10 preguntas para Maty Tchey

10 preguntas para Maty Tchey

“Saber transmitir una idea es tan importante como la idea misma”

Si hay algo que no nos enseñan mucho en nuestra formación y educación es a comunicar. Y comunicar bien es importante, porque la vida nos irá mejor si somos capaces de hacer llegar nuestro mensaje a las personas con las que nos relacionamos. Tenemos que aprender a expresarnos eficazmente y a no pensar que los demás son adivinos. Y enseñarnos a comunicar, expresarnos y lanzar un mensaje que emocione e impacte positivamente en los demás, es lo que hace extraordinariamente Maty Tchey.

La conocí en una conferencia de ASNIE (Asociación Nacional de Inteligencia Emocional con sede en Valencia) cuando estaba hablando con Juan Pedro Sánchez, un amigo común. Lo cierto es que los interrumpí para preguntarle si era “La de Arqueros de la palabra” 😊. Después volví a coincidir con ella en el 4º Fórum de Organizaciones Saludables que presentaba y pude comprar su libro, inmortalizar ese momento con una foto y ya puestos, le pedí a Maty Tchey me lo dedicara. Me regaló unas maravillosas palabras escritas con un bolígrafo verde. En las distancias cortas y en los pequeños detalles las personas te demuestran cómo son.

Maty Tchey es conferenciante de alto impacto y escritora. Es licenciada en Ciencias Políticas y Sociología y diplomada en Técnicas de Expresión y Oratoria (ESIC).

Formadora de formadores por la Generalitat Valenciana con más de veintiocho años de experiencia y Juez de la Liga Nacional de Oratoria y Debate desde el 2005.

Fue directora y presentadora durante cuatro años de la RadioTvEducativa (UNED, Centro Francisco Tomás y Valiente).

Fundadora y directora de Arqueros de la Palabra. Profesora de Comunicación Eficaz en el Seminario Internacional Formación de formadores en España, Portugal, Grecia, Suecia e Italia. Profesora de Oratoria en la Universidad de Salamanca en los cursos extraordinarios de la Universidad de Salamanca.

Coopera con el Centro Europeo de Empresas Innovadoras.

Fue profesora Bachelor of Sciences in Business Administration, en colaboración con la Universidad de Gales (GIEM).

Es profesora colaboradora con Escuelas de Negocios como EDEM o IESE Business School, ofreciendo conferencias y cursos a nivel nacional e internacional, y ayudando a líderes de todo el mundo a ser mejores profesionales, pero, sobre todo, mejores personas.

Maty Tchey es autora del recomendable libro “Arqueros de la palabra”, donde trata el tema de la comunicación y oratoria con excelencia. Este adelanto te hará recordarlo. Regla número 1: “cree en ti y en lo que dices o nadie lo hará. Si crees en ti y en tu mensaje, serás creíble. Sé tú mismo, algo imposible de superar por nadie. Trabaja y practica cada día, para conseguir una mejor versión de ti”.

La autora dona los beneficios del libro “Arqueros de la palabra” a la obra social M. de Montaigne, dedicada a mejorar la calidad de vida de los ancianos. Un motivo más para comprarlo y colaborar por una buena causa.

Es un placer poder contar contigo en este blog Maty. Muchas gracias por tu tiempo, amabilidad y colaboración en contestar las 10 preguntas.

10 PREGUNTAS PARA MATY TCHEY

1-Hablar desde el corazón disfrutando e inspirar con pasión e ilusión, son dos frases que invitan a lanzarse a comunicar, a atreverse a expresar el mensaje que queremos hacer llegar a las personas. Pero una cosa son las palabras y otra muy diferente es ponerse delante de un público al que quieres emocionar y no defraudar. Miedos, bloqueos, mente en blanco, etc. Cuando tenemos miedo, (por ejemplo, ante una presentación o ante un examen muy importante) el cerebro suprime la creatividad y cierra el acceso a su parte pensante (la corteza cerebral) cuando más lo necesitamos. ¿Es posible evitar este bloqueo en un momento tan esencial?

Disfrutar es el fin último del proceso de la oratoria. La comunicación es el vehículo para compartir, transmitiendo, lo que uno encierra. No podemos pretender correr, si antes no hemos aprendido a andar.

Yo también siento mis miedos. Las emociones que genera un paseo con mi perro por el parque, no son las mismas que cuando piso un escenario ante 2.000 personas, expectantes, que han pagado su entrada. Afirmar que conducir es sencillo sería mentir. No hay más que recordar la primera vez que subimos a un coche y ajustamos los retrovisores, con un instructor como copiloto. Ocurre que, con la práctica, la complejidad real que ello conlleva desaparece y todo parece surgir de manera natural.

Creo que la clave de tu pregunta radica en el enfoque de las palabras “no defraudar”. Te cuento cómo lo hago yo. Si percibimos el hecho de no defraudar al público desde el ego, quien nos importa en realidad no es la audiencia, sino uno mismo. Craso error. Si en lugar de pretender “quedar muy bien y que aplaudan mucho” asumimos que el orador no importa, que es una mera correa de transmisión entre el mensaje y la audiencia, entonces todo cambia. Lo importante es el público y que lo que le puedas aportar les llegue y les ayude. Te conviertes así en un mero instrumento que tiene que ser útil para el fin que cumple. No importa su forma, su brillo, su maquillaje o la impecabilidad de su imagen. El ego se desvanece y con él la tensión estéril de la que hablas. Sólo queda “el ser” dando lo máximo, al servicio de quien escucha. Sentir el mensaje de manera que te conviertas en él será lo que te emocione a ti. Sólo así serás capaz de emocionar.

El aplauso, amigo mío, será un indicativo de que has alcanzado tu objetivo: llegar a la mayoría. Y no de lo guapo, lo estupendo o lo cachas que te han visto. No sé si me explico. Tú no eres tú allí arriba, eres tu mensaje. La clave radica en poner todo: voz, lenguaje no verbal, uso del espacio, gestión del contacto visual, imagen que proyectas… al servicio del éxito del objetivo de “tu ser”, no del de “tu ego”. Dejar a nuestro ego abajo, cada vez que subimos al escenario, es una de mis claves.

2-Creer en uno mismo es un principio universal para lograr un propósito. Después vendrán más cualidades como tener foco en lo que crees, fuerza de voluntad, pasión por lo que haces, determinación, colaboración y ayuda de otras personas y constancia cuando entras en tu particular travesía del desierto (o época difícil y complicada por la que todos tarde o temprano acabamos pasando). Estás muy agradecida a unas cuantas personas. Bernabé Tierno fue una de ellas porque logró que creyeras en ti misma. ¿Cómo consiguió hacerlo? ¿Qué te hizo cambiar el chip para creer en todo tu potencial?

Aquella mañana de domingo yo andaba pintando mi habitación de verde. De todos es sabido que verde es esperanza. No tenía trabajo. No tenía nevera ni microondas. Compraba esos yogures que no necesitan frío sólo para mi hija, que entonces era un bebé, y leche en bricks pequeños porque así no caducaban. Su padre se había ido cuando sólo tenía un año y no pasaba pensiones. Yo estudiaba Ciencias Políticas con becas del Ministerio. Cada matrícula de honor significaba una asignatura gratis el siguiente año académico. Saqué bastantes.

A Bernabé Tierno lo había conocido en el CEU San Pablo en Madrid. Él era uno de los asistentes a un seminario de Mervin Smucker sobre estrés postraumático. Yo, de pie al lado de Smucker, iba traduciendo sus clases magistrales al castellano para más de cien participantes. Cuando el hambre aprieta, no hay espacio para miedos escénicos. Aunque recuerdo que, con lo que me pagaron por toda la semana, no me hubiese llegado ni para comprar el billete de tren ida y vuelta a Valencia. Dormía, con algunas cucarachas, en una pensión bastante cutre en la plaza de Santa Ana, en Madrid. Por la noche hacían botellón y no había quien pegase ojo. Eran malos tiempos.

