Cada año que empieza:Objetivos, compromisos y excusas.

camino3 Cada año que empieza: Objetivos, compromisos y excusas.

Cada año que empieza nos comprometemos a infinidad de cosas: perder un poquito de peso (cómo no) haciendo deporte,  pasar menos tiempo en el trabajo, ser más productivo, dedicar más tiempo a nuestros hijos o a las personas que nos importan, leer más, aprender más, hacer un viaje, estudiar idiomas, emprender un proyecto, escribir un libro, publicar en un blog, interactuar más o menos en las redes sociales, aumentar nuestros ingresos, etc.

Cada año esa lista mental o física (hay estadísticas que demuestran que si lo escribimos nuestro compromiso es mayor)  que hace que el compromiso adquirido en muchas de las cuestiones apuntadas se disuelva como azucarillos en el café tiene como elemento principal el tiempo y las excusas.

Atendiendo a las explicaciones de César Piqueras en “Evitando el Autosabotaje” sobre los objetivos, estos para poder cumplirse, deben de tener las siguientes características:

-Medibles                -Temporales

-Específicos             -Automantenidos             -Auténticos 

Y lo que es más importante:

Cada año que pasa establecemos unos objetivos que en ocasiones están influidos por nuestro entorno personal y profesional y que al comprometernos con ellos nos genera ilusión y entusiasmo, pero a medida que los días, las semanas y los meses avanzan y nos damos cuenta de que realmente no han partido de nosotros, los vamos dejando de lado, aparcándolos en nuestro garaje mental, y además no los dejamos en la primera planta, no, los alejamos a la segunda o incluso la tercera -realmente este objetivo no salió de mí– nos decimos. Da igual, los que nos propusimos nosotros también los abandonamos a las primeras de cambio.

Cada año, muchos de nosotros hacemos planes, trazamos un camino en el que se encuentran nuestros proyectos pero como cada año, demasiados de ellos no los alcanzamos porque nuestro compromiso se vio bombardeado por el ejército del tiempo y por los batallones de las excusas. Es más fácil rendirse a ellos, es cómodo y la verdad es que parece que no frustra tanto teniendo esos argumentos. No pasa nada, ¡Como si viviéramos eternamente! ¡Como si ese tiempo fuera indefinido y no se nos escurriera con cada segundo! Pienso que a veces no somos conscientes del tiempo que perdemos, de cómo se difumina y se cuela asemejándose al agua que busca cualquier fisura entre las rocas para acabar rompiéndolas en mil pedazos.

20141217_200615

Cada año que pasa ¡Y ya son muchos! Me he dejado llevar por la corriente de la normalidad, de lo común, del borreguismo, del no pensar, del no proponer, esa corriente del no compartir por si te lo copian, por si te lo cucan, del no aprender de los demás. Esa corriente de no mojarte, de creer que sabes cosas, de ser un autómata, de no discrepar y de no argumentar, de no mantenerse firme en tus ideas y flexible en tus razonamientos. De hacer caso a los demás, a los cenizos que no quieren esforzarse por conseguir sus compromisos y objetivos y que cualquier excusa les viene de maravilla para recordártelo. ¡Pero qué me ha pasado!

Cada año que pasa, nada cambia y todo cambia. Mi conformismo me incomoda, me planteo nuevos retos pero la dinámica diaria es una apisonadora que me aplasta y me deja como un sello. Busco innovar, crecer, compartir, colaborar, aprender, aportar valor pero rara vez lo consigo. Como comenta Carlos Andreu en su libro “Del ataúd a la cometa”, -somos responsables para votar, para conducir, pero no para estudiar, trabajar duro, esforzarnos por mejorar y superar las adversidades-. Es como cada año…

20141226_100252

Sin embargo hay algo que ha cambiado. El 2014 fue una año muy complicado para muchos y como de todo se aprende si tienes interés y la actitud adecuada, este 2015 está destinado a vernos triunfar en muchas facetas.  Ese compromiso que se diluía, ahora sale fortalecido, esos objetivos atemporales, tienen su fecha. Lo que antes era empezar y a ver adónde llegamos, este año está planificado. Aunque el objetivo final no se alcance, he descubierto que el camino que hago para alcanzarlo es enriquecedor y muy gratificante a nivel personal.

Esos objetivos han salido de mí, de mi interior, de mis ganas por mejorar, de evolucionar, de arriesgar, de caer, de fracasar y de volver a empezar. Pero también han salido gracias a ti, que has escrito, comentado, analizado, mensajeado, tuiteado o pineado. Porque has arriesgado, has propuesto, has confiado en lo que hacías y que compartías contenido importante para los demás. Gracias a ti, porque he leído un libro tuyo, que conforme lo acababa me hacía sentir como Popeye comiendo espinacas, con esa excelente sensación de bienestar, de decir ¡Joder cuántas cosas desconozco, qué ignorante soy y cuánto me queda por aprender! Esa riqueza cultural y personal no se siente todos los días. Esa inquietud por aprender, desde la humildad, pero con ambición, no la tenía antes. Y este mundo es así, todo te parece igual como que todo te resulta distinto en un instante. Interactuar con las personas produce grandes beneficios.

. He conocido personalmente a grandes personas y mejores profesionales que me han enseñado mucho.

Cada año que pasaba era igual. Pero este 2015 va a ser diferente. He aprendido algunas lecciones, entre ellas esta de Winston Churchill:

“No se rindan, no se rindan nunca”.

¿Y tú, que objetivos, compromisos y excusas tienes este año?

El blog de Miguel Ángel García

  • Crecimiento personal
  • Libros
  • Entrevistas

¡Gracias por subscribirte!

A %d blogueros les gusta esto: