2 maneras de afrontar la vida


Hay dos maneras de afrontar la vida, una desde el balcón, desde el mirador, desde la posición de observador en la que tienes una visión amplia de todo lo que te rodea. Opinas, comentas, sugieres lo que ves desde una situación diríamos cómoda y aséptica. Ni te gusta, ni te emociona estar a pie de calle con la gente, prefieres que otros se manifiesten o protesten por ti, beneficiarte de todo lo que puedan conseguir los demás. Eres de los que en una actividad de multiaventura te quedas mirando cómo suben al kayak tus amigos o compañeros y los ves descender por el río montaña abajo…

Bien, como decía alguien una vez: cada persona es de un padre y una madre, para explicar que somos diferentes y vivimos nuestra vida como mejor consideramos. Es lo increíble del tiempo, lo gastamos como nos place.

La segunda opción de plantearse nuestras vivencias es la otra cara de la moneda. Te gusta arremangarte, ensuciarte las manos, estar en el meollo de todo. Allí a pie de calle, luchando por lo que te parece injusto, protestando por lo que consideras un abuso, codo con codo con los demás. Implicándote en la comunidad, haciéndote oír, diciendo lo que piensas aunque ello te suponga tener problemas. Defiendes tus ideas y tus argumentos, aunque sabes que a veces vas contracorriente, que la tendencia es ser todo lo contrario, la de ser servicial y sumiso. Ovejita guiada por el perro pastor.
Os recomiendo leer este post. en-mi-hambre-mando-yo-jose-luis-sampedro.html


Ni todo es blanco, ni todo es negro. Las dos opciones son válidas y respetables. Cada individuo tiene su propia forma de pensar, subjetiva, influenciado por todo lo que le rodea desde que nace. Los valores familiares, el entorno educativo (colegio, instituto, formación profesional y universidad), las relaciones personales y profesionales y la información (o desinformación) que vas recibiendo, junto con todos los inputs generados por los amigos, la televisión, la prensa, las redes sociales y los libros que lees, entre otras cosas van generando el carácter de cada uno como el escultor que moldea su pieza.

Y esa es la grandeza de esta vida, la diferencia de carácter, la distinta personalidad de los seres humanos nos indica la cantidad de matices que tenemos cada uno, pero no por ser de diferente raza, religión o cultura (que también) si no porque cada individuo tiene sus propias particularidades, habilidades y sentimientos que enriquecen cada momento suyo y el de los demás a partir de su manera de vivir.







Deja un comentario

El blog de Miguel Ángel García

  • Crecimiento personal
  • Libros
  • Entrevistas

¡Gracias por subscribirte!

A %d blogueros les gusta esto: