento haciendo lo que nos apasiona.

Desarrollar nuestro talento haciendo lo que nos apasiona es una cuestión primordial para crecer como persona y como profesional. Pero aunque parezca fácil saber lo que nos gusta y lo que no, a veces lo difícil es conseguir hacerlo y disfrutarlo.
Cuantos días vamos de un lado a otro “pululando” como si fuéramos androides de “Almost Human” la serie de tv donde cada policía va acompañado de uno. Están fabricados para seguir las reglas establecidas que les han programado en su cerebro sintético. Muchos de nosotros actuamos así. Vivimos cada jornada como si estuviéramos en la película “Atrapado en el Tiempo” donde cada día Bill Murray repite una y otra vez las mismas situaciones en el “día de la marmota”. Y por poner un grado más de extremidad, nos podemos parecer en cuanto a nuestra actitud a los zombies de “The Walking Dead” deambulando de un lugar a otro sin ninguna vida y por supuesto sin nada de pasión.


La pregunta es si estamos contentos con nuestra forma de vida o por el contrario nos sentimos un poco como lo expuesto anteriormente, es decir, un robot como en una cadena de montaje, o lo que es lo mismo, que nos falta pasión, vísceras, actitud y ganas de hacer lo que realmente nos llena y nos hace felices. 

Salir de nuestra zona de confort (trabajo, relación, vida) a lo mejor no es necesario si te va “bien”, el problema viene cuando por las circunstancias que sean, te han dado un patadón y te han sacado de ella. Entonces sí que no podemos seguir haciendo lo mismo, porque entre otras cosas o momentáneamente te has quedado sol@ porque has terminado una relación, te has quedado sin empleo, o porque tu vida parece ir a la deriva fuera de ese ambiente controlado que tenías. Entonces llega el momento de reinventarse y dedicarse a lo que realmente te motive y guste de verdad. Desarrollando lo que nos motiva e interesa, nos esforzamos más, buscamos la fuerza en nosotros mismos, nos exigimos, (si exigimos) y encontramos una dedicación plena que potencia nuestras habilidades y virtudes.

El talento y la pasión no lo enseñan en los colegios ni en las universidades, lo pueden (con un poco de suerte) potenciar, pero tiene que ser uno mismo (o fomentado por otros) quien tenga la capacidad de trabajarlo con perseverancia y con toda su alma si quiere conseguir resultados. Si a esto le añadimos el compromiso tenemos todos los condimentos necesarios para que cualquiera de nosotros acabe implementando y construyendo un desarrollo personal. 

Y al hacer lo que nos gusta y dedicarle el tiempo necesario, una pasión desbordante, un esfuerzo máximo, vamos probando y aprendiendo de nosotros mismos, crecemos emocionalmente y mejoramos el conocimiento de nuestra persona, y si nos conocemos más, nos valoramos más y al valorarnos más, reflejamos hacia los demás nuestras buenas sensaciones que también nos servirán para poder compartirlas y poder aportar nuestra experiencia a la sociedad.


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