Daba un brochazo más cuando sonó el móvil. Mi hija, sentada en el suelo, jugaba ajena a todo. Dejé el cubo de pintura. Era el profesor Tierno. Le conté lo que estaba haciendo y me dijo que el verde estaba dentro de mí, más que en las paredes. Me dijo que me había visto por dentro en aquel congreso. Me habló de mis capacidades y de mi esencia. Me dijo que no entendía cómo me podía ir mal con lo mucho que valía. Aquella mañana de domingo, yo lo creí.

Maty Tchey

3-Me gusta tu libro “Arqueros de la palabra. El Arte de comunicar” por cuatro motivos:

  1. Porque has puesto el corazón en él. Y se nota en el resultado.
  2. Porque es un viaje interior, de autoconocimiento y de descubrimiento de la búsqueda del por qué se tiene que disfrutar de lo que uno hace para llegar al destino que se ha propuesto.
  3. Por ese aprendizaje de la filosofía del kyudo y de las relaciones que tenemos con nuestros hijos.
  4. Porque es bestial la sabiduría que vuelcas en el libro para todos aquellos que queremos aprender a comunicar mejor. La pregunta es ¿el arte de comunicar se basa en la autenticidad o se puede disimular?

Allá cada cual con el uso que haga de las técnicas adquiridas. Es un tema ético en el que no soy quién para entrar. Decía Aristóteles que un orador debe reflejar “Ethos” (credibilidad), incluso antes de empezar a hablar. Lo que te puedo confesar es que se duerme mucho mejor cuando uno es coherente. Yo pienso seguir viviendo “sin máscara”, aunque solo sea para descansar bien por las noches.

4-“Ser vulnerable no es tan grave. Pensar en crear una coraza alrededor del corazón para no sufrir es un error, porque nos perdemos cosas. Vale la pena el riesgo que se corre a cambio de la felicidad que a veces se obtiene”. Maty, coincido al cien por cien de lo que dices con este texto. Uno de mis libros preferidos es “El poder de ser vulnerable” de Brené Brown. Considero que mostrarse vulnerable es esencial para la persona. Por un lado, manifiesta su humanidad y por otro, expone su autenticidad sin disfraces. ¿Piensas que en esta sociedad se castiga ser “vulnerable” o por el contrario, se valora?

En mi opinión, el error radica en perseguir la perfección: una utopía, ya que no existe. Ese es el estándar en esta sociedad en la que vivimos. Lo sano sería, en su lugar, trabajar para ser mejores que nosotros mismos todos y cada uno de nuestros días. Sobre todo, mejores personas. Quitarnos la coraza implica mostrar imperfecciones y eso no mola.

5-En “¿Cómo controlar el silencio?” una de tus píldoras “semillas para el éxito” de tu página web, explicas que “No anticipemos la palabra al pensamiento y evitemoslo mediante un silencio controlado”. Me gustaría hacerlo…pero, mira que es difícil. Recuerdo que en la presentación de mi segundo libro (que pensaba que había preparado concienzudamente) mis pensamientos danzaban por mi cabeza. Aturullado intentaba aclararme y como comentaba al principio, la responsabilidad de enviar un mensaje (el miedo a no hacerlo bien) y que llegara con claridad a esas personas que habían decidido apoyarme, hicieron que, en un momento concreto, se me olvidara lo que quería decir. Un silencio controlado me hubiera venido bien… ¿Cómo podemos aprender a hacer esos importantes silencios controlados? Y no sólo para una presentación o conferencia, sino para una buena conversación.

Es, como casi todo, cuestión de práctica, Miguel Ángel. Tendemos a enlazar palabras en cadena sin darnos cuenta de que el impacto de cada una de ellas lo provocan dos elementos: los silencios y la modulación de la voz. Recomiendo la autoconsciencia en el uso del silencio controlado y su estrategia y, antes que aventurarse a utilizarlos, mejorar la escucha. Si logramos desarrollar una escucha genuina, nos convertimos en un observador externo de quien nos habla estando al 100% con nuestro interlocutor. Escuchando mientras estamos centrados sólo en lo que nos está contando el otro, y no en nuestros propios pensamientos, es una buena práctica de silencio controlado. Sin interrumpir, con todos nuestros sentidos puestos en él y en lo que nos está diciendo. Luego será más fácil extrapolar esta escucha a nuestra propia voz interior, antes de que surja convertida en palabras. Este entrenamiento nos permitirá no anticiparnos e ir salpicando con silencios válidos, con estrategia, hasta que surjan sin pensar (igual que el pie izquierdo pisa el pedal del embrague cuando cambiamos de marcha). Piensa en que hubo un tiempo en el que tenías que pensarlo conscientemente. Cuestión de práctica, como casi todo.

6-Según la cinética (especialidad de la física centrada en el movimiento), más del 80 por 100 de la información la transmitimos a través de los gestos. Incluso cuando no decimos nada, estamos transmitiendo algo. Qué desconocida que es la comunicación verbal para muchos de nosotros. Explicas en el libro que las palabras pueden mentir, pero los gestos no. Tim Roth protagonizaba hace algunos años la serie “Miénteme” donde interpretaba a un psicólogo experto en comunicación no verbal, concretamente en micro gestos. Analizaba a los implicados para descubrir si eran culpables o no. ¿Qué tres tips positivos podrías decirnos que mejoran las presentaciones o conversaciones de la gente?

En programación neurolingüística se dice que esa información de la que hablas es el 93%, en lugar del 80%, que dicen las escuelas de oratoria. Un mal “cómo lo digo” puede arruinar un excelente “qué digo”. Forma y fondo son partes de un todo y hay que buscar el equilibrio entre ambas. No obstante, remitiéndome al “cómo lo digo”, tal y como me pides, es posible que me quedase (para presentaciones) con:

  1. Una buena gestión del contacto visual.
  2. Una caja de gestos a 120º con postura abierta, es decir, a la altura de la cintura (más arriba, los gestos distraen en lugar de enfatizar lo que afirmamos. Más abajo lo que reflejamos es inseguridad). Mostrando palmas de las manos, de vez en cuando, en lugar de protegernos cruzando piernas o brazos -lo cual hace que nos perciban poco creíbles y distantes-.
  3. Tal vez un mentón ligeramente inclinado para reflejar cercanía.

Esta respuesta ha sido compleja por la criba. Es como cuando te preguntan de niño: ¿A quién quieres más, a papá o a mamá?

Para conversaciones, la cosa cambia:

  1. Contacto visual (quien no te mira no te escucha).
  2. Escucha genuina, con todos tus sentidos.
  3. Escucha genuina, con todos tus sentidos.

Ni que decir tiene que, si hubiera una cuarta, sería:

  1. Escucha genuina, con todos tus sentidos.

Maty Tchey

7-Para salir a un escenario, hay que tener valor. Para vivir una vida con autenticidad y con sentido, hay que correr riesgos. Pero los riesgos nos pueden llevar al éxito o al fracaso, aunque yo creo que realmente nos llevan al camino del aprendizaje. Maty, ¿qué sería para ti tener éxito en la vida? ¿Crees que penalizamos excesivamente el fracaso en la sociedad actual?

En la primera parte de tu pregunta hablas, en realidad, de “salir de la zona de confort” eso es lo que da miedo y para lo que se requiere ese “valor” del que hablas. Lo paradójico es que, cuando finalmente te armas de coraje y te atreves a salir de ella… ¿Sabes lo que hay fuera de esa zona de confort? ¡Otra zona de confort! Pasas un tiempo allí, hasta que vuelves a atreverte a salir y encuentras… ¡¡Otra zona de confort!! Y así sucesivamente.

Cuando entendemos que la Tierra no acaba en Finisterre, los riesgos se convierten en oportunidades de aprendizaje. Incluso los errores nos llevan a nuevas tierras jamás holladas por nosotros mismos. Yo creo que estamos aquí para dos cosas: aprender y ayudar. Para mí, el éxito en la vida (una vez cubiertas las necesidades básicas, aludiendo a Mashlow y, a poder ser, sin cucarachas), el éxito es seguir creciendo por dentro y poder ayudar a quienes me voy encontrando, hasta que me deje la vida.

