Cómo afrontar un cambio en tu vida.


La “comodidad” de una vida donde más o menos controlamos todo lo que sucede a nuestro alrededor nos proporciona seguridad
En el ámbito profesional, si llevamos tiempo desempeñando el mismo trabajo durante años, estaremos inmersos en una dinámica habitual donde probablemente no nos interese prestar atención a las señales y sensaciones que nos pueden estar llegando, bien desde esa zona de “confort”, bien desde el exterior.
¿Qué nos puede pasar?, hacemos bien nuestro trabajo o eso creemos, nuestro jefe no está más irritante ni más agradable que cualquier otro día y la empresa funciona y sigue a pleno rendimiento y lo que es más importante, abierta; aunque en muchos casos ni nos preocupemos ciertamente, ni nos impliquemos demasiado en sus resultados. -A nosotros nos pagarán al final del mes- dirían algunos. Llegamos, fichamos, desempeñamos nuestras funciones, nos relacionamos con personas y volvemos a fichar para acabar nuestra jornada de trabajo. Tenemos esa “estabilidad” y esa “tranquilidad” que nos da tener un puesto de trabajo. Pero eso puede cambiar…

En nuestra vida personal puede que ocurra tres cuartos de lo mismo. Si tenemos una relación más o menos estable o no la tenemos porque esa es la opción que hemos elegido, un círculo familiar y unas relaciones sociales con amigos o conocidos, que nos llevan a crear una “rutina” en nuestra manera de vivir que nos genera un bienestar personal, tampoco estaremos muy abiertos a los inputs y a los indicios que nos lleguen que pueden provocar un cambio en nuestra vida.

¿Y qué hacemos cuando nos cambia la vida por completo?. Cuando esas señales que no estábamos percibiendo se transforman en hechos y la vida nos ha dado un giro de 360 grados y nos ha puesto en esa situación que nunca hubiéramos imaginado..pues a muchos nos entra el miedo…

El miedo es esa sensación de alerta y angustia que tenemos por la presencia de un peligro o mal, sea real o imaginario. Pero lo que realmente nos pasa es que hemos salido de nuestro aburguesamiento, de nuestra zona de confort vital donde nos sentíamos muy cómodos y nos encontramos en un nuevo hábitat del que de momento, conocemos muy poco y nos hace sentir vulnerables e inseguros.

Hasta que no aceptemos que estamos en otra zona o “dimensión”, en una nueva realidad que hay que asumir y que lo que ayer nos servía para vivir con relativa prosperidad y serenidad, hoy ya, ni nos ayuda, ni nos beneficia, no mejoraremos ni nuestra autoestima, ni nuestra capacidad de reaccionar.

El tener miedo a lo desconocido es algo normal. A las personas nos gusta controlar lo que vamos a sentir y percibir. A nadie le agrada ir por un túnel oscuro sin saber ni lo que se va a encontrar, ni cuándo conseguirá ver luz que indique que pronto (y no dentro de mucho tiempo) saldrá de esa oscuridad.

Pero lo mejor de todo, es que cada persona tiene unas cualidades que las define, que tiene que conocer y potenciar y que le van a ayudar a enfrentarse a un cambio que por una circunstancia u otra no ha podido y no ha visto llegar. Simplemente ha ocurrido y hay que aceptarlo.


 Un cambio nos provoca miedo e incertidumbre. Asumiéndolo sentamos las bases para empezar a controlar nuestra nueva vida.

– Se puede prever el cambio. Prestando atención a las señales que nos llegan.

– Podemos controlar el cambio. Oliendo, palpando lo que sucede en nuestro entorno. 

– Aprovecha el cambio. Haciendo lo que siempre has querido hacer y no has podido. 

– Prepárate para otro cambio. El mundo cambia rápidamente. Tienes que estar listo.

¿Estamos preparados para un cambio?


fuente consultada: ¿Quién se ha llevado mi queso? Spencer Jhonson

El blog de Miguel Ángel García

  • Crecimiento personal
  • Libros
  • Entrevistas

¡Gracias por subscribirte!

A %d blogueros les gusta esto: