10 preguntas para Miguel Ángel Díaz

10 preguntas para Miguel Ángel Díaz

Hay personas con las que conectas rápidamente, con las que hablas y te sientes a gusto, en confianza, sin saber muy bien por qué, pero estableces un vínculo positivo y una relación donde sin duda alguna, las dos personas ganan, las dos personas aprenden y las dos personas crecen. Miguel Ángel es una de ellas.

Enseguida sabes que estás ante un tipo con valores que emana una actitud positiva por los cuatro costados, que quieres tener cerca. Una persona que sabe lo que significa la palabra VIVIR con mayúsculas, por haber pasado por grandes experiencias tanto positivas como negativas, momentos que tiene esta vida que nos acaba forjando como seres humanos. También te das cuenta de su gran capacidad para comunicar todos aquellos conocimientos sobre Inteligencia Emocional, Liderazgo y Ventas que atesora. Miguel Ángel fluye cuando da una conferencia o imparte una formación, lo ves disfrutando de lo que hace, descubrimos que hace lo que le apasiona.

Miguel Ángel Díaz es uno de los mayores expertos en Inteligencia Emocional de este país. Formador de directivos, coach personal, conferenciante, autor de tres libros, psicólogo y presidente de ASNIE (Asociación Nacional de Inteligencia Emocional) con sede en Valencia.

Así se describe él: “Me considero un apasionado de la Inteligencia Emocional, del Coaching y del Desarrollo Personal, y siempre abogo por la responsabilidad individual, el protagonismo que tenemos en nuestras vidas, el poder de las emociones, del optimismo y la felicidad”.

Es un placer poder contar contigo. Gracias Miguel Ángel por tu tiempo y por responder a “10 preguntas para Miguel Ángel Díaz”

1-Tuviste una experiencia personal que te marcó mucho, tanto que incluso casi no lo cuentas. Esta vivencia creo que fue el motivo para escribir tu último libro hasta la fecha “15 cosas que aprendí en el MIT”. ¿Qué te enseñó esa experiencia?

Pues me enseñó un montón de cosas (hasta 15) pero sobre todo, me di cuenta de lo desenfocada y mal ordenadas que tenía mis prioridades. Anteponía aspectos profesionales o financieros a otro tipo de acciones que tenían que ver con mi familia, mi bienestar personal y mi salud física. Y eso casi me hizo pagar un precio muy elevado.

Por otro lado, me di cuenta del montón de personas maravillosas que me rodean y la poca atención que les prestaba. Por eso desde hace unos años he decidido ser muy selectivo con las personas que forman parte de mi “primer círculo” porque tengo que dedicarles mucho más tiempo y cariño, y eso con todas las personas que te rodean no puedes hacerlo.

Descubrí que hay que apreciar mucho más todo lo que tenemos (que es mucho), incluso las pequeñas cosas. Ya que tenemos un cerebro que existe para la supervivencia y no para la felicidad, por eso nos obvía todo lo positivo que hay en nuestras vidas y focaliza nuestra atención en aquello que no funciona y que hay que mejorar.

Y por priorizar, la última cosa importante que descubrí es que todo pasa en la vida por algo, que cuando nos ocurre algo malo, no podemos juzgar en ese momento bien el hecho por nuestro sufrimiento, pero cuando pasa el tiempo, nos damos cuenta de lo positivo que tuvo aquel hecho. Por eso creo, que todo lo que nos pasa en la vida, es para bien.

2-En ocasiones has comentado que iniciaste tu trayectoria profesional dirigiendo varios departamentos de Recursos Humanos, pero un año tu vida cambió y decidiste encaminar tus proyectos profesionales hacia la formación, la consultoría y las ventas aplicando tus conocimientos en Inteligencia Emocional. ¿De qué crees que carecen las personas de las empresas a nivel de formación, tanto a nivel de aptitudes como de habilidades sociales?

Según mi experiencia, la gente anda muy preparada en las organizaciones a nivel de aptitudes. La mayoría sabe como hacer su trabajo y poseen los conocimientos técnicos para poder hacerlo, sin embargo, flaquean mucho más a nivel de actitudes y sobre todo, de habilidades sociales para poder moverse entre el resto de profesionales de su organización o de fuera de ella.

Lo primero que falta, son unos niveles elevados de satisfacción laboral y de engagement (compromiso), lo cuál deriva en estos casos en falta de motivación. Esto suele venir provocado por múltiples factores, entre los que se encuentran: su propio jefe, el entorno donde se ubica el empleado, la cultura de la organización, la dinámica de su equipo de trabajo, el clima laboral, etc. Si se hiciera un verdadero esfuerzo por generar entornos de trabajo más saludables, las personas estarían más felices y producirían mucho más.

Por otro lado, los profesionales necesitan que les ayudemos a interactuar adecuadamente con sus compañeros, con la organización (y sus procesos) y hasta incluso con ellos mismos, y para esto es fundamental su inteligencia emocional. Durante nuestra época de preparación académica nos enseñan muchas cosas, pero entrenan con nosotros muy pocas habilidades, por eso tenemos que aprenderlas a base de golpes cuando nos incorporamos al mundo laboral. De ahí que a la gente se le contrate por sus conocimientos y se le despida por su falta de habilidades.

3-Desde mi punto de vista, eres un gran comunicador. Se notan las más de 10.000 horas en formación que llevas a tus espaldas. Dominas la escena como pocos lo hacen y sabes conectar muy bien con el público. Los Beatles aprendieron a tocar “machacándose en el escenario” básicamente en Hamburgo, donde actuaban en jornadas larguísimas en directo. Cuando dieron su primer concierto en serio, habían acumulado más de 1200 conciertos de “práctica” en los locales de Hamburgo. ¿Qué importancia tiene la práctica y el mensaje a la hora de comunicar?

Muchísima, la práctica te ayuda a muchas cosas, entre las cuales destaco:

  • Controlar el miedo: Cuando nos enfrentamos a una audiencia y a un escenario, es lógico que tengamos miedos y dudas. Es una situación que se escapa de nuestra normalidad y por eso, nuestro cerebro activa todas las alarmas y nos muestra todo lo que puede salir mal. Hasta aquí su función adaptativa, el problema es que esas dudas nos van a impedir dar nuestra mejor versión. Cuando lo extraordinario (dar una conferencia) lo conviertes en ordinario, esas dudas desaparecen, surgen otras un poco más complejas, pero la mayor parte de ellas, desaparecen.
  • Acallar la voz interior: Al poner nuestro cerebro la atención sobre lo que puede salir mal, “enciende la radio” y comienza a decirnos a través de nuestra voz interior, todos los posibles peligros que nos acechan y rodean. Esta voz penaliza y merma nuestra atención para fijarnos en las cosas que son verdaderamente importantes, y nos empuja a fijarnos en otras cosas que no generan tanto valor, confundiéndonos.
  • Ganar experiencia en muchas situaciones: Al acumular muchas horas de aula, llega un momento en el que te ha pasado casi de todo y se va produciendo ese efecto aprendizaje en el que, cuando te vuelven a surgir determinados problemas, encuentras mucho más rápidamente la solución, porque eso ya te ha pasado en alguna ocasión anterior. También es cierto que hasta que alcanzas ese punto, te equivocas muchas veces y aprendes mucho.

Pero ninguna de estas cosas serviría de nada si no paras de vez en cuando, te evalúas, te entrenas y corriges algunas cosas, fruto del Feedback que recibes de tu entorno. Esa es la diferencia entre que estén bien invertidas esas 10.000 horas o que hayas repetido 1 hora, 10.000 veces.

4-Considero que la inteligencia emocional es esencial para el desarrollo personal y profesional. Sin embargo, veo a diario las dificultades que hay para su introducción en el día a día de las personas, tanto en el ámbito empresarial como en el de la educación. Como experto en Inteligencia Emocional ¿qué crees que haría falta para una mayor implantación de la Inteligencia Emocional en estos ámbitos y en la sociedad?

Más personas que estén interesadas en la aplicación práctica y no tanto en repetir las cosas que dicen los libros que se han leído. Para mí, los investigadores, científicos y libros divulgativos me han ayudado a entender el concepto, a comprenderlo y a poder aplicarlo en múltiples entornos, pero hace mucho tiempo que entendí que aporto mucho más valor, generando herramientas y formas prácticas de utilizarlo en el día a día. Si la gente quiere saber sobre Inteligencia Emocional, ya tiene los libros, pero si quiere que su vida cambie de veras, no vale con que asista a una conferencia donde alguien que se ha leído varios libros, repite y condensa lo que allí se decía. Estas personas necesitan formas prácticas, concretas, precisas y contrastadas de utilizar la Inteligencia Emocional en el día a día y de desarrollar sus habilidades emocionales y eso no está al alcance de todo el mundo, porque lastimosamente, resulta mucho más sencillo (aunque enormemente irresponsable) la primera opción que la segunda.

Para resumírtelo te diré que hay mucha gente hablando de Inteligencia Emocional pero muy poca gente llevando el término más allá y haciendo cosas con verdadero valor, y es una lástima, porque es una cosa que necesitamos todos los seres humanos.

5-Hablemos de ventas, porque creo que en esta vida todos vendemos algo: una imagen, un producto, un servicio, influencia, etc. Tu segundo libro co-escrito con Raquel Davó, “Feeling: la inteligencia emocional aplicada a las ventas” es una magnífica guía para aprender a vender con inteligencia emocional, dándole a la relación comercial un valor añadido. ¿Cuál es tu secreto para vender más, para fidelizar a los clientes y vuelvan a repetir contigo?

Pues mi secreto es no venderles, así de sencillo. Lo que más me importa en cualquier relación comercial es la persona que tengo enfrente, conocerla, preocuparme por sus necesidades e intentar cubrirlas. Esta es mi manera de conectar con ella, por eso la relación que tengo con muchos de mis clientes va más allá de lo profesional, porque no existe un interés avaro por venderles cosas, aunque no las necesiten De hecho, si la necesidad que tienen no se la puedo cubrir yo, se lo digo abiertamente y le recomiendo a otro profesional que pueda ayudarles mejor. Yo creo que eso se percibe y facilita mucho las relaciones profesionales.

Mi segundo gran secreto es, ofrecerles aquello que les he prometido y que ellos han comprado. Es muy importante cubrir (e incluso superar) las expectativas del cliente, por eso no me meto en charcos donde tengo dudas de si voy a añadir valor. Si le digo que algo va a salir bien, es porque estoy totalmente convencido de que así va a ser y por eso, tengo una tasa elevadísima de recompras en todos mis cliente. Para mí, dice mucho de los profesionales no tanto la primera vez que le vendes algo a alguien, sino cuantas veces más vuelves a trabajar con él, porque eso es señal de que lo has hecho bien. Me muevo en un sector donde proliferan los vendedores de humo y encantadores de serpientes, que dicen y prometen cosas que luego no saben cumplir, pero juegan con que tienen a mucha gente a la que engañar. Yo me tomo mi profesión como una maratón, no como una carrera de 100 metros lisos, por eso para poder estar en este sector muchos años (donde uno vale lo que vale su nombre) tengo que hacer las cosas muy bien.

10 preguntas para M.Angel Díaz

6-Eres una persona que vive con pasión la inteligencia emocional y el desarrollo personal. Conocer nuestras propias emociones y las de los demás es esencial para crecer como persona y mejorar las relaciones. ¿Qué claves sobre inteligencia emocional y desarrollo personal nos podrías dar para sacar el máximo partido a nuestras vidas?

Algo que me está marcando (y me estoy trabajando mucho) es la aceptación. A veces queremos cambiar cosas que no aceptamos y eso es imposible (cosas que no nos gustan de nosotros, de los demás, etc). Aquello que resistes, persiste y aquello que aceptas, lo puedes transformar, por eso creo que la aceptación es el principio de todo. Pero no como sinónimo de conformismo, sino como inicio de la acción.

Pero para poder aceptarse, tenemos que conocernos bien y mi experiencia me dice que pasamos muy poco tiempo observándonos y analizando lo que queremos “ser de mayor”. Por eso es muy importante ese autoconocimiento que nos va a permitir, identificar bien emociones en uno mismo y ayudarnos a regularlas adecuadamente.

Muchas personas se apuntan a mis talleres para que les ayude a regular emociones que les resultan desagradables y se sorprenden mucho cuando les digo que primero tengo que ayudarles a que se den cuenta de cuando están sintiendo ese tipo de emociones. Todo empieza en nosotros y luego se hace extensible al resto de elementos que nos rodean.

7- “Los valores son nuestras creencias más poderosas y profundas” decía Rafael Vídac. ¿Qué valores crees que tiene que tener una persona para ser feliz consigo misma, con lo que tiene y triunfar en la vida aportando valor a los demás?

El primero es la congruencia, no se puede aportar valor a los demás cuando tu vida está vacía, no puedes hacer reflexionar a otros si tú no reflexionas, no puedes ayudar a que los demás se quieran si tú no te quieres. Hay mucho profesional con “mucho barniz y poca raíz” que practican el “haz lo que yo digo pero no lo que yo hago” y así nos va. Hace muchos años, un responsable americano que tuve me dijo que “tenía que ser producto de producto” es decir, ser un vivo ejemplo de lo que les explico a los demás.

El segundo es la generosidad. Yo creo en que en la vida cuanto más das, más recibes y lo constato cada día. Si vives tu vida orientado a los demás, a ofrecer más de lo que recibes, todo tu entorno se orientará hacia tus necesidades e intentarán colmarlas. Eso sí, tienes que tener cuidado con determinado tipo de personas que se acercan a ti solo para recibir, sin ninguna intención de compartir lo que reciben o de ofrecerte cosas que puedas necesitar.