El concepto de fracaso es distinto según las culturas. Hay países en los cuales los fracasos en un CV son indicativo de capacidad de reinvención, determinación, perseverancia, creatividad y muchas cosas más. Cualidades positivas para RRHH. En otras, se valora más a un tipo que lleva 32 años haciendo lo mismo en la misma empresa. Voy más allá que tú en el enunciado. Creo que el fracaso nos aporta más aprendizaje, incluso, que el éxito.

8-Hemingway dijo que “el secreto de la sabiduría, del poder y del conocimiento es la humildad”. En tu trabajo, has mantenido lo que llamas “one to one” con empresarios, abogados, políticos, conferenciantes… Me llama la atención cuando dices que los cargos jerárquicos superiores son más valle que montaña, más accesibles y humildes que los mandos intermedios. Andrew Carnegie (multimillonario, filántropo y empresario) fue el primero en pagar un sueldo de un millón de dólares anuales, 3.000 dólares a la semana a Charles Schwab para que dirigiera la Compañía de Acero de Estados Unidos. Fue en 1920, y entonces un buen sueldo eran 50 dólares a la semana. ¿Por qué lo hizo? Por su capacidad para tratar con la gente. Tú que has trabajado con muchos, ¿Qué habilidades tiene que tener un gran líder?

Mis clientes me han enseñado que un buen líder transformacional es pasión. Mucha energía, de la positiva, para motivar y contagiar e inspirar con su actitud a quienes le rodean. Sabe escuchar y está abierto a la comunicación de otros. Cercano y disponible. Alienta a su equipo a que sea creativo, se equivoque y aprenda. Es proactivo. Es honesto y responsable. Da ejemplo, por lo que es coherente. Su motor, lo que le mueve, es el bien colectivo. Se quiere y, por tanto, puede querer a los demás. Crece cada día y hace crecer a su equipo. Tiene valores y objetivos claros. Es mago: convierte en líderes a quienes les rodean.

9- ¡Ya estamos llegando al final, ahora las preguntas van rápidas! 😊. ¿Qué libros y charlas recomendarías a los lectores del blog que crees que tendrían un gran impacto positivo en sus vidas?

Recomendar un libro es como recomendar una buena película: puntos de vista. Lo que para uno es una obra maestra del cine, para su vecino puede ser una auténtica castaña. Los dos estarán en lo cierto. Con el agravante de que no puedo ser objetiva porque he leído bastante, desde siempre. Me sabe mal que, ese libro súper interesante que encierra 20 conceptos válidos para alguien, se me quede fuera de la lista porque a mí me aportó sólo 2. El motivo: haber leído ya los otros 18 conceptos en libros que le precedieron. Yo les recomendaría que lean lo que les pida el alma, pero que lean.

En cuanto a presentaciones, las hay muy buenas en la plataforma TED. Que buceen y hallarán auténticos tesoros. Es una de mis adicciones 🙂

10-En esta última pregunta, tienes tu espacio para que puedas decir lo que quieras. ¿Cuál es tu mensaje para mejorar (aunque sea un poquito, con pequeños pasos como dice el método kaizen) esta sociedad?

Resoplo.

Espero que esta entrevista pueda aportar algo a alguien. Le he dedicado mi mañana de sábado y deseo que no haya sido en vano. Es un gesto pequeño e introspectivo con un objetivo claro: ayudar a quienes la lean y mejorar como Maty. ¿Sabes? Tengo la certeza absoluta que si cada cual empuñase su escoba y barriese su propia parcela, “la calle” de esa sociedad de la que hablas estaría más limpia. Ahí lo dejo.

Tengo la certeza absoluta que si cada cual empuñase su escoba y barriese su propia parcela, “la calle” de esa sociedad de la que hablas estaría más limpia.

¡Muchas gracias Maty!

Miguel Ángel García

#SácalePartidoAtuVida

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