Cambia “El valle de las excusas por El valle de la ilusión”

Hace una semana y media asistí al acto de presentación del libro de Carlos Andreu, “Del ataúd a la cometa”. Viendo a su autor cómo exponía sus argumentos para ilusionarnos por la vida y la actitud con la que afrontaba ese momento, me decía a mí mismo –qué capacidad tiene este hombre para comunicar su mensaje, para explicarnos en qué consiste la vida y cuánto podemos aprender de alguien como él-. Lo cierto es que la presentación fue dinámica y divertida, me reí mucho. Carlos es un gran Speaker y yo que no lo conocía, me sorprendió gratamente. Además del buen rato que pasamos, lo mejor fueron las tres o cuatro fantásticas conclusiones que saqué de su charla.

Y esas pautas son las que quiero trasladar a los que estamos buscando un proyecto profesional que nos llene, que nos haga levantarnos por las mañanas diciendo –Voy a trabajar a esta empresa y lo mejor son las ganas y la actitud que tengo- con ese entusiasmo que genera la esperanza y la profesionalidad, la constancia y las circunstancias que has ido creando para que llegara ese momento. Ese es el principio.

“Si no sabes a qué puerto vas, cualquier viento es un buen viento”. Séneca

Todos sabemos cuál es nuestro objetivo, es conseguir un empleo. Teniendo claro este punto, ¿Qué vamos a hacer para encontrarlo? ¿Nuestra estrategia es buena o deberíamos de cambiarla porque de momento no nos da los resultados que nos gustaría?

Volviendo a la charla, el autor decía que había dos tipos de gente:
1-Los vivos
2-Los zombies. Sí, has leído bien, ZOMBIES. Gente que murió a los 18, a los 20, a los 35, a los 45 aunque los entierren a los 90 porque deambulan por la tierra sin alma ni ilusión, sin actitud ni motivación como si de los protagonistas de “The Walking Dead” se trataran. Así que  tienes dos opciones de afrontar la vida.

La motivación depende de ti. Tú eres el responsable de tu vida.

“El secreto de la motivación se puede resumir en las cuatro “ces”: curiosidad, confianza, coraje y constancia. Walt Disney.

Comentaba Carlos Andreu, que las emociones negativas nos duraban 140 minutos y las positivas sólo 60 minutos. ¡Dejemos las negativas, que nos tienen todo el día ocupado! Y centrémonos en construir, en crear, en emociones positivas. ¡La gente feliz lo celebra todo! Hasta el día que sale el sol. La gente deprimida no quiere celebrar nada. ¡Estamos vivos, siempre hay algo que celebrar por muy gris que esté el panorama!

Hay un lugar al que todos alguna vez hemos ido, se llama “El valle de las excusas”, es ese sitio donde tienen cabida afirmaciones como: es que esto está muy mal, qué difícil es buscar empleo, no tengo tiempo, hay mucha competencia, no puedo hacerlo, cómo me cuesta madrugar, para qué voy a hacer ejercicio, de qué me sirve estar en una red social sino consigo ninguna entrevista, es que no me llaman…

Propongo cambiar “El valle de las excusas” por “El valle de la ilusión” empleando frases como: Voy a cambiar a una actitud positiva, voy a utilizar mi talento, sé que es difícil encontrar empleo pero tengo un plan establecido para lograrlo, voy a crear hábitos que me servirán para sentirme mejor y conseguir más opciones, voy a estudiar, voy a formarme, voy a tener hambre de conocimientos, voy a interactuar más en las redes sociales, voy a conectar con gente diferente y nueva, voy a ser constante, voy a esforzarme al máximo, voy a sembrar…que los resultados llegarán.

“En la empresa del siglo XXI un profesional no debe preocuparse de adaptarse al cambio…debe ocuparse de crearlo…” Andrés Ortega

¿A qué valle vas a ir, al de la queja o al de la ilusión? Que tengas un buen día.

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