Y el tercero es disfrutar con las cosas que posee, apreciar todo lo positivo que exista en su vida y valorar hasta el más mínimo detalle. Cuando uno está bien, lo que da a los demás solo pueden ser cosas buenas, por eso, si comenzamos con nosotros mismos, solo tendremos cosas buenas que dar a los demás.

8-Como presidente de ASNIE estás trabajando para impulsar la inteligencia emocional y hacerla visible. Sin duda, una tarea ardua y difícil en esta época de la inmediatez y los resultados. Todavía hay mucha gente que desconoce para qué sirve la Inteligencia Emocional, pero es cierto que se está logrando poco a poco que se conozcan los beneficios de utilizarla para las personas, las empresas y multitud de entidades y colectivos ¿Qué tendríamos que hacer si quisiéramos formarnos en Inteligencia Emocional? ¿Qué opciones nos podrías facilitar?

Afortunadamente, a día de hoy opciones hay muchas, sin embargo no todas tienen la calidad adecuada. Como comentaba antes, es fácil que alguien se haya leído un par de libros y comience a “experimentar” con personas, ofreciendo algún tipo de curso o taller vacío de contenido. Yo recomiendo a las personas que busquen formaciones que lleven muchas ediciones o que estén organizadas por entidades con cierto prestigio. Si habláramos de Masters yo me decantaría por los que ofrecen la Universidad de Castellón, la de Málaga o la de Barcelona. Organizados y dirigidos por profesionales con mucho prestigio en el mundo de la Inteligencia Emocional y que saben de lo que hablan.

Si buscas una opción un poco más concreta y no tan larga en el tiempo, te pueden venir bien algunos de los talleres que certifica y acredita ASNIE, que por lo menos sabes que tienen la calidad adecuada y que hacen lo que ofrecen. Hay un programa de experto en Inteligencia Emocional donde el propio alumno escoge su itinerario pedagógico y cuando ha realizado 8 módulos (a elegir) recibe el título certificado por ASNIE y por Florida Universitaria. Puedes encontrar más información en este enlace Programa de Experto en Inteligencia Emocional- PREXIE.

9-Recomiéndanos un personaje que te haya inspirado en tu vida para seguir adelante, para luchar y para lograr lo que has conseguido en tu vida. ¿Qué libro te ha impactado positivamente?

De los clásicos, recuerdo que me impactó mucho en su momento “Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva” de Stephen Covey. Hace casi 12 años que lo leí y supuso para mí un antes y un después en mi decisión de dedicarme al desarrollo de personas y profesionales.

En los últimos años me han impactado bastante “Deja de ser tú” de Joe Dispenza, su lectura me confirmó muchas de las cosas que ya intuía y que había visto en aquel inquietante documental que se llama “Y tú que sabes”, que hace unos 10 años ya supuso toda una revolución al mezclar el desarrollo personal con la Física Cuántica”, en él aparecía Joe Dispenza y luego pude contrastar y ampliar muchas de las ideas que lanzaba en dicho documental.

De los leidos el año pasado, sin duda me quedo con “Dar y Recibir” de Adam Grant, en él refleja minuciosamente tres tipos de personas (donantes, equilibradores y receptores) que tienen una forma de interactuar con las personas de su entorno determinada y dicha forma, condiciona el éxito que tienen en cualquier cosa que emprenden o necesitan. Me parece un libro moderno, muy ilustrativo y que explica perfectamente, como debes de comportarte con los demás, para que te ayuden a tener éxito en la vida.

10- La última pregunta es ¿Qué o quién te inspira cada día para dar la mejor versión de ti? ¿Cuál es tu mensaje para este mundo?

Sin duda mi familia, soy una persona mucho más orientado a los demás que a mí mismo y eso hace que la mayoría de cosas que realizo las hago para ofrecerles la mejor vida posible y para que se sientan orgullosos de mí. Si tuviera que hacerlo por mí mismo, posiblemente no lo haría (con poquito paso) pero ese hambre de progresar, de mejorar cada día y de que me brillen los ojos cada vez que voy a empezar una conferencia o una formación, me lo produce mi familia.

Mi mensaje para este mundo sería que, la vida es demasiado corta como para no estar orientados hacia el disfrute, la apreciación y los buenos momentos. Problemas y situaciones complicadas siempre vamos a tener, pero debemos de aprender a disfrutar de los buenos momentos y de las cosas valiosas que poseemos. Dentro de este disfrute cobran un papel fundamental las personas que nos rodean, porque hacen de efecto multiplicador cuando hablamos de valorar las cosas y de compartir buenos momentos.

Muchas gracias Miguel Ángel.

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