Cada día que busco un empleo.


















Cada día me levanto con el mismo entusiasmo. Hoy será el gran día. Hoy conseguiré un empleo.

Cada día me levanto temprano, aprovechar las horas me da más posibilidades de alcanzar mi objetivo.

Cada día lo vivo como si fuera el último, aunque a veces nos creemos que vamos a vivir eternamente y en vez de vivir cada segundo, los dejamos pasar sin saborearlos.

Cada día hago un poco de deporte, no compito contra nadie, compito contra mí mismo porque al mejorar físicamente también lo hago anímicamente.

Cada día me emociono al ver sonreír a mis hijas y valoro mucho el tiempo que puedo pasar con ellas.

Cada día me pongo una excusa, “es que ahora no puedo, es que tengo que hacer esto y lo otro” pero luego las aparto y me pongo a ello. Hay que encontrar un empleo.

Cada día actualizo mi Currículum Vitae. Busco cómo mejorarlo leyendo otros perfiles de mis contactos que tienen éxito e influencia.

Cada día leo sobre lo que me interesa, principalmente blogs sobre empleo, recursos humanos, liderazgo, coaching, actitud y talento. También leo sobre cómo emprender, empresas y tendencias. No sé si leo suficiente, pero sí que sé que me gusta aprender cada día y pongo mi empeño en ello.

Cada día interactúo en las redes sociales, principalmente en Linkedln y Twitter, sigo a gente que me aporta valor y algunos me siguen, aunque no sé si genero información que ayude a los demás, me esfuerzo cada día porque así sea.

Cada día veo las ofertas de empleo en distintos sitios. Pero como ya sabréis el 80% de las ofertas de empleo no se publican. Cuanto más me relacione y consiga contactos de calidad más oportunidades de alcanzar mi objetivo de tener un empleo.

Cada día disfruto del tiempo, no importa si hace sol, llueve, si hace calor o frío. Si hace sol, lo aprovecho para nadar, pasear, observar, mirar, oler, captar la esencia de la tierra o del mar. Hago fotos que luego aprovecho para el blog y que después cuando las veo, me recuerdan que estoy vivo, que hago cosas, que no me quedo parado e inerte. Si llueve, me encanta escuchar el sonido del agua, me relaja. Ese olor característico, fresco y reconfortante. Si puedo (primero las obligaciones y luego las devociones) aprovecho para leer puesto que para mí es un momento mágico. Conecto con la historia y me traslado al mundo inventado por un autor. Aprecio su esfuerzo. Después respiro, palpo, pongo los cinco sentidos en lo que sucede a mí alrededor. Es un momento que hay que valorar y disfrutar.

Cada día me doy cuenta de que  la vida no es fácil, que es perra y cruel si te quedas bloqueado, inmovilizado y asustado. Que te engulle si le dejas y te mastica y escupe en cuanto te descuidas.

Cada día sonrío, tengo motivos para ello. Mi familia me quiere aunque no tenga un trabajo remunerado, me apoya y anima. Confía en mí para salir adelante y encontrar un empleo que nos permita vivir y cubrir las necesidades básicas.

Cada día me doy cuenta de que tengo “Pseudoamigos” si, esos que sólo están para lo bueno pero que desaparecen de tu entorno cuando más los necesitas.

Cada día me sorprendo con las personas. Me refiero a esos amigos que siempre están ahí y a aquellos que prácticamente ni conoces y te ayudan porque son grandes personas.

Cada día me entra angustia de pensar en las facturas, pero conforme me entra, la disuelvo en un mar de entusiasmo. Sé lo que hay que hacer: perseverar y focalizar.

Cada día me esfuerzo más que el anterior. No he conseguido mi objetivo de encontrar un trabajo. No hay tiempo para la queja. Si no consigo entrevistas es porque algo no estoy haciendo bien. Analizo el porqué de esta situación y me marco unos objetivos. Me pregunto si estoy enfocando bien la búsqueda de empleo y cambio la estrategia si es necesario. Si no hay resultados hay que innovar y cambiar.

Cada día mi actitud es la mejor. Es positiva, es enérgica y es la única posible. “Ningún marinero aprendió de una mar en calma”.

Cada día que pasa me doy cuenta de lo efímeros que somos las personas. De cómo pasa el tiempo, de que no se para ni un instante. De que hay valores esenciales que definen a las personas y de que hay personas que no tienen valores.  

Cada día podría poner mil excusas, pero eso es lo fácil, caer en la desidia y en la apatía diciendo “es que es muy difícil, hay mucha competencia”. Son excusas y no solucionan nada.

Cada día me levanto y digo: “Me tengo que esforzar más. Tengo que conseguir un empleo, pero un trabajo que me ilusione, me apasione y me motive”. Por eso me esfuerzo tanto. Mi hija me sonríe y me abraza. Me queda menos para alcanzar mi objetivo.

¿Qué haces cada día para aumentar tus posibilidades de encontrar un empleo?

Comparte si te gusta. Feliz día.

El blog de Miguel Ángel García

  • Crecimiento personal
  • Libros
  • Entrevistas

¡Gracias por subscribirte!

A %d blogueros les gusta esto: