Me importa cómo eres y qué haces cada día.

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Me importa cómo eres y qué es lo que haces.

Hace más de dos años que ya no soy mando intermedio. Se abrió un nuevo camino, una etapa de incertidumbre y cambio.

Las personas buscan sentido a su vida. Hay quien lo encuentra realizando sus sueños por imposibles que parezcan porque se atreven a soñar a lo grande con elevadas dosis de valentía y acción. Otras son buscadores de la vida que han entendido muy bien el juego de vivir, afrontando la incertidumbre y nadando entre sus aguas como lo hacen los mismísimos delfines.

Hay personas que son protagonistas y no se conforman con ser figurantes. Están las apasionadas por la escritura, las que les gusta leer, las que piensan que pueden liderar y se forman para ello día a día, con una actitud encomiable, como si en cada momento fueran aprendices. Estas personas marcan la diferencia y acaban consiguiendo sus metas. Personas como tú y como yo, de carne y hueso pero que son capaces de hacer cosas extraordinarias.

Hay personas que disfrutan con su trabajo, que encuentran ese “estado de fluir” tan difícil de hallar para algún@s y que parece tan sencillo para otr@s. Se les ve a la legua. Tienen un aura de energía que tod@s percibimos al instante. Otras personas no dan con ese “estado de fluir” donde al disfrutar de lo que haces, el tiempo pasa volando y encuentras tu plenitud personal.

Hay personas que tienen sed de conocimientos e innovación, de mejora constante en lo que hacen y que no se conforman con hacer algo bueno, intentan siempre alcanzar lo máximo y extraordinario.

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Aunque como dijo el profesor Roberto Luna (@roberiluna) en su conferencia sobre la gestión del talento en el evento “Máximo Potencial de Valencia” que “El conocimiento nos ayuda pero lo mejor es ponerlo en práctica”. Si lees y estudias mucho pero luego no lo compartes y lo demuestras, no te servirá de mucho tanto conocimiento.

Hay tres cosas que puedes hacer con tu conocimiento al ponerlo en práctica:

  • El arte de Conversar. Al tener más información y conocimientos generas una mayor seguridad para poder hablar sobre esos temas.
  • Relacionarte mejor. Abres tu mente, no te limitas a tu ámbito de siempre. Rompes esa frontera y vas más allá de tu zona de confort. Te aseguro que no es nada fácil salir de ella. Más que la zona de confort le llamaría “la cueva de Gollum” por la dificultad que tiene de salir de ella y ampliar nuevas sensaciones que enriquezcan tu vida.
  • Conocer personas que están fuera de tu entorno habitual que te aportan otra visión de la vida y de los que aprendes muchas cosas como la forma en que se expresan, la sabiduría que comparten con los demás, cómo son generosos y ayudan y la habilidad que tienen para desenvolverse extraordinariamente en este mundo.

En mi ecuación de la vida prima la palabra SER por encima de TENER. Lo sé, soy raro, friki y puede que esto te suene a Ciencia-Ficción. No quiero ser grosero, pero me importa un pimiento qué coche llevas, ni los metros cuadrados de tu casa, si la ropa que llevas es de marca (la marca personal sí me importa, dice mucho de ti) ni cuánto ganas o dejas de ganar. Lo que me importa es cómo eres y qué haces cada día. Me importa que tengas la valentía de hacer cosas que muy pocos se atreven porque no tienes miedo al fracaso ni al ridículo. Me importa tu generosidad con los demás y cómo con lo que tienes, tengas mucho o poco, ayudas a las personas. Me gusta la pregunta que hace César Piqueras en su post “Alcancar el equilibrio entre las tensiones” ¿Se es filántropo desde siempre o cuando se tiene mucho?

Me importa con qué actitud afrontas la vida, si protagonizas tu vida como una persona y no dejas que te traten como a un número. Eso me importa.

El psicólogo Walter Riso plantea que gran parte de la sociedad gira en torno a las 3 “P”.

-Poder

-Prestigio

-Posición

Y que somos más amables con las personas que hacen referencia a las tres “P” o a alguna de ellas.

“Elogiamos más a menudo los coches, los muebles y la ropa de alguien que su inteligencia y bondad”. Walter Riso.

Los que hablamos de SER, de aprender, de aportar, de colaborar, ayudar y crear lo tenemos complicado frente al todo poderoso TENER. Pero no por ello vamos a desistir, sabemos que la autenticidad esta en SER y no en PARECER o TENER. Entiendo la necesidad del TENER como eje para tener todo lo necesario para vivir y ayudar a los demás. Creo en las personas, en el SER y no en el TENER. Con toda seguridad ese es uno de mis defectos (junto con otros muchos más). Observo desde otra perspectiva la dinámica diaria, estoy en otra dimensión alejado de la rutina de antaño donde continúo viendo como el día a día de muchas personas acaba siendo igual o parecida al personaje de Bill Murray en el día de la marmota. No parece que les guste su vida, pero no hacen nada por cambiarla.

Vivir en el estado de fluir

Hace más de dos años que no soy mando intermedio en una multinacional. Escapé de la presión injustificada y diaria de los resultados, viví con esa presión y la gestioné durante una larga etapa de mi vida, hasta que dejé de encontrarle sentido a esa forma de dirigir, tan lejos del liderazgo, a años luz de liderar a personas y no a tuercas.

Estoy de acuerdo con el efecto que puede hacer la presión adecuada las personas de tu equipo, es esencial para lograr objetivos pero difiero de utilizarla a diestro y siniestro y día tras día como método para conseguir los mejores resultados. Así es imposible. Apuesto más por una gestión de personas, por una comunicación transversal donde tu equipo no tenga el síndrome CEO (ese donde las personas de un equipo no dicen toda la verdad a su jefe, no tienen el valor y la confianza para hacerlo para que este se reafirme en su identidad como directivo y potencie su ego, es la embriaguez del poder). Si falla la comunicación (y tengo constancia de que es uno de los principales problemas en las organizaciones) los problemas en muchas empresas continúan persistiendo como antaño: La palabra innovación no existe, clima laboral enrarecido, falta de formación, valores de la organización que no se ponen en práctica pero se exponen en el tablón de anuncios, poco o menos personal que acaba con el síndrome de trabajador/a quemado/a, desilusión, atención al cliente muy lejos de ser extraordinaria, no se desarrolla la potencialidad de los colaboradores, etc.

Ya no gestiono equipos de personas, lo hice durante 15 años. Fue una etapa que ya terminó. Ahora proyecto mi vida, mi felicidad, mis momentos y el de personas que me importan. Gestiono mi tiempo en función de esa premisa. Nunca he necesitado irme a otra ciudad para evolucionar en el trabajo, lo tenía todo aquí. Hay que darle sentido al trabajo que haces. No se lo encuentro a pasar (o perder) la vida trabajando 10 o 12 horas al día poniendo mil excusas como que somos imprescindibles, que hay que entregar un proyecto o mil estupideces más. De esta forma sigues siendo un número por importante que te creas. No le encuentro sentido a vivir sólo profesionalmente cuando no te queda tiempo o no quieres tenerlo para vivir tu vida personal.

La vida continúa. Protagonízala.

Gracias por leerme.

Fotos: Pixabay.